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martes, 4 de agosto de 2015

Ficciones (14): Tarot, capítulo final.



EL MUNDO


El Mundo, carta de Noelia.

Pero si la felicidad la podía obtener de aquello más cálido y cercano... ¿para qué iba a centrarme en lo frío, distante y doloroso?
La felicidad no se trataba de eso, y debía encontrar la mía propia.
Empecé a centrarme en mí y mi entorno, a hacerlo más acogedor y un lugar en suma en el que encajara más.

Mi trabajo empezaba a cundir. Funcionaba, y es que me estaba no sólo centrando en mí, sino que podía absorber todo aquello positivo que me envolvía.
La seguridad de Víctor, el orden y dulzura de Angie, las sonrisas sinceras de Mar, la música con la que de vez en cuando nos obsequiaba Pedro, las anécdotas de Sandri, el temple de Jesús o la calidez de Felipe, severo pero cálido. Ese hombre te hacía sentir parte de algo grande y eso era muy agradable.

Había decidido romper con el dolor del pasado y centrarme en lo hermoso, y a lo tonto fui descubriendo más cosas sobre mis compañeros:
A Sandri le gustaba más la montaña que la playa, le tenía miedo a los perros y serpientes y casi a cualquier animal salvaje y le apasionaba leer, así como imaginar a los autores de las novelas e historias que leía mediante sus lecturas.
Jesús coleccionaba postales de sus amigos de todo el mundo, así como tenía varios álbumes de fotos con amistades de viajes por todo el globo. Me sorprendió que una persona tan relajada hubiera visto tanto territorio. Lugares que incluso desconocía que existieran.
Una de las cosas por las que acabó de convencerle a Angie el trabajo en Barcelona fue el mar, le gustan los contrastes, así como la nieve en invierno y el mar en verano... a decir verdad, le gusta el mar en cualquier época del año.
Pedro conoce mucha historia y puede hablarte de cualquier época como si él mismo la hubiera vivido.
A Víctor lo conozco más de lo que quisiera, la verdad.
Y Mar tiene un humor alegre cuando empiezas a conocerla. No es tan gruñona como parece.

Estoy contenta de estar aquí, con esta gente. Hacemos un muy buen equipo.

EL MAGO


El mago, carta de Jesús.

Quizá lo bueno que he tenido es que no me he obsesionado con aquello que no he podido alcanzar. No sé si es una virtud o es todo lo contrario, pero me ha ayudado a no estancarme y quedarme sufriendo por aquello que no he sido capaz de conseguir.

Por ejemplo, no aspiro a obtener un cargo alto en ningún lugar, simplemente me quedo en aquel lugar en el que me siento cómodo. Si algo está bien ¿para qué cambiarlo?
Me encuentro bien y eso es lo importante.

Además... ya he visto que no tengo nada que hacer con Mar, por lo que he desistido en mi empeño por conquistarla.
Ahora siento curiosidad por Noe. Debe ser una chica de trato agradable y fácil, todo lo contrario que Mar, que no es que me resulte desagradable, sino que tratar con ella se me hace difícil y algo duro. Parece tan segura y guía tan bien todas las conversaciones que hasta parece que te somete a silencios cuando le place.

LA SACERDOTISA


La Sacerdotisa, carta de Angie.

No voy a extenderme demasiado en este suceso, pero sí que lo voy a mencionar porque atenta directamente contra lo que considero una relación sana.
Hoy me levanté antes que Víctor, que seguía en la cama durmiendo a pierna suelta. Me sorprendió que no se levantara antes, estando en su casa, y siendo el jefe del grupo editorial. Pero eso habría quedado en un segundo plano si no hubiera sido por la discusión que tuvimos porque me pidió, además, que hiciera el desayuno, cosa que habría hecho de buen gusto si me lo hubiera pedido de otra forma.

- Ya que te levantas hazme un café y déjame un par de tostadas preparadas. Hoy me pasaré por la editorial una horita más tarde.-
- Jajaja.- al principio me lo tomé como una broma.- Anda, levanta y desayunemos juntos, que llegaremos tarde.-
- ¿No me has oido? Me voy a quedar aquí una hora más.-
- ¿Y me pides que te haga el desayuno?-
- No, sólo que prepares café y tostadas.-
- ¡Ah! Vaya, pensé que también estabas ejerciendo de jefe en la relación.-
- ¿Relación? No corras tanto, sólo nos hemos acostado un par de veces para llamarlo relación.-
- ¿Pero qué dices, imbécil?-
- Bueno, ¿y ahora me insultas? Así desde luego no vamos bien.-
- No, desde luego que no. Me voy, prepárate tú mismo el café y las tostadas, que aun podrás tomártelo calentito.-

Y me fui de allí. Aquello me pareció denigrante, degradante, putrefacto y ridículo. Si me trataba así habiéndonos visto en tan pocas ocasiones... ¿Cómo iba a ser el día a día? ¡Ni de broma quiero algo así!

Por suerte puede evadirme de aquello leyendo la historia que Sandri me pasó. Al final resultó ser de Pedro... y ese chico... escribe realmente bien.

EL ERMITAÑO


El Ermitaño, carta de Mar.

Va siendo hora de hacer valer mi experiencia y mis aptitudes, creo que es el momento de abandonar esta editorial e irme a otra en la que pueda desempeñar un papel más importante, acorde con mis aspiraciones.

Voy a echar mucho de menos a toda esta gente, aunque no pienso cortar el contacto con muchos de ellos, por ejemplo, Sandri, Angie o Jesús. Son muy buena gente, los aprecio mucho y aparte de ser compañeros de trabajo son grandes amigos con los que puedo contar para lo que sea.

Les estoy muy agradecida a todos ellos y ahora lamento haberme puesto tan nerviosa y algo celosa de Angie, no merecía mi ira en absoluto. Desde luego que merece el cargo que tiene, es muy capaz y seguro que lo hará de maravilla, pero soy incapaz de quedarme en el mismo sitio durante tanto tiempo, necesito progresar y siento que aquí, en esta editorial, no puedo progresar más.

LOS ENAMORADOS


Los Enamorados, carta de Sandri.

Desde que sé que Pedro escribió la maravilla de Resquicios Resplandecientes no me lo puedo quitar de la cabeza...
Es muy atento, educado, amable, dulce, romántico... es... como un caballero del siglo XV. Es fácil imaginárselo a caballo, recogiendo una rosa mientras se pincha con sus espinas y no le importa, porque sufrir para contentar a su amada forma parte de su empresa.

Qué pelo tiene... cómo le brilla cuando le da el sol directamente por la ventana... y qué tonta me siento observándolo como si fuera una adolescente cuyo mundo ha dejado de tener importancia pues el mundo de otro ha absorbido por completo el propio, haciendo de el suyo el mío.
Y la mente se me llena de imágenes idílicas, bucólicas... y de poemas, escritos, por él, como si se tratara del mismo Garcilaso de la Vega.

Pero me odio por no ser capaz de avanzar en este tema y quedar en un segundo plano, pues Angie es mi amiga y sé que Pedro le gusta casi tanto como a mí... después de haber roto con Víctor (pocos sabemos que ha estado con él) es posible que... que... quede tan impregnada del poder atractivo de Pedro como yo. O quizá no...

No debería ser tan dubitativa y debería lanzarme. Seguro que Angie se alegraría tanto de mi relación con Pedro como yo pudiera alegrarme si fuera ella quien acabara con él.
Y mientras... mientras... pasa el tiempo, yo hago mi trabajo... y Pedro ocupa mi mente. Y trato de no engañarme. Veo cómo le sonríe a Angie, veo como le brillan los ojos al mirarla y cómo su respiración se torna más acelerada y acaba en una gran exhalación cuando se aleja. Suspira, suspiro...

EL LOCO


El Loco, carta de Víctor.

¿Cómo es posible que esto me esté pasando a mí? ¿Cómo es posible encontrarme en esta situación? ¡Maldita sea!

Primero Ángie me manda a hacer puñetas... ¡Al único hombre de verdad que ha conocido en su vida! Debe de estar medio lela esa niñata. Cuando vea que hay pocos hombres ya en el mundo volverá suplicando que le dé mi fortaleza y mi dinero. Mientras, que se vaya al carajo.

Pero es que lo peor no es eso, lo peor es que me he visto obligado a dimitir. ¡Y todo por culpa del tuercemalvas de Butler!
Estaba dispuesto a acabar con él, fui decidido a hablar con Felipe sobre lo poco que me gusta tener a un parásito como el colgado ese de Pedro... y va y me dice:

- ¿Pedro? Creo que no sabes lo que dices...-
- Felipe, hablo en serio, Pedro no es nada productivo. ¿Cuantos textos ha corregido? ¿Cuantas traducciones ha entregado? ¿Qué ha hecho ese enclenque por la editorial?-
- ¿Quieres saberlo? Bien... escucha sólo un trozo de esto.- Felipe abrió un word con el manuscrito, o mejor dicho, mecanoscrito de Resquicios Resplandecientes y leyó un trozo:

Nunca había reparado en aquella casa de apariencia tan corriente, sin embargo, un día, de detrás del portal, cuya puerta se hallaba abierta, comenzó a sonar una agradable melodía, algo metálica, pero que el viento arrastraba como una caricia en el cuello, en la mejilla, y que acababa con un susurro al oído.
Me sentí irrefrenablemente atraído y no pude evitar, por mayor esfuerzo que aplicara a detenerlos, que mis pies caminaran en dirección a aquella maravilla de música.
Al principio me costó vislumbrar cualquier atisbo de objeto alguno en el interior de la casa, pues la luz procedente de detrás del edificio me dificultaba la visibilidad y no se me habían adaptado los ojos a la oscuridad aun, pero al cruzar el umbral y escuchar con mayor nitidez aquel armónico sonido pude entender que alguien tocaba el piano y que éste resonaba en una habitación. Por un momento la imaginé húmeda, oscura y diáfana, pero al asomar tímidamente la cabeza con miedo a ser descubierto pude contemplar mi error.
Era una habitación iluminada, con amplios ventanales que daban a un precioso patio interior, ajardinado, con coloridas flores sobre un imperante verde y cuyo aroma impregnaba toda la estancia.
Increíble, pensé por un momento. Aquella sonata parecía salir de una caja de música... y tampoco andaba mal encaminado, pues aquel instrumento bien podía considerarse una caja de música.
El enorme piano se situaba al lado opuesto a la puerta, encajonado en un rincón que servía de caja de resonancia... y sentado a él, una joven de cabellos castaños y tez pálida que parecía estar disfrutando tanto de la música que tocaba como yo que la escuchaba...

- Es sólo un ejemplo, Víctor, de una de las múltiples descripciones de resquicios que aparecen en situaciones que podrían considerarse cotidianas o que pasan desapercibidas a los sentidos del resto del mundo, pero que el autor recoge con suma delicadeza y nos las entrega como acontecimientos únicos mediante su narrador. Dime... ¿Qué opinas de esta narrativa?-
- Bueno... es atractiva sin duda. Por lo poco que me has leído me he quedado con ganas de saber más... y, sí, ciertamente me he imaginado al detalle la habitación, el jardín y el piano con la pianista... pero ¿qué diablos tiene que ver esto con Pedro?-
- Pues que Pedro es el autor de esta maravilla y tú quieres cargarte a nuestra gallina de los huevos de oro. Debes de estar loco o ciego para no haberte dado cuenta de la joya que tenemos.-
- En realidad eso podría haberlo escrito cualquiera de nosotros.-
- No lo dudo, pero no ha sido así.-
- Pero puede serlo. Pedro no es para tanto. En realidad no le necesitamos, la editorial funcionaría mejor sin él.-
- No, Víctor. Me equivoqué proponiéndote para el cargo. Alguien que ocupe tu puesto debió haber visto el talento de este chico, y a ti te ha pasado desapercibido. Lo siento pero te relego del cargo.-
- ¿Encima esto? Pues no, Felipe, lo siento yo pero dimito. Me voy de aquí. No voy a seguir en una editorial en la que no se me tiene en cuenta.-
- De acuerdo... si es tu decisión, se te respetará.-

¡Ja! Habrá montones de editoriales esperando a alguien como yo. Es cuestión de volver a hacer el currículum y arreando.

LA TORRE


La Torre, carta de Pedro

No he podido dejarle a Angie un regalo más apropiado que la dedicatoria de mi mayor creación, Resquicios Resplandecientes. En parte se lo debo a ella y a seres luminosos como ella.
Este mundo está lleno de maravillas, por desgracia no todas están al alcance de aquellos quienes creemos merecerlas, quizá por ser vanidosos, se nos vuelven en nuestra contra y conspiran para que no podamos gozarlas, únicamente vislumbrarlas en atisbos de genial locura...

Pero no creo que aquellos que sí las gozan tengan las cualidades necesarias para hacerlo. Quizá incluso al contrario, no las contemplan y miman como debieran, rebajando así su valor apreciativo, y pasando de ser un elemento de temple o contemplación pasa a ser un objeto devaluado y sin encanto alguno.

¡Eso no puede estar pasando con Angie! ¡No puede ser que un ser tan deplorable como Víctor esté robándole la maravilla a ese dulce ser perfecto! Pero no puedo cerrar lo ojos ante lo evidente. Angie no es para mí y Víctor disfruta de su voz, de su piel, de su pelo, de sus caricias y de sus acertadas palabras... Ya quisieran mis oídos ser obsequiados con tan grandes palabras. Pero no es así.

Creo que el mejor regalo que le he podido hacer es mi novela.

LA MUERTE


La Muerte, carta final.

Detrás de Víctor entró Angie a hablar con Felipe. En la editorial sólo estaban ellos tres, Sandri, en la sala de descanso y Pedro, sentado frente al ordenador.
Angie y Felipe estuvieron hablando sobre el posible sucesor en el cargo de Víctor... y parecían estar de acuerdo en proponer a Mar cuando de pronto empezó a sonar fuertemente una música proveniente de la oficina.

Felipe se extrañó de aquello y dijo:- ¿No es eso el Dies Irae del Réquiem de Mozart?-
Angie abrió los ojos de par en par y exclamó:- ¡Pedro!- y sin tiempo para más rompió a correr en dirección a la oficina de corrección y redacción.
La ventana desde la que Pedro solía mirar al exterior, por la que el sol se colaba para iluminarle el pelo, se encontraba abierta y el viento se colaba por ella haciendo volar montones de papeles mientras del ordenador del creador de Resquicios Resplandecientes sonaba, efectivamente, el Dies Irae del Réquiem de Mozart.

Angie no se atrevió a mirar por la ventana, sí lo hizo Felipe que vio el cuerpo sin vida de Pedro tirado sobre la acera.
Se había suicidado.

Pudo haber disfrutado de su éxito, pues su novela llegó a ser muy vendida y logró muy buenas críticas. Pudo haber compartido su amor con Angie, pues ésta lo habría amado del mismo modo como él a ella. Pudo haber traído luz en vez de penumbras a una editorial a la que le faltaría esa pizca de magia desde su pérdida. Pudo haber seguido trayendo un poco más de equilibrio en un mundo con gente como Víctor. Pero se precipitó, no aguantó más y por no soportar más ese dolor interno que le comía imaginando a Angie sometida a un Víctor denigrante, acabó finalmente con su vida, dejando una leyenda más a un mundo menos justo.

El ordenador de Pedro así como su mesa jamás volvieron a utilizarse. En su lugar le dejaron un dibujo con una dedicatoria y un ejemplar de la primera edición de Resquicios Resplandecientes junto con una dedicatoria conjunta de todo el equipo.

Angie le dejaría otro ejemplar en su tumba, con otra dedicatoria personal:
"Al ser más resplandeciente que ha pasado por la editorial y probablemente por mi vida, cuya luz brilló por mucho que quisiera ocultarla en tinieblas. Nunca te olvidaré, de tu amiga, admiradora, amada, Angie".

Pero la vida continuó, y a todos le fue yendo más o menos bien, a pesar de las pérdidas.
Mar finalmente se quedó en la editorial ocupando el puesto de Víctor.
Sandri se volvió a enamorar, de otro escritor, pero a este pudo ir conociéndole cita tras cita...
A Angie le costó superar aquella pérdida, que en parte le hizo sentir culpable por no haber sabido ver la luz y haberse quedado con lo más mundano, rápido y fácil. Pero finalmente fue saliendo de aquel sentimiento doloroso y empezó a sentirse bien, empezando de nuevo a vivir por y para ella, y orgullosa de haber conocido a alguien como Pedro, a quien de vez en cuando le hablaba desde el corazón de sus cosas, como si fuera un amigo que aun le escuchaba y se alegrara de sus logros.
Noe y Jesús acabaron juntos... casi sin querer, pero tampoco sin querer evitarlo.

La novela de Pedro llegó a le 13ª edición. Traducida a 7 idiomas. Un éxito.
Pedro se convirtió en una leyenda y, desde donde estuviera, en un faro para todos los de la editorial.

FIN.

jueves, 23 de julio de 2015

Ficciones (13): Oh, please, leave the ventana open.

No podía creer que aquello fuera posible.
El autor de aquella novela hizo posible que a cada página que leía sintiera más la necesidad de leer la siguiente... y si al  principio me leía cinco o diez páginas al día, acabé por leerme las últimas treinta en apenas dos horas.

Me sorprendí a mí misma devorando aquella delicia como la más golosa entre las golosas en la fábrica de chocolate de Willy Wonka.
Aquella novela me despertó un entusiasmo irrefrenable, hasta entonces nunca sentido, y deseaba que existiera una segunda parte, una tercera, una saga, una enciclopedia entera sobre la obra.
¡Cuanta era mi necesidad por leer a aquel autor que por fin lograba entender la etimología de la palabra filología!

Aquella mañana no pude esperar más. ¡Fui la primera en llegar a la editorial! Y es que quería que Pedro me confesara quién era el autor de aquella obra de arte... el autor...
Siempre tuve la idea de que una persona podía enamorarse de otra a través de sus palabras, de sus escritos, porque mediante ellos, mediante sus palabras, proyectaba gran parte de su personalidad, de sus ideas, de su pensamiento y seguramente incluso de sus vivencias.
El ser que creó aquella novela, aquellos Resquicios resplandecientes, debía ser en apariencia atormentado pero con brillantes toques de genialidad y magia que embriagaba solo con mirar.
Su mirada, seguramente, diría tanto como sus palabras... ¡O más!
Si una persona puede decir tanto con palabras, con la mirada puede... atravesarnos la  mente a todos.

Pedro no llegaba. ¡Qué desesperación! Todos habían llegado ya y Pedro se retrasaba.
Claro, me habían dicho que se encontraba en el despacho de Felipe. Deseaba que no fuera por los rumores que circulaban sobre su despido. Al parecer no le gustaba mucho a Víctor, y eso me da mucha rabia, porque a mí ese chico sí me parece sobradamente apto para el cargo, válido, bueno y tantos otros agradables adjetivos que me despierta.

Pero mi mente estaba completamente colapsada por el autor de la novela.
Fui a tomar un café en la sala de descanso mientras salía de hablar con Felipe... los nervios que estaba pasando eran como los de una adolescente cuando va a ver a su estrella musical tras el escenario.

Al volver de la sala de descanso por fin lo vi sentado frente el ordenador, leyendo, esta vez parecía no estar corrigiendo nada.
Escuchaba música, Spanish bombs de The Clash.
Lo vi mirar por la ventana, absorto, mientras la letra de la canción decía "Federico Lorca is dead and gone" y no sé por qué me vino una extraña imagen de él.

- ¡Hola Pedro!-
Pedro se giró, sin sorpresa. Me había visto a través del reflejo de la ventana.
- Hola Sandri. ¿Qué te pareció la historia que te pasé?-
- Mira, de eso quería hablarte. No tengo calificativos para describirla.- Y de pronto me sorprendí a mí misma pensando que estaba enamorada del autor, que sentía verdadero amor por alguien a quien no conocía y a quien seguramente nunca llegaré a conocer. ¡Qué burra!
- ¿Tan mala parece?-
- ¡No por Dios, todo lo contrario! Es la mayor maravilla que jamás ha caído en mis manos.-
Pedro abrió los ojos asombrado.
- ¿Es que a ti no te lo parece, Pedro?-
- No, sí, no sé. Vaya, quiero decir que jamás pensé que nadie hablaría así de esta novela.-
- Bueno... pues yo pensaba que igual tú podías decirme el nombre del autor y... quizá pudiera escribirle y decirle lo mucho que me gustó su novela.-
- El nombre del autor te lo puedo decir, pero igual mejor que le digas tú misma en persona cuanto te gustó su obra.-
- ¿Es que me lo vas a presentar?-
Empecé a ponerme mucho más nerviosa y temía que mi nerviosismo fuera patente. Empezaba a parecer muy tonta...
- No hace falta que te lo presente, lo conoces.-
En ese momento se me cayó el vaso de plástico del café al suelo con el poco de café que me quedaba...
- ¿Estás bien Sandri?-
Y Pedro recogió el vaso, viendo que me había manchado las manoletinas. Sacó un pañuelo de papel del bolsillo y me limpió el calzado.
Reí como una tonta de remate y dije una estupidez:
- ¿Eres gay?-
No es que el hecho de que Pedro fuera gay era una estupidez, que podría haberlo sido tranquilamente y nada hubiera ocurrido... pero fueron los hechos que me hicieron creer aquello. El verlo mirar por la ventana... escuchando Spanish bombs mientras citaban a Lorca... su sensibilidad y sensualidad. Tan fino y tan sensible, tan fuera de nuestra órbita... que al verlo limpiarme con tanta delicadeza sentí que era demasiado detallista, demasiado sensible, era la antítesis a Víctor.

Pedro me miró extrañado, se apartó un poco, tiró el pañuelo de papel a la papelera y dijo:
- ¿Te parezco amanerado?-
- No, no es eso, tonto.- Y dije otra cosa que me salió sin querer decirla. Además de no tener clara su condición sexual voy y le llamo tonto. ¡La tonta soy yo, enamorada de alguien que no sé aun quién es!- No, quiero decir. Pedro, es que estoy nerviosa. No hago más que pensar en el autor del libro. Te pregunté lo de gay porque... no sé, de pronto, el ambiente...-
- ¿Gay, ambiente? Ehhh... Sandri- y Pedro me sonrió- estamos en una editorial, no en un desfile. Aquí el ambiente lo ponen los gritos de Víctor y Mar y las collejas invisibles de Felipe. El resto somos el resto, y claro, la belleza de las chicas de la editorial.-
Y qué idea tan tonta que cada vez que hablaba me parecía más... vaya, haría buena pareja con alguien como Víctor si no fuera porque parece que se odien.
- Oye, oye, pero por favor. Dime. ¿Quién es el autor de Resquicios resplandecientes?-

Pedro sonrió y cerró los ojos antes de responder. A mí me iba a dar un vuelco el corazón porque cuanto más pasaba el rato hablando con el chico más sentía que era él el autor.
Y por fin salió el autor de sus labios:
- El autor de esta novela... soy yo.-
Oh Dios. Cerré los ojos y exhalé un profundo suspiro. Mis piernas temblaban e incluso noté hormigueos por partes de mi cuerpo que no soy capaz de describir.
Estaba delante del autor de esa novela, de La Novela. Y de pronto, mientras había estado manteniendo conversaciones con él, ahora me veía incapaz de articular sonido alguno.

Víctor en esos momentos se encontraba en el despacho del director, Felipe, hablando sobre los cambios... ¡Qué tonta, otra vez, tonta! No se me ocurrió preguntar a Pedro si los rumores de su marcha eran ciertos.
Primero Pedro fue a hablar con Felipe, luego Víctor. Aquí pasaba algo o algo estaba a punto de pasar...
Pero lo único que pude hacer es salir corriendo a hablar con Angie y decirle que Pedro era el autor de Resquicios resplandecientes.

Y yo, enamorada.

Sandri enamorada

miércoles, 22 de julio de 2015

Ficciones (12): No es editorial para novatas.

Cómo me dejé engañar por Víctor... pero es que tiene labia, es atractivo y muy persuasivo. Es tan difícil no caer rendida frente a él...
Lo peor de todo es que pensé que iba en serio conmigo, que podíamos llegar a algo... ¡Y encima tendré yo la culpa!

No logro concentrarme, me aterra pensar que pueda estar con pie y medio fuera de la editorial, por no presentar a tiempo las correcciones, por no lograr una buena definición en las traducciones...
Por andar tan espesa y pensando en lo que no debería me hallo perdida en mí misma y perdiendo mi talento por culpa de algo que nunca debió existir.

Pero tendré encima yo la culpa...
Por creerme lo imposible, por fantasear con lo no probable, con dejarme llevar por lo impredecible y creer en lo inalcanzable...
Y lo pienso y es posible que sea mejor así. Aunque me fastidia pensar en numerosas ocasiones que soy poca cosa, que no soy suficiente, que chicas como Angie son las afortunadas, mientras otras nos conformamos con ser queridas, y no amadas.

Estos días en la editorial han sido bastante... tensos. Notaba el nerviosismo de Felipe lanzándome andanadas de fuego por sus ojos... y en ocasiones los notaba clavándose en mi nuca y atravesándomela hasta proyectarse sobre la pantalla de mi ordenador... ¡Qué horror!

Estoy al borde del abismo...

Otros parecen estar en su salsa... Especialmente Víctor y Angie, quienes parecen estar en lo alto al más puro estilo matrimonio Curie o Bonnie y Clyde. En cambio el resto parece transitar del mismo modo que siempre, como si el injusto enlace patético de esta nueva pareja no les repercutiera en lo más mínimo...
Pero bueno... si Mar siempre parece enfadada, Jesús siempre parece feliz y Pedro siempre parece deprimido... ¿Qué va a cambiar en ellos?

Felipe es el que parece más variable en estos momentos... y me temo que parte de culpa la tenga Víctor.
No sé qué estará tramando... pero no parece nada bueno, ni para mí, ni para los intereses que no sean los de él y Angie. ¡Con lo buena chica que parecía... qué pronto se ha corrompido!

Yo no sé cómo aguanta el resto este enrarecido clima de tensión que corta el aire... pero yo no puedo ni respirar bajo esta atmósfera tormentosa... por lo que posiblemente acabe rindiéndome y largándome de aquí, lejos, lejos...
Y no creo ser culpable de nada de esto.

Dura travesía para Noe

jueves, 4 de junio de 2015

Ficciones (11): La clave, una difícil elección.

El día en la playa me hizo ver muchas cosas, cosas que hasta ahora desconocía o pasaba por alto... como si no tuvieran importancia o no fueran a ser trascendentes para el devenir de mi vida. No obstante las tenían.

Se trataba de esta serie de nuevos ascensos para las plazas de los cargos libres. Coordinador de grupo y supervisor de edición. El primer cargo fue muy merecidamente concedido a Víctor... el segundo no sé bien cómo aún a Angie.
Cabe decir que yo soy mucho más apta para ese cargo, pero nada... se lo han dado a esa boba de Angie que poca idea tiene de cómo llevar un grupo. Pues ya se lo encontrará cuando tíos como Pedro le den la espalda porque vaya a su bola, o tías como yo, con mi carácter y carisma nos neguemos a seguir las directrices de una novata apavada.

Sí, como digo, fue en la playa donde vi claramente como esa trepa se dejaba seducir por los encantos de Víctor. Es más, no dejaba de irle detrás todo el rato, con preguntas estúpidas... ¿y qué clase de preguntas puede hacer una niñata pava como ella?
Claro... Víctor es hombre, es débil, y ella es joven. Pues no se ha dado cuenta de las intenciones de la niñata que de inocente no tiene nada y se ha dejado embaucar.
¡**der! Yo flipo con lo simple y básicos que llegan a ser los hombres. Yo puedo darle mucho más a Víctor que lo que pueda darle en toda su vida esa Angie.

Pero lo que más me molesta es que vaya a ocupar el puesto que yo me merezco.
No me queda otra que aliarme con Víctor, expulsar a Pedro, y de algún modo engatusarlo y llevármelo a mi terreno para que vea lo niñata que es Angie. Yo puedo con ella, y lo voy a conseguir. Soy mucho más que ella.

En otra ocasión no habría despilfarrado tanta palabrería para explicar mi estado de rabia, pero esto ha sido la gota que ha colmado el vaso.
Lo único que me reconforta un poco es el segundo plano que ha adquirido Butler.

En fin, está claro que Angie y Víctor deben andar liados. Pero yo puedo hacer y deshacer a mi gusto. Siempre he podido y esta vez no va a ser diferente.

Sí, aquellos días estaba irritada, pero para nada irritable, al contrario, sopesaba cada oportunidad de hacer y deshacer a mi gusto al milímetro. Y así fue como lié a Víctor para que me confesara.
- Es una cría de 25. ¿Tanto te molesta que juguetee con una chica 17 años menor que yo? eso me hace sentir joven de nuevo. ¿Acaso tú no lo harías?- Me confesó el desgraciado.
- Cualquier chaval de 25 es más hombre que tú. Así que antes que contigo estaría con cualquier otro chaval, está claro.-
- ¿Con Butler, por ejemplo?-
- Buen ejemplo. ¿Lo ves más hombre que tú?-
- Me remito a tus palabras.-
- ¿Es que quizá no te atreves con las de tu edad?-
- Sigues teniendo un año menos que yo.-
- No seas necio. Sabes de qué te estoy hablando.-
- Mira, Mar, sí, sé de qué me hablas, y ahora mismo estoy estupendamente. Gracias. Deja tu propuesta en mi buzón y cuando tenga tiempo la leeré.-
- ¡Qué te den por c*** pedazo de **** de la gran ****!-
- Vaya... y yo creyéndome menos hombre que niños como Butler. ¿No me digas que también has soñado conmigo alguna noche?-
- ¿Te crees muy poderoso, muy hombre, muy todo, no?-
- ¿Creerme? Me lo creía antes de llegar a serlo, sí.-

Le pegué un sonoro guantazo y me largué de allí tan ancha. Entonces desvié la mirada y vi a Pedro... no me salió pensar en él como Butler, sino como Pedro.
Lo vi cabizbajo, pensativo y a la vez con la mirada perdida, absorto en la pantalla de su ordenador.
Me dieron ganas de preguntarle qué le pasaba. Me dieron ganas de hacerle salvajemente cosas... Pero no iba a ser justo para nadie. No sé qué impulso bondadoso me llevó a actuar de aquella manera, pero en vez de aprovecharme de la situación y darle la vuelta a todo, vengándome de Víctor, sintiéndome yo también rejuvenecida y poderosa... preferí no enmarranar nada y seguir mi camino.

No sé qué se proponía Víctor, pero estaba consiguiendo que me encontrara desagusto en aquel lugar. A él lo habían ascendido, así que el "o él o yo" ya no iba a funcionar. Tenía claro que iba a ser yo, así que en los siguientes días pensaría la mejor forma de despedirme de toda la plantilla y largarme, quién sabe a dónde, pero lejos de todo aquello. Y que se coma a Víctor quien quiera.

Mar: Loutherbourg Naufrage

viernes, 29 de mayo de 2015

Ficciones (10): Un histrión fuera de juego.

Fue divertido, me sentí divertido, vaya.
La cena estuvo bien, fuimos a un lugar del gótic y, la verdad, me sorprendí a mí mismo eligiendo. Bueno, para ser sinceros alguien me habló de ese lugar... pero fue un acierto seguir esas recomendaciones.

De primero una pequeña variedad de ensalada y embutido de la tierra y de segundo rape al horno con jugo de compota de manzana caramelizado y almendras. Delicioso, todo ello acompañado de un blanco estupendo, un Penedés que creo recordar era mezcla Macabeo (80%) y Xarel·lo (20%).
Sí, podría decirse que el lugar, acogedor, amplio, poco ruidoso, bien decorado al estilo art deco que tan de moda volvía a estar, seguramente culpa de ello tendrían las novelas de María Dueñas, era un más que acertado lugar para invitar a una mujer como Mar que, a pesar de ser un año mayor que yo, no quita que podamos sentirnos atraídos.

Bien, la comida un acierto, el lugar un acierto, yo estuve divertido y el ambiente fue propicio. Ninguna nota disonante, ningún altercado y todo fue elegancia informal y notoriedad intelectual. Me gustó.
La noche se comportó. Un clima cálido templado algo húmedo pero despejado hacía muy llevadera la noche de verano en Barcelona. Además, era luminosa, la luna que justamente empezaba a menguar seguía siendo un gran foco luminoso que acompañaba al iluminado artificial de la ciudad.

Sin embargo... algo no acabó de ir bien. En ocasiones me sentía forzado a romper unos silencios desagradables y no me veía acertado. En otras, era ella quien con preguntas amables y una sonrisa educada intentaba acomodarme la velada. Pero aun tratando de llegar a un clima más que agradable, propicio para una segunda cita... como decía, algo no acabó de funcionar.

Al despedirnos... ni un beso. Fueron dos besos, uno por mejilla, los que nos dimos para volvernos a ver en dos días en la editorial.
Todo fue genial... la conversación no fue muy fluida pero... al final... el final es el preludio de la continuación. Y si no hubo nada, nada habrá. Y he de decir que Mar, entre lo inteligente que parece, entre que conmigo estuvo mucho menos sarcástica de lo que ella suele ser y estuvo más amable, entre la elegancia de su vestir y su caminar y su madurez, hizo que se me borrara de la mente cualquier otra mujer. Quería repetir, con Mar, y que esta vez acabáramos al menos con otro preludio, con un sabor a labios, con un continuará en breve. Lo deseaba.

En la sala de la editorial no había manera. Mar siempre tenía una excusa para no quedar conmigo. Siempre estaba ocupada e, incluso, parecía evitar hablar conmigo. Como si supiera que en el momento menos esperado volvería a tratar de proponerle otra cita.

El miedo que me llegaba a paralizar hizo que finalmente me quitara la idea de la cabeza, no a ella, y continué con la pasiva y monótona normalidad con la que transcurre el magnicidio del tiempo.

Fue entonces cuando llegó eufórico Víctor:
- ¡Chaval! ¿A qué no sabes quién me ha felicitado personalmente por mi ascenso y con quién voy a tener una cita y posterior revolcón?-
- ¿Felipe?- pregunté desorientado.
- ¿Felipe? ¿Felipe? ¡Eo! Baja de las nubes Chus, que sigo siendo hetero. Hablo de Angie.-
- ¿Angie? ¿Pero a ella no le gusta Pedro?-
- ¿Qué dices? A Angie le gustan todos y yo soy el macho alfa de aquí, así que mañana me licencio. Toma nota coleguilla, a ver si se te pega algo. ¿Tú qué, sigues mustio por lo de Mar?-
Me hubiera gustado decirle que no, que estaba bien, que no tenía importancia, que sólo fue una cita... pero no podía mentir porque me mentía a mí mismo.
- Un poco, la verdad. Trato de pasar los días con normalidad, pero es verla y...-
- Es una tía como otras. Bueno, no. Mar tiene clase, es inteligente, y está tremenda. Pero hay más mares que navegar. ¡Despierta chaval! que la vida se te escapa y tú vales mucho.- Entonces hizo una pose elegante señalándome y dijo- ¡Y lo sabes!-
Eso me hizo reír.
- ¡Tienes razón! Si no es una Mar será una Montaña.-
- ¿Pero qué dices loco?-
- Montaña... Montserrat... por decir algo, era un juego de palabras.-
- Macho, pasas unas horas a solas con Mar y se te pega su ingenio. Igual debería probar yo también...-
- ¡Oye!- Empezaba a enfadarme su actitud chulesca y desafiante.
- Es broma, Te dejo a lo tuyo, voy a hablar con Felipe a ver si echamos hoy mismo o mañana a Butler y me llevo dos pájaros de un tiro.-
- Bueno, no comparto tu postura pero si eso ayuda a que todo vuelva a la normalidad, estoy contigo.-
- Así se habla, haciendo piña.-

Y se largó el doble de eufórico que vino.
Le envidiaba. Era un hombre brillante, trabajador, decidido, incluso sofisticado dentro de su... aspecto de hombre básico y pueril. Guardaba ases en la manga y con ellos acababa ganando las partidas. Pedro no me caía mal, a decir verdad amenizaba la sala con sus momentos artísticos, con sus extravagantes genialidades, pero mi fidelidad a Víctor me llevaba a aplaudir cualquier acto que llevaba a cabo, sin juzgar la intención.

Puede que todo cambie mañana... puede que mañana, sin Pedro, con Víctor junto a Angie... yo pueda encontrar mi oportunidad. Habrá que esperar, de nuevo, a mañana.

El horizonte de Jesús

lunes, 25 de mayo de 2015

Ficciones (9): El talento no se esconde.

No sé si estoy preparada. Me han pedido dirigir al equipo de edición que conformamos Sandri, Noe, Mar, Jesús y Pedro, mientras Víctor sea el supervisor de toda la planta.

Los veo, a todos ellos, y me siento pequeña, asustada. ¿Dirigirlos, yo? ¿Ser la líder? Este grupo tiene muchísimo talento... ¿por qué yo? Si no tengo ni idea de por dónde empezar o qué directrices hacer que tome este grupo. Incluso me cuesta pensar en ellos como grupo, siendo individualidades tan sobresalientes.

Y Víctor... ¿Estará de acuerdo en todas las decisiones que tome? Yo no soy tan decidida ni estoy tan segura como ese hombre. La verdad es que en ocasiones me resulta un hombre imponente, apabullante, e incluso admirable por su esfuerzo y dedicación. Ha llegado donde quería llegar y lo ha dado todo, o casi todo, pero ¿qué habré hecho yo para ganarme el puesto de líder del grupo?

No sé si seré capaz de guiarlos a todos... veo a Mar... chocaré con ella, con lo bien que me cae. Noe y Jesús los veo más serenos y... Pedro... no sé cómo reaccionará ese chico a mis consejos u órdenes... si parece ir a contracorriente.

Se me acercó Víctor en ese momento de duda, de pensamiento... aunque a decir verdad me pasaba el día pensando en ello.
- ¿Te ves preparada para ocupar ese cargo?- me preguntó con la mirada fija en mí.
- No lo sé, nunca me he visto desde esa perspectiva. No me he planteado nunca dirigir un grupo de edición, y menos éste grupo tan heterogéneo. Son todo personalidades.-
- Bueno,- continuó él- Jesús y Noe son de carácter más bien dócil. Y Sandri es tu amiga aquí.-
- Pero están Mar y Pedro. Mar tiene un carácter muy fuerte y Pedro...- No acabé la frase cuando Víctor estaba proponiéndome una solución.
- Mar te obedecerá, te lo digo yo, le conviene. En cuanto a Pedro... si es un problema lo extirpamos.-
- Pero, ¡Víctor!-
- Tranquila. Pedro también te hará caso. Hará cualquier cosa que le pidas.-
- ¿Cómo sabes eso?- Hablaba tan seguro que parecía conocerle mejor que ninguno de nosotros.
- Todo hombre estaría dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de tenerte satisfecha.-

Aquella frase me hizo ruborizar. No me la esperaba, y menos de Víctor. Me sentí niña delante de ese hombre, pero no una niña insegura y asustadiza, sino una chica protegida y cómoda, y eso me gustó.
Pero a la vez sentía nerviosismo. No sé qué me pasaba. Él se acercó y me acarició el pelo mientras me decía:- Ricitos, no temas, mientras yo gobierne esto tú estás a salvo.-
Y de pronto sentí una necesidad imperiosa de estar rodeada por sus brazos, así que me lancé a que me abrazara. Y me abrazó.
Ese hombre estaba fuerte, notaba su fuerza abrazándome, protegiéndome, ayudándome, como ayudan los padres de una cría de pájaro a que emprenda el vuelo. Apoyé mi cabeza sobre su pecho sin pensar en que nos encontrábamos en medio de la sala... sin pensar que Sandri, Noe, Mar, Jesús y Pedro nos pudieran ver.
De pronto la aparté, me sentí avergonzada... como si hubiera sucumbido a unos encantos a los que antes me resistiera por algún tipo de señal, razón, instinto o falta de confianza.

Y de pronto el rojo de la sala me invadió. Me encontraba sentada, observando cual sería mi nuevo cubículo, receptáculo o despacho, algo más elevado del resto, encarado hacia la esquina de oficina en la que nos encontrábamos. La líder... me empezaba a gustar la idea, aunque seguía teniéndole entre respeto y miedo al cargo y por eso aun no había aceptado.
Sandrí se acercó:
- ¡Hola Angie! ¿Qué tal van tus correcciones?-
Me asusté, por un momento pensé que me preguntaría por el abrazo con Víctor.
- ¡Bien, bien!-
- Oye... ¿Has visto la historia que está corrigiendo Pedro?-
- Ah... sí...- Por momentos olvidé de qué historia se trataba... recuerdo que me gustó, mucho, pero se me había ido de la cabeza... ¿tenía Víctor la culpa de ello?-
- Me parece súper interesante. Le he pedido que me la pase cuando acabe de corregirla y que no sea malo y me diga de quién es. Me voy a hacer fan de él o ella.-
- Sí, no me extraña. Yo también le he pedido que me la pase.-
- Ya... oye Angie y... ¿Estás con Víctor?-
Esa pregunta me descolocó:- ¿Qué, estar, cómo?-
- Quiero decir si te gusta, o si estáis juntos... ya sabes, como pareja. Es que he visto que os abrazabais y claro, es la primera vez que veo que abrazas a un chico.-
- No, no. No estamos juntos.-
- Pero, te gusta, ¿no?-
- Sí, bueno no, bueno, no sé.-
- Pues fíjate que yo pensé que te gustaba Pedro.-
- ¡Anda! ¿Y eso?-
- No sé... parecíais una buena pareja. Sois guapos, con talento y pegáis, a pesar de que en carácter sois muy diferentes, parecíais complementaros.-
- No sé... es que es muy callado, muy reservado y tiene una especie de rollo siniestro...-
- Pero Angie, si decías que tenía un punto.-
- Ay no sé Sandri. ¿Por qué me preguntas esto ahora?-
- No sé... es que creo que me gustaría conocerle mejor.-
- Toma ¿y eso?-
- Pues, es que es la atmósfera que lo rodea. Es... ¿Has...? sí, claro que lo has leído. Y te preguntas... ¿Cómo ha conseguido un texto tan bueno? Si ha sido el último en llegar... No sé... fantaseo. Creo que, es... alguien importante, en plan conocido del director. Sino... ¿Cómo... tiene la mesa que él ha querido?-
- Era la mesa de Víctor, tiene sentido que se la den si él va a heredar el despacho de Jaume.-
- No, ya, pero... ¿Por qué no se la han dado a Mar, por ejemplo?-
- Sandri, a ti te gusta Pedro, luego es normal que te empapes de esa atmósfera mística que dices que tiene.-
- Ya, Angie, pero tú también se la veías... fuiste la primera...-

La conversación me puso triste. Recordé esa sensación con Pedro... y recordé cómo me miró cuando quise acercarme a él. Ese chico es como un puercoespín, cuanto más te acercas a él más daño te haces con sus espinas.
No me imagino sintiéndome protegida en sus brazos como me sentí con Víctor...
Dios, qué estúpida soy. Debería pensar en mis posibilidades de cara al ascenso y me hallo aquí dubitativa por las sensaciones que me despiertan dos hombres que no deberían importarme más que en el plano profesional.

Estoy estresada. Debería tomarme un par de días libres.

Angie worried

lunes, 18 de mayo de 2015

Ficciones (8): Los verdes ángulos de la libertad de culto.

No me lo esperaba, pero fui invadido por un sentimiento y sensación de bienestar mayúsculo. Fue con algo con lo que no creo que mucha gente pudiera sentirse de ese modo... sin embargo conmigo resultó. Las columnas angulosas de un edificio de l'Eixample dret.

Se podían ver a través de los amplios ventanales, unas columnas colocadas casi al azar en un segundo piso de altura aproximadamente. Aquellas columnas, pintadas verdes, formaban un ángulo exquisito, para nada simétrico, y agradablemente angosto, perfecto para atorarse a dilucidar maravillas y ser poseído por el espíritu de la mágica Mnemosine, entre aromas y sonidos deleitosos.

Cuando estaba a punto de ser guiado por un hilo mágico hacia algún lugar delicioso y suave, dulce y sensible, delicado... un exabrupto ominoso me turbó y sacó de aquel estado onírico. Era la voz de Víctor, o más bien, el vocifero de Víctor... excitadísimo con su ascenso. Lo había conseguido, y no es que no lo mereciera, se lo había granjeado a consciencia... pero... yo guardaba ciertas dudas hacia ese personaje. Podía notar como me degollaba con gestos y miradas de desaprobación cada vez que una de las chicas del grupo dirigía su atención hacia mí. Parecía querer tener no sólo el control del grupo de edición, sino de todos y cada uno de nosotros. Y lo más alarmante es que parecía funcionarle.

Eso me inquietaba, me... sí, me aterraba. Me daba igual de quién se adueñara, sabía que nunca iba a adueñarse de mí, pero... empezaba a temer por otra persona. No sabía bien por qué, si por su bondad, si por su exención de hipocresía y manilupación, vaya, por su franqueza y sinceridad y así hasta mil sinónimos, por... era un ángel. Y ese pensamiento me devolvió al inicial...
Las columnas eran verdes. Recuerdo ese color, fue uno de los primeros colores que vi al entrar en esta editorial... me resultaron saltones, desorbitados... pero confundí efusividad, entusiasmo y amabilidad con falsedad e histrionismo. ¡Cómo me equivoqué! Con el paso del tiempo comprendí que no siempre la tradición literaria acierta en los tópicos y que unos ojos verdes no tienen por qué ocultar nada malo. Al contrario, jamás unos iris guardaron tanta humanidad.

Sus ojos verdes. Sus prendas verdes, en ocasiones... su dirección, el camino... todo era como primavera.
Después del griterío y excitación por el ascenso de Víctor, alguien se acercó a leer mi hoja de Word. La estaba leyendo... era blanda... era suave y olía bien. Reconocía su olor. No era tan invasivo como el de Mar, ni tan sutil como el de Noe, ni tan... ¿A qué olía Sandri? No, ni tampoco tan... repug... repugnante como el de Víctor, ni tan sereno, sosegado, marino, como el de Jesús. No. Era ella, era Angie, la chica a la que confundí con las afroditas que tanto me torturaron y que tiene más de Atenea que nadie.

Notaba el vibrar de su voz cercana a mi cara... sentía acariciármela... y su aliento... afrutado... joven pero con vivencia, me pedía experiencia, me suplicaba experiencia... ¿Yo? Si todo lo que me ha envuelto es una oscuridad y un terror dignos de una novela de Stephen King... ¿Qué podía yo ofrecer a nadie más que tinieblas?
Noté algo blando rozar mi brazo poco antes de que su mano tocara la mía, posada en la mesa.
- ¿A quién estás corrigiendo? Parece una historia profunda e interesante. Ese personaje especialmente tiene un carisma especial. No sé si es por su psiqué...- Me preguntó mientras tocaba mi mano.
No pude hacer otra cosa que mirar su mano tocando la mía, pero pensaría algo extraño y pronto la quitó mientras continuó sonriendo y me dijo:
- A mí no me tocan autores tan interesantes.-
- No creas... es una buena página... la historia en sí tampoco es para tanto.- Respondí.
- Bueno, si quieres me la puedes pasar una vez la corrijas y ya juzgaré por mí misma, ¿te parece?-
- De acuerdo.-

Pensé que se iría... y me dejaría proseguir con mi labor... sin embargo trató de profundizar más en mí, con una mirada que quería llegar a mis entrañas. Pero no la dejé. No sé por qué... no sé por qué me cerré, le cerré el paso. Desvié la mirada y seguí con lo mío.
No pude ver la cara que ponía, lo que sí vi es que me dejó mientras volvía con el grupo.
Alguien más vino a husmear en mis quehaceres. Esta vez fue Sandri.
Se quedó mirando largo rato la pantalla sin decir nada. No pude proseguir... así que esperé a que acabara su lectura.
- ¿Quién es el autor?- Ya era la segunda persona en diez minutos que me preguntaba lo mismo... y me daba palo contestar.
- ¿Tan buen escrito os parece que es?- Le pregunté.
- No sé, tiene algo mágico y eso me gusta.-
- Vale, sí, es bueno... se lo voy a pasar a Angie cuando acabe con él.- Le dije para poder continuar.
- ¡Pues pásamelo a mí también! Pinta muy bien.-
Sandri me sonrió, me despidió con la mano mientras sonreía y se fue.

Era extraño... todo... era muy extraño... y de pronto me invadió el miedo.
¿Y si no tenía que haber hecho que apartara su mano de la mía? No, eso era una bobada. Yo no hice nada... sólo me asombré. Angie es la chica más hermosa de las cuatro, posiblemente la más inteligente, y con diferencia la que mejor provecho saca de su talento. Que una chica así... dirija su atención hacia mí... me... pone nervioso. Quizá debería ser menos hermético con ella... al fin y al cabo... ella... sus ojos... las hojas de los árboles en primavera, el campo rociado de agua... su figura, su luz... ella me ha hecho algo... desde el primer día... desde la primera vista... sin quererlo he quedado hechizado.

Angie me gusta mucho.

Hoy es verde

lunes, 11 de mayo de 2015

Ficciones (7): Recuerdos que son ahora.

Me gusta mucho más el nuevo mobiliario que el anterior. Resulta más cómodo e incluso a una le hace acabar la faena antes.
Definitivamente, los tonos rojos así como Burdeos le dan un aspecto de más fuerza, carácter... No sé, me gusta, me resulta agradable.

Ya he acabado la corrección de la próxima publicación... ¡Y en breve me dan una traducción! Qué ganas tengo... traduciré a mi primer/a autor/a. ¡Es posible que acabe traduciendo todas sus novelas! Es lo que suele pasar con los autores y las traducciones, se genera una especie de simbiosis que si realmente encaja, acaba por ser una realidad. Autor/a y traductor/a acaban ligados por un mismo hilo, pero con unos matices diferentes.

A veces pienso en que traduzco a un autor de mi edad... que a éste le gusta mi traducción de su texto y que desea conocerme... o quizá al revés... me llena su literatura hasta tal punto que quedo empapada de sus expresiones y trato de hacerlas mías para la traducción... escapándoseme conceptos... pinceladas que estaría deseosa que me explicara.

Las cosas en la editorial empiezan a cambiar poco a poco... no solo el mobiliario... la gente... nosotros, los correctores, editores, escritores... creo que maduramos.
Mar estaba más sarcástica, Jesús más equilibrado... y cuesta pensar que aun se pueda encontrar mayor equilibrio que el que ese chico tiene, Angie más guapa, últimamente se le veía radiante, debe ser que la confianza que tienen depositada en ella la satisface. Luego estaban Víctor... menos chinchoso y más pensativo, raro en él. Noe, bueno, Noe quizá no parecía cambiar demasiado. Y luego estaba Pedro, que se estaba contagiando de la vivacidad del grupo, y entró sigiloso como un gato que busca un cómodo lugar sobre el que posarse y pasar el rato contemplativo, meditativo y en calma.

Empezaba a hacer calor, verano. ¡Qué ganas de disfrutar una tarde de playa! Le diré a Angie de venirse a ver si se apunta. ¡Podría decírselos a todos! Sí, eso haré.
Estamos a punto de acabar... más vale que les mande un mensaje al grupo del whats:

The Infernal Editors: Sandri: Chicossss ¿Qué tal tarde de playita? Aprovechemos un par de horitas al menos.
The Infernal Editors: Angie: ¿Esta tarde? Yo no he pillado bikini.
The Infernal Editors: Mar: Tía, eso se hace con tiempo. Que unas estamos más blancas que Iniesta en Alaska.
The Infernal Editors: Víctor: ¿Bikini? Chorradas, topless o vamos a una nudista.
The Infernal Editors: Sandri: Por mí no, Víctor.
The Infernal Editors: Mar: Paso de que el pervertido ese me vea el pecho.
The Infernal Editors: Víctor: Seguro que es porque lo tienes pequeño, en cambio a mí no me importa que me veáis la...
The Infernal Editors: Pedro: Víctor, no dejes tantas evidencias de tu cociente intelectual.
The Infernal Editors: Víctor: ¿Qué dice éste y quién le ha invitado al grupo o desde cuando está en él?
The Infernal Editors: Mar: ¡Olé tú, Pedro!
The Infernal Editors: Angie: ¡Bien dichoooo!
The Infernal Editors: Jesús: Yo no voy a poder... ¿Qué tal el sábado?
The Infernal Editors: Angie: ¡Sábado pícnic en la playa!
The Infernal Editors: Pedro: No sé yo si podré...
The Infernal Editors: Angie: No es si podrás, es si querrás. Quien quiere, puede.
The Infernal Editors: Mar: Yo el sábado me apunto.
The Infernal Editors: Noe: Me apunto para el sábado.
The Infernal Editors: Pedro: Pues eso, no sé yo si querré.
The Infernal Editors: Jesús: Yo me apunto, apuntad a Pedro, lo llevamos a rastras. Igual tiene miedo al agua.
The Infernal Editors: Pedro: ¿Qué? Yo no temo a nada.
The Infernal Editors: Víctor: Bla, bla... te hago una carrera a nado.
The Infernal Editors: Pedro: ¡Venga!
The Infernal Editors: Mar: Uuuuh, pelea de gallos.
The Infernal Editors: Sandri: Jajaja. Os apunto a todos ¿Vale? Traeremos comida para el pícnic del sábado.
The Infernal Editors: Angie: ¡Síiii!
The Infernal Editors: Pedro: Protección solar, al menos factor 30, el primer contacto con el sol es peligroso.
The Infernal Editors: Víctor: ¿Te da miedo el sol?
The Infernal Editors: Pedro: Me das miedo tú... soy hetero.
The Infernal Editors: Víctor: ¡Y yo! ¿De qué vas?
The Infernal Editors: Pedro: Nada, nada, por si acaso...
The Infernal Editors: Víctor: Además... antes que tú me tiraba a Jesús.
The Infernal Editors: Jesús: No sé si agradecerte el cumplido o preocuparme también.
The Infernal Editors: Angie, Mar, Noe (a la vez): Jajajajaja.
The Infernal Editors: Víctor. Bueno, Butler, el sábado te reto a llegar a la primera boya y volver, a ver quién tarda menos.
The Infernal Editors: Pedro: Vale, el que pierda paga una cerveza.
The Infernal Editors: Víctor: ¡Y unos nachos!
The Infernal Editors: Jesús: Y una mariscada.
The Infernal Editors: Mar: Y un viaje a las seychelles, no os fastidia... jajaja.
The Infernal Editors: Angie: Bueno, apuntados todos al pícnic del sábado en la playa. Traed bañadores, protección solar y comida.

Pues con la tontería se nos echó el tiempo encima y tuvimos que salir pitando de la editorial con trabajo para el día siguiente...
Me gustaba... me gustaban los cambios que se estaban dando en la editorial... Me gustaban mucho.
Quién sabe... es posible que yo también esté cambiando.

Paisaje correspondiente con Sandri

jueves, 7 de mayo de 2015

Ficciones (6): Como pluma al viento.

A las ocho vino. Yo le estaba preparando una buena cena, con velas y rosas y todo, con una ropa de noche sensual y provocativa bajo mi ropa de andar por casa, mientras esperaba que me diera esa gran noticia que quería darme...

A la vez que cocinaba, brindábamos con un rosado espumoso sin tener muy claro aun por qué lo estábamos haciendo... hasta que de pronto me lo lanzó:
- Me han ascendido Noe, soy el encargado de la sección.-
Aquello... no era lo que esperaba oír. No es que fuera malo, no, todo lo contrario. A pesar que tuviera más miedo de que más miradas y admiración fueran levantadas, sin hablar de Mar, pululando a su alrededor, la noticia era increíble. Mi amado Víctor nuestro jefe, qué bien sonaba eso... a decir verdad me sentía excitada. ¡Y sí, se lo merecía! Ha estado trabajando duro para lograr ese ascenso. Esta noche iba a ser su noche, y yo me encargaría de que así fuera.

Pero al día siguiente no me esperó para ir juntos al trabajo. Con la excusa de adelantar faena, que tenía mucha, se escabulló y, de nuevo, volveríamos a ser simples compañeros en la editorial, o aun peor, empleada y superior...

Los días siguientes vería como su atención iba desviándose de mí y cómo iba obsequiando a Mar con su humor ácido y sarcástico. Estoy casi convencida de que le gusta. A pesar de todo siempre logra calmarme con algún gesto o palabra que únicamente me dedica a mí.

Me fue diciendo que iba a proponer a Felipe cambios, cambios especialmente en nuestra sección. Se trataba, básicamente, de ahorrarse una persona, ya que el trabajo en formato físico, no en archivos informáticos, iba disminuyendo y el otro trabajo podríamos ir desempeñándolo en casa, con más comodidad y cobrando más por ello.

Su propuesta me gustaba mucho... quizá podría insinuarle que podría traerse trabajo a mi casa y así, poco a poco, hacer que se fuera quedando... cada día un poco más... hasta que ya no se fuera. Para ello tenía que echar a Pedro de la editorial. La idea no me parecía mala, a pesar de que no tuviera nada en contra de Butler, menos que es raro. Pero quería estar al lado de mi coordinador editorial... así que Pedro me estorbaba, porque le estorbaba a Víctor.

Cuando le proponga a Felipe la reestructuración, quiero estar presente para decirle que estoy totalmente de acuerdo con la medida. ¡Cuánto dinero podríamos llegar a ganar los dos juntos! Quién sabe si más adelante pudiéramos abrir nuestra propia editorial y pasar más tiempo juntos... sin Mar pululando.

Puede que parezca una sombra ondeante eclipsada por el radiante carisma de todos y cada uno de los trabajadores de nuestra editorial, pero esta sombra ondeante sabe bien tras de qué elemento refugiarse cuando el sol atice con fuerza para no sentir su abrasador calor quemarle las entrañas.

Bajo la sombra de Víctor me levantaré reclamando mi puesto de princesa sin corona. La furia de los titanes aplasta a los malaventurados. Primero caerá Pedro, pero Mar será la siguiente.

Pantano, paisaje correspondiente a Noe.


domingo, 3 de mayo de 2015

Ficciones (5): El fuego del odio te quema, te consume.

Al final se me verá el plumero, quiero decir, mi estado natural para la gente es el del borde irrespetuoso con grandes humos y aires de superioridad (distingo entre ambos) y puede que en ocasiones prepotente... pero no suelo ser así con Angie... y al final se notará que me la quiero llevar al huerto.

Con la llegada del socio-psicópata ese de Butler, Pedro, o Perico los Palotes, he visto a mis chicas andar algo más revueltas, más revolucionadas... Y sí que imprime cierto magnetismo, pero yo eso me lo paso por el forro. Yo imprimo masculinidad, testosterona, hombría, y eso siempre se ha llevado. Mi edad adulta y cómoda, mente manipuladora y cuerpo varonil y bien trabajado y, ahora, mi próximo ascenso, hacen de mí alguien del que es imposible no sucumbir.

Pero ese Butler... ese Butler... cada vez que abre su estúpida boca, que son contadas veces... ¡Maldición! ¡Parece un profeta vaticinando algo grandioso! ¡O una especie de Sócrates usando un tipo de mayéutica hipnótica con la que envuelve a sus pupilos! No he creído nunca tener rivales... pero este Pedrito... ese... ¿Qué tendrá, ocho años menos que yo? ¡¿Cómo puede quitarme credibilidad?!
Esta sensación... ¡Sí! ¡Le odio! ¿Es que no ven que es puro nada? Yo soy esencia, yo soy ser. Ese tipejo es puro humo. Yo les daría a todas ellas cien veces más y mejor de cualquier cosa que ese mequetrefe. Papanatas...

¿Pero qué estoy diciendo? Me estoy dejando llevar por la ira.- ja, ja, ja...- La cólera me hará envejecer más rápido y peor. Sólo tengo que pensar que soy mejor que él.
En cuanto sepan las chicas que me van a ascender... las tengo otra vez revoloteándome de nuevo. Y es un ascenso merecido. Yo me lo he trabajado más que nadie, yo he dedicado a esta editorial más tiempo que nadie... así que nadie pensará de forma opuesta a mis méritos por este ascenso. Oh... Butler... voy a hacerte la vida imposible. Te veo pronto en la cola del paro, lejos de Mar, Noe, Sandri y Angie. Sobretodo lejos de Angie. Esta es la mía.

Mientras espero siempre puedo volverme a entretener con Noe. No está mal como aperitivo.

Y después de la noticia... presentaré mi obra a Felipe. Si ya con todo consigo que me la publique... ¡Gloria bendita! Ni me alcanza la imaginación a dónde llegaré.
La gloria es para quienes la merecen, los malaventurados perecen.

Paisaje personalidad Víctor.

domingo, 5 de abril de 2015

Ficciones (4): Aurea mediocritas.

Hoy podría ser otro día... otro día de calor al sol y fresca a la sombra... Otro día... primavera, el verde en el prado, los colores en las flores, el cielo azul y la noche recia. Pero yo me niego a creer que el paso del tiempo no vale, no sirve, que un día es igual que otro y que la vida es aburrida.

Me divierto, lo paso bien. Quizá repito y repito cada día, cada pensamiento, cada minuto y segundo, y segundo que le precede... y que lo que antecedió pudo ser lo mismo a lo siguiente... y que nada cambia ni quiero que ocurra... pero es precisamente eso lo que me gusta de la vida... el dolce fare niente.

Veo a mis compañeros vivir y sufrir como si fueran protagonistas de una novela o serie de televisión. Y eso mismo me apasiona, porque puedo participar de forma casi interactiva en esa serie y casi me convierto en uno de sus protagonistas. En el trabajo, por ejemplo, aunque el protagonismo se lo reparten Víctor, Angie, Mar y ahora un nuevo personaje que ha entrado a escena silenciosamente pero de forma rompedora, Pedro, o mejor dicho, Butler, me entusiasma el hecho de ser alguien más en ese reparto, junto a Sandri y Noe.

Quizá Noelia sea la persona más afín a mí en este microclima, al fin y al cabo actuamos de modo similar: aportando apuntes y tratando de equilibrar una ecuación en constante desequilibrio y pugna por no resolverse nunca.

Y veo eso tan bello... como ayer... me propuse hacer del día de ayer mi día. Estaba un poco cansado de ver como la ecuación se desbalanceaba hacia el lado de Butler y Mar. Por una vez hice de abogado del diablo.

Las chicas estaban embobadas escuchando las anécdotas de Pedro. Que si una noche vio la luna más llena que jamás hubo contemplado estando enfrente de un estanque dónde pasó toda la noche apenas durmiendo un par de horas con un amigo... que mientras el amigo dormía él la contemplaba y pensaba en una enamorada que no existía pero la imaginaba y sabía que aparecería en algún momento... y si no fuera así, amaría a la luna de por vida... O como se enfrentó a tres grandullones que andaban molestando a una chica... y acabó apaleado... pero consiguió que dejaran en paz a la chica... ¡O cómo con sus palabras logró que alguien que estaba a punto de suicidarse cambiara de opinión... diciéndole que él también se quitaría la vida si pensara en el mundo, pero que su orgullo le impedía cometer el mayor acto de egoísmo que pueda considerarse de la vida humana...! Y como esas, miles de anécdotas.

¿Y mis anécdotas? Pues hoy las tendría que hacer relucir... ¡Cómo el día que en la playa de Begur junto una hoguera tomé mi guitarra acústica y entoné unos alegres acordes junto el ron y el vodka y así pasamos un buen rato mi grupo de amigos de toda la vida! Esa tarde-noche fue memorable... esa y tantas otras... ¡Cómo la tarde en la que yo y mi mejor amigo no hicimos absolutamente nada, nada más ir en moto a ningún lugar a sentarnos, pasear y no hacer nada! Pensábamos... "mira, el mundo gira, la gente se mueve... todo son prisas... ¡y nosotros disfrutando sólo por estar aquí, sin hacer nada, únicamente respirando y sintiendo el viento golpeando nuestros rostros!". Y como sentía todos y cada uno de aquellos momentos...

Y aquel día... arranqué y traté de robarle protagonismo a los tres en discordia. Pero es que, para mí, por muy guapa que sea Angie, por muy buena que esté Mar, por muy hipnótico que sea Pedro o por muy imponente que sea Victor... Noelia seguía teniendo ese estar sin ser que tanto me atraía. Y ese día me robaba protagonismo con su look de modesta secretaria. Sus gafas y su falda ceñida que llegaba a cubrirle las rodillas... y eso zapatitos... esa blusa blanca... todo tan pulcro como silencioso... como ella... y yo. Y a pesar de todo nunca daba el paso. No es que deseara a las otras... no es que las viera superiores a ella... o ¿quizá sí? No lo sé... simplemente algo me llevaba a pensar que era ideal para mí. Veía a Sandri demasiado feliz, a Angie demasiado decidida, a Mar demasiado... demasiado... demasiado orgullosa, casi rozando la prepotencia con la que a veces Víctor nos castiga.

Aquella tarde lo logré. Sonrisas, aplausos, miradas y complicidad. Todos ellos, sin excepción, me miraron y parecían sorprendidos. ¡Hasta Butler que parecía importarle un carajo todo lo que los demás dijeran si no era para introducir una de sus historias increíbles apreció mis aportes de vivencias y experiencias especiales!
Me sentí tan grande... me sentí tan grande que llegué a decirle a Mar que me gustaría un día tomar un café con ella para conocerla mejor, para ver si escondía algo bajo su caparazón de fortaleza imbatible. Y aun no entiendo como lo hice... pensaba que Noelia era la persona más afín a mí... pero mi lado dormido despertó e invitó a Mar a una... ¿cita? ¡Y ella aceptó!

Así que... hoy... dentro de una hora tengo una cita con una de las chicas más imponentes, impresionantes, hermosas y bien hechas que jamás he conocido. ¡Yo! Que no hacía apenas nada por lograr nada... que creía que tenía lo que merecía... ¿Acaso merecía más?
No lo sé, tiemblo, y estoy a la vez emocionado. Una hora... una hora y mi vida puede ser la de otro... la de otro... pero mía... Una hora y yo puedo ser otro viviendo mi vida.

Debo haberme vuelto loco... ¡Bendita locura!

Páramo, paisaje de Jesús.

jueves, 2 de abril de 2015

Ficciones (3): La heroicidad de lo iracundo.

Podría empezar mi descripción de lo vivido hablando de Butler, pero me aburriría... ¿Qué monótono y monotemático se tornaría todo de golpe, no es cierto?
En lugar de ello, voy a hablar de lo que realmente me importa, de mí misma.

Bueno... podría hablar de mí, pero obviaría lo irritante del asunto. Y es que Pedro está consiguiendo cada vez más protagonismo, y eso no me irrita, al contrario, celebro que así sea, que el muchacho vaya acoplándose al grupo y vaya generándose de nuevo situaciones que den para más derrame de tinta. Pero... ¿no nos estamos pasando?

Está claro que a Angie le gusta, porque le gusta. Pero... ¿cuáles son las verdaderas intenciones del oscurillo ese? Como sea hacerle daño a mi Angie me lo cargo. Me da igual si sabe alquimia o conjura un tipo de magia negra en mi contra. Yo me lo cargo.
Angie dice que le envuelve un aura mística... que se le ve misterioso y que su silencio habla más que su propia boca, pues desprende palabras de los demás sin necesidad de obligarles a decir nada. Me resulta inquietante.

No, no creo que Pedro quiera hacer daño a nadie, al menos de momento. Parece de los tipos que sólo agreden para defenderse, nunca atacan primero.
¡¿Qué diablos?! ¿Pues no estoy hablando yo de la extraña pareja en vez de explicar mis intríngulis del día a día?

Pues nada... que los celos de Víctor nos van a dar por... que nos van a molestar. De hecho ya está pasando. Angie se ha enfadado ya alguna vez con él y se ha ido un par de veces sin acabarse el café. Y no me extraña... ese tío es tonto.
Jesús a veces le baila el agua... pero por suerte tiene el momento preciso de discernir entre broma y burla. Víctor no, es desmedido y grotesco. Cáustico. Irritable.

El caso es que iba a sacarme hoy un cortado de la máquina, que más que café parece que nos echen "droja", como en el colacao de José Tojeiro (en paz descanse), y allí estaba ya Víctor, como oportuno y calculador, echando la moneda a la espera de que alguien se acercara a la máquina. Y claro... tuve que ser yo. Así que, apoyado él en la máquina de café de la sala de descanso, mirando de reojo por debajo de su antebrazo y con su actitud prepotente y chulesca que destila de los chavales de los ochenta, soltó:

- ¿Qué, Mar, torbellino, un cortado, corto, cortito?-
- Corto tienes tú el cerebro. ¿Para cuando vas a acabar los cuadernillos Rubio? Se te pasa el arroz y tienes poca recursividad.-  Le contesté seca y quedándome tan ancha. Pero el lerdo quería guerra.
- Si tan docta se cree, señorita Ledesma, puede alfabetizarme cuando le plazca.- Contestó el ca**llo.
- No es alfabetización de lo que usted, señor Gutiérrez, anda más carente. Educación, eso le falta, educación. Y a su edad ya poco puede hacerse que no haya hecho su santa madre.-
El mentecato echó a reír. ¡Echó a reír! ¿Pero qué le hizo tanta gracia si esta vez intenté salpicar con cierta acritud mi comentario? ¡Pues el merluzo se echó a reír como un energúmeno!
- ¿Qué te hace tanta gracia?-
- Estás encantadora cuando te enfadas. El nigromante ese no es el único que tiene un puntillo. ¿Sabes?-
- Mira, Víctor, que te den.-

Y sí... ese día yo tampoco acabé el café. ¿Pero qué le pasa al tío ese? Yo creo que anda molesto con la llegada de Pedro. Se está llevando todas las atenciones con muy poco esfuerzo, y él no las consigue ni con estudio y premeditación. Pobrecito.

Podría describir mi estado de forma poética, diciendo que las pinceladas de envidia entorpecían una conjugación de colores perfecta, que me encantan las rosas rojas que tiene Angie en su mesa, que aunque suene encorsetado encaja perfectamente con el halo oscuro del nigrom... de Pedro, que a su vez queda bien encuadernado en la ausencia de notoriedad de Noe, y enlazan en el arcoíris de Sandri, para acabar en mi azul marino, que refleja el verde de Jesús, y no por que sea un pervertido (que no le considero como tal), sino por la paz de la palabra exacta en el momento preciso con la que nos obsequia a menudo. (A ver si hoy acierta y dejo de estar tan alterada). Pero por ahí pululaba Víctor, con su agónico existencialismo, cuyo ego aplastaba cualquier momento de paz.
Yo creo que podría perfectamente ser el payaso de "IT". Igual el Maine de Stephen King no anda tan lejos de esta editorial.

En fin... las cinco y yo sin acabar... ¡El día que me ponga a repartir verdades devolveré el equilibrio al mundo!

Mar... como el mismo mar.

lunes, 30 de marzo de 2015

Ficciones (2): Las chicas "cool" ven unicornios.

Pedro, el chico que entró nuevo a la editorial hace un par de semanas, aun no ha venido con nosotros al break del café. No sé si es que le caemos mal, no quiere relacionarse con nadie en el trabajo o simplemente es un chico solitario... sin embargo le envuelve un halo misterioso que le otorga un encanto peculiar. La gente no tardaba en especular sobre su vida y tendencias.

Allí estaba yo, en la pausa del café, tomándome un capuccino con Mar, Jesús, Víctor, Noe y Sandri. Precisamente Jesús se dio cuenta de mi comportamiento taciturno y meditabundo.
Jesús:- ¿Angie, qué pasa, no está suficientemente removido tu capuccino?-
Ángeles:- ¿Eh? Sí. Es que pensaba en el nuevo.-
Jesús:- ¿Butler? Es rarito, ¿no?-
Víctor:- Es el típico callado que te mete una bomba en la oficina, o que come carne humana, que trata de pasar desapercibido y luego aparece en las noticias de todos los canales de televisión.-
Mar:- ¡Venga ya! Sólo es un chico callado y algo tímido. Nada más.-
Sandri:- Yo tengo un amigo que le gusta comer la carne muy cruda porque dice que fantasea con que es humana y también es muy calladito.-
Ángeles:- Yo pienso como Mar, sólo es un muchacho tímido. Nosotros somos los malos sacándole defectos y crímenes que seguramente no se le pasen por la cabeza cometer.-
Víctor:- No subestimes la decrepitud humana. Mira sino lo que hizo el copiloto aquel. Butler tiene toda la pinta de ser un desquiciado.-
Ángeles:- Bueno, ya basta, no creo que sea justo hablar de él así sin que pueda defenderse.-
Jesús:- Venga, va. Angie tiene razón. Sólo es un tipo raro, nada más.-
Ángeles:- Escuchad, y ¿Butler?, ¿por qué?-
Mar:- Adivina...-
Ángeles:- Pues soy muy mala para las adivinanzas-
Mar:- Se le ocurrió a Víctor, obvio, por eso de "el mayordomo siempre es el culpable".-
Víctor:- Es cierto. Ocurre un asesinato en una familia rota... todos los miembros sospechan los unos de los otros y el más silencioso, el que más desapercibido pasa, el mayordomo, acaba siendo el culpable. Éste acaba saliendo en las noticias por cualquier cosa. Seguro que tiene antecedentes.-
Ángeles:- Vamos a ver. ¿Cómo va a tener antecedentes y haber sido contratado por nuestra editorial? ¡No tiene sentido!-
Víctor:- Un buen criminal oculta sus pruebas y las cuida al detalle.-
Ángeles:- Pues tú das más miedo que él.-
Noelia:- En eso lleva razón.-

Los chicos abandonaron el café y ocuparon sus puestos. Jesús le hizo un gesto de aprobación a Pedro, no sé bien si por temor, por respeto, por acercarse a ese ser místico y que empezaba a ser carismático en tan breve tiempo y/o quizá por contagiarse de su aura tan atractiva como oscura.
Cuando Noelia también se sentó le confesé a Sandri algo que me rondaba por la cabeza desde que lo vi:
- Pues tiene un puntillo sexy.-
Sandra:- ¿Víctor?-
Ángeles:- ¡No tía!, jajajaja. Butler, quiero decir Pedro.-
Sandra:- Hombre... pues quizá sí. Ya decía yo que no podía ser Víctor, jajaja.-

Y con ese último comentario nos sentamos...
Nos pasamos toda la tarde echándole miradas al pobre de Pedro. Estoy segura que notaría nuestros ojos clavándosele por todo su cuerpo como rayos X tratando de penetrarle y atravesarle el cuerpo para imprimir una imagen completa de su organismo y hasta incluso de sus pensamientos.
Incluso el grupo de whatsapp esa tarde no paraba de hablar de lo mismo...

The Infernal Editors: Jesús TP: Pues tiene un toque timburtiano.
The Infernal Editors: Angie: ¿Timburtiano?.
The Infernal Editors: Víctor: Sí, de estética de película de Tim Burton. Pesadilla antes de navidad, Eduardo Manos Tijeras, Beetlejuice...
The Infernal Editors: Mar: Bueno, películas de tus tiempos...
The Infernal Editors: Víctor: Mar, por favor... respeto, respeto.
The Infernal Editors: Mar bella: jajajaja.
The Infernal Editors: Sandri: jajajaja.
The Infernal Editors: Angie: (icono de mono tapándose los ojos) jajaja.

Se puede decir que esa tarde fue poco fructuosa para la editorial y para nuestras carreras... sin embargo le sacamos jugo al silencio de nuestro compañero. Por una parte pensaba que se lo medio merecía por mantener el misterio y guardar silencio durante tanto tiempo. por otra parte, deseaba que rompiera ese silencio y quizá que volviera a parecer humano, que mostrara defectos, inquietudes, pensamientos... pero era la menor parte de mí quien quería eso. El resto de mi mente seguía idealizándolo y deseando que jamás se rebajara al nivel humano. Pocas veces en la vida aparecen personas como Pedro "Butler". No quería que desapareciera del mismo modo que apareció, de golpe y porrazo y sin previo aviso.

Paisaje representativo de Angie, fondosdepantallahdgratis.com