sábado, 8 de septiembre de 2018

13 días en Japón: 1. Ueno, Tokyo.

Narita... ¡Narita! Habíamos llegado al aeropuerto internacional de Narita, a unos 50 Km. al noreste de Tokyo. Por fin, Japón.

Ataviados con un maletón, una mochila grande y dos pequeñas, lo primero que hicimos fue comprobar si los lavabos realmente tenían música o sonidos naturales de pájaros y cascadas, los famosos chorros de agua limpiadores regulables y tapa autocalefactable, o se trataba de un mito. Y no, no era un mito:

Lavabo del aeropuerto de Narita, botón azul para tirar de la cadena. Panel para escoger distintos chorros de agua.
Después fuimos a buscar el wifi portátil que habíamos alquilado desde España por internet (un aparatito del tamaño más o menos de un teléfono móvil que nos daría wifi ilimitado durante 14 días, con su cable cargador [lo detallo al final]) y que recogimos en la oficina de correos del aeropuerto.

Con wifi en los teléfonos móviles ya íbamos más tranquilos, así que fuimos a canjear el JR Pass (un billete que te permitía usar los trenes gestionados por la compañía Japan Railways de forma ilimitada y que nosotros compramos para 14 días desde Barcelona [también detallado al final]) en el mismo aeropuerto.

Ya con wifi y el pase de tren comprobamos que la mejor opción para llegar a Tokyo era con el Narita Express, un tren que en 50 minutos te dejaba en la estación principal de Tokyo. Aunque hay 3 líneas de tren más que llevan allí, la única que se podía utilizar con el JR Pass era esa, pero había bastante afluencia de trenes.

El bonito Narita Express, foto de Densha wordpress.
Líneas de tren del aeropuerto de Narita a Tokyo (la verde y la roja, con JRPass).

Una vez en la estación de trenes de Tokyo central, comprobamos el bullicio de la capital nipona. Filas y filas de japoneses circulando a toda prisa por los estrechos pasillos de la estación (o nos parecieron estrechos al ver tal cantidad de gente transitando). Teníamos que hacernos a un lado para no entorpecer el camino de hormigas que formaban los japoneses para desplazarse por la estación y así poder ver a dónde debíamos dirigirnos. Finalmente, el tren hacia el barrio de Ueno, a tan solo 2 estaciones del centro, y operado por JR, iba algo lleno (fue algo difícil subir y bajar de él cargados como íbamos, pero tampoco era lo que se ve en las imágenes de operarios de estación empujando a la gente a los vagones para que quepan, no iríamos en hora punta).

Anochecía cuando llegamos a Ueno, cerca de las siete de la tarde. Al salir de la estación, entre altos edificios y vías de tren pasando por encima de nuestras cabezas, a la derecha quedaba el parque Ueno, famoso por sus cerezos en flor (por agosto no queda ni un cerezo florecido, ya que florecen hacia abril/mayo), su museo nacional (diseñado por Le Corbusier y patrimonio de la humanidad por la UNESCO), su lago y sus templos con pagoda de cinco pisos.

Seguimos por la carretera principal rodeados de edificios altos con llamativas luces hasta torcer al poco a la derecha para llegar al lugar donde nos hospedábamos, uno de los pocos Airbnb legales que quedaban en Japón (este año la ley de pisos de uso turístico en Japón se endureció para acabar con la masificación de turismo de cara a las olimpiadas del 2020).

Una de las arterias de Ueno, Tokyo,
Cuando dejamos el equipaje ya nos sentíamos más ligeros para caminar por las calles del barrio y buscar un buen lugar, o más bien un lugar típico, nada turístico, donde cenar 100% a lo tokiota. Y lo encontramos.

Entrada al garito
Era una especie de bar restaurante de tapas japonés, donde en las plantas de arriba parecía haber karaoke. Allí, tres personas acababan de cenar entre cervezas, seguramente después de llegar de un largo día en la oficina.

Interior del garito.

Interior del garito decorado tradicional japonés.

Comimos soba, gyozas y un plato de verduras marinadas con biru (cerveza) y mizu (agua).
¡Estaba todo riquísimo! Especialmente las gyozas. La cerveza era suave y fresca, ¡pero muy cara! Unos 4'5 euros la jarra (casi precio londinense). Pero comer o cenar fuera resulta incluso más barato que en Barcelona.

Al salir dimos una pequeña vuelta por las calles de alrededor del piso en el que nos hospedábamos. Ante nosotros la grandeza de Tokyo se abría: grandes avenidas con pequeñas callejuelas a modo de "backstreets", entre otras calles más pequeñas peatonales. No había mucha gente por la calle. Eran entre las 22:30 y las 23:00.

Uno de los cruces principales de Ueno

Parte de una calle de Ueno

Callejuela peatonal comercial con restaurantes y salas de ocio.
Los carteles verticales de los comercios inundan las fachadas de las granes ciudades.

Una calle como de mercados y restaurantes.
Y a pesar de haber poca gente en las callejuelas, no tenías sensación de incomodidad o inquietud. En ningún momento sientes que puedas estar en peligro. Casi 30 millones de habitantes en la gran área de Tokyo y nadie se mete con nadie. La sociedad japonesa, en ese aspecto, nos lleva muchísima ventaja. Por contra, sigue siendo una sociedad muy machista.

Mercado de Ameyoko, con estatua de gato y carteles luminosos en Ueno.
Aunque de noche, el calor no daba mucha tregua. Unos 25 grados (había hecho entre 32 y 33 durante el día).
Llegamos de nuevo al apartamento de Airbnb para descansar. Había sido un largo día de viaje y nos había bombardeado el cerebro una cantidad ingente de información nueva difícil de descodificar. Carteles en otros idiomas, nuestros oídos escuchaban hablar en otros idiomas, la ciudad de Tokyo con su enorme red de transporte nos atravesaba las pupilas a cada paso y teníamos que pensar en las diferencias culturales, a veces abrumadoras y abismales, que existen entre la cultura japonesa y la española.

La habitación en la que nos hospedamos tenía (por suerte) aire acondicionado que dejamos puesto para cuando volviéramos, notáramos más fresca la habitación. Era pequeña, bueno, el apartamento era pequeño... Bueno, por lo general, en Tokyo acusan una grave carencia de espacio, por lo que tienden a aprovechar al máximo los rincones. A diferencia de nosotros, los occidentales, que esparcimos todas nuestras cosas a lo largo y ancho de la casa, ellos, los nipones, doblan, pliegan, guardan, cuelgan armarios, camas, muebles, y todo lo que no deban tener al alcance, aprovechando al máximo el poco espacio del que disponen en la gran capital.

Había una pequeña ventanita (minúscula) que daba al exterior. No nos atrevimos a abrirla por la noche porque solo entraba calor.
Al día siguiente nos levantábamos temprano para ir a Nikko, no sin antes parar en una cafetería-pastelería de corte occidental, estilo "boulangerie" francesa. Buen café y buenas pastas. El TullY's coffee, en la calle principal, yendo hacia la estación de Ueno situada al norte, es una buena alternativa a los fuertes desayunos japoneses:

TullY's coffee, para quienes no se quieren atiborrar de desayunos japoneses.
Finalmente fuimos hacia la estación de Ueno, camino de Nikko, con maletón y mochilas a cuestas.

Estatuas de osos panda a la salida de la estación de trenes de Ueno.
A todo esto, seguro que más de uno ha escuchado la historia de Hachiko, el perro fiel. Su amo, Hidesaburo Ueno, era un ingeniero industrial que impartía clases en la Universidad Imperial de Tokyo. Hacía el trayecto de Shibuya a Ueno (dónde daba clases) en tren, y su perro siempre lo esperaba a la llegada en la estación de Shibuya, pero en mayo del 1925 el profesor sufrió una hemorragia cerebral y murió, sin poder regresar Shibuya. Hachiko, su perro, estuvo esperándole durante 9 años sin moverse de la estación de Shibuya y allí han levantado una estatua en honor al perro como símbolo de la fidelidad del animal.
Lo que aun no sé es si el barrio de Ueno se llama así por el profesor... o tiene otro origen.

En la siguiente entrega hablaré de nuestra visita a Nikko, pero antes, unos consejos a viajeros que estén pensando en visitar Japón:

Como allí no es válida la tarifa Roaming, existen alternativas para que tus compañías de teléfono no te extirpen riñones e hígado en tus facturas estando en Japón. Una de ellas son las tarjetas SIM que puedes adquirir online o en estaciones principales de tren o aeropuertos, etc. Nosotros usábamos más datos, para ver google maps, para mandar mensajes, por lo que optamos por el wi-fi portátil (quizá la mejor opción). Lo compras por internet desde España, pagas unos 66 euros por 14 días de wi-fi ilimitado (puedes conectar hasta 10 dispositivos a la vez). Te viene con un cargador y puedes añadirle batería portátil. Su tamaño no es mayor que el de un teléfono móvil y lo puedes llevar allá donde vayas. Lo recoges en Japón, tú eliges si quieres que te lo lleven al hotel o lo recoges, o bien en el aeropuerto o bien en alguna estación de tren (en las oficinas postales). Devolverlo es sencillo, lo vuelves a introducir en el sobre cuando vayas a regresar a tu país y lo dejas en una oficina de correos. Y listo, has tenido wi-fi todo el viaje sin preocupaciones.

En cuanto al transporte, puedes escoger entre alquilar coche y moverte por carretera (las carreteras y autopistas también están muy bien. Las autopistas son muy caras, por lo que recomiendo comprar un abono de autopista, es barato y te funciona para prácticamente todo el país [aunque verás que es un país con muchas restricciones con los pases y abonos]), o viajar en tren y autobús.

Creo que si es la primera vez que viajas a Japón lo más recomendable es moverse en transporte público, ya que todos los indicadores (o su gran mayoría) están en japonés y a veces puede resultar complicado el conducir por la izquierda.

Para viajar de forma ilimitada (aunque con ciertas restricciones) existe el Japan Rail Pass. Un pase de una, dos o tres semanas que cuenta para todas las líneas operadas por JR (la mayoría), entre ellas los trenes bala. Puedes comprar el pase en oficinas de turismo japonés "JNTO" o en oficinas como JTB (en barcelona hay una por el barrio de Les Corts). También lo puedes comprar on-line y que te lo manden por correo (sale unos 15€ más barato).

El pase de 14 días cuesta 365 € aprox. Barato, teniendo en cuenta que subirte una vez en tren bala puede costarte 100 o más. El pase también te permite tomar el ferry que va a Miyajima.

¡Esto es todo por ahora, pronto mucho más!

viernes, 24 de agosto de 2018

13 días en Japón

Hola a todos,
este post es el primero de una pequeña serie de artículos que tratarán de describir todo lo vivido en Japón durante los 13 días que duró nuestra estancia (de Cris y mía) en el país del sol naciente.

Bandera de Japón

En este primer artículo trataré de explicar a grandes rasgos el trayecto elegido, los lugares visitados y el tiempo dedicado a ellos, así como algunas curiosidades generales o consejos apriorísticos para aquellos que tengáis en mente visitar el país de los samuráis, el manga y el sushi. En artículos posteriores detallaré los lugares en los que estuvimos, sus gentes, sus rincones y las anécdotas o impresiones que nos llevamos día a día. Intentaré subir uno por cada día que estuvimos allí.

Empezaré por colgar un mapa con un trazado que muestra el recorrido que hicimos por el país en 13 días (no fueron para nada pocos los kilómetros que recorrimos en apenas 2 semanas):

Pulsa sobre el mapa para agrandarlo.
En el mapa se ve marcado el itinerario seguido en color negro y púrpura. El púrpura es parte del trayecto de vuelta, para no confundirlo con el de bajada ya que se cruzan, lo he pintado de diferente color.

El viaje empezó desde Barcelona, en un avión de la compañía de Hong Kong Cathay Pacific. Ha sido mi primer viaje transcontinental y pensé que se iba a hacer más largo de lo que fue, teniendo en cuenta que hicimos 2 escalas, una en Hong Kong y otra en Taipei, siendo un total de 22 horas de viaje aproximadamente si añadimos las 3 horas y media de las escalas.

He ido marcando con números los lugares en los que pasábamos la noche, desde la primera noche con un 1, hasta la 13. Aunque en Hiroshima pasamos la séptima y octava noche, he marcado con un 8 Miyajima, ya que allí pasamos todo el día (a medida que vaya subiendo los siguientes artículos lo iréis descubriendo).

Llegamos el día 23 de Julio al aeropuerto de Narita, y de allí fuimos en tren a Tokyo, donde pasamos la noche. A la mañana siguiente fuimos en tren bala primero y luego en tren regional a Nikko, allí pasamos el día visitando sus templos y santuarios en plena montaña y siguiendo unos preciosos senderos naturales.
El tercer día tuvimos que subirnos en 4 o 5 trenes diferentes hasta llegar a Kawaguchiko, un pueblo en la zona de los cinco lagos a 10 kilómetros del Fujiyama. Un precioso lugar en el que nos hospedamos en un Ryokan (un alojamiento tradicional japonés) frente al lago Kawaguchi.
Ese mismo día también visitamos el Monte Fuji [3776 metros de altura, casi 60 metros más alto que el Teide].

El cuarto día subimos a la costa oeste tomando dos autobuses diferentes, uno hasta Takayama y el otro hasta Shirakawago, pasando por las tres principales cordilleras del país conocidas popularmente como los Alpes Japoneses. El pueblo de Shirakawago es una aldea medieval samurái que conserva todo su esplendor, con casas de madera y tejados de paja.

El quinto día fue una maraña de autobuses y trenes hasta poder alcanzar de nuevo la costa sureste, con trenes cancelados (hacía poco el país había sido castigado con un fuerte tifón y se preparaban para la llegada de otro), hasta llegar a la ciudad de Ise, donde en el barrio de Futami, en la costa, se encontraban "las rocas casadas" (Meoto-Iwa), más adelante explicaré su historia e importancia.

El sexto día salimos del pueblo costero entre montañas, más parecido a una jungla, de Ise para llegar a Nara, una ciudad con enormes parques con ciervos que puedes dar de comer de tu propia mano y acariciar, con grandes templos y un buda gigante de 18 metros. Después, para ir a Himeji tuvimos que ir en tren hasta Kyoto y de allí en tren bala hacia nuestro siguiente destino.

El séptimo día visitamos el castillo de Himeji (desde fuera) y fuimos en tren bala a Hiroshima, una preciosa ciudad moderna con mucha oferta de ocio y gastronómica (riquísimos okonomiyakis), pero que guarda la imagen del recuerdo de lo que fue una de las mayores tragedias de la historia de la humanidad, el lanzamiento y detonación de la primera bomba atómica sobre población humana.

Al día siguiente fuimos en tren y luego en ferry hasta la isla de Miyajima (Itsukushima), una isla que toda ella es un monumento. Con grandes santuarios sobre el mar, playa y repartidos también por la montaña o en cuevas, templos, pagodas y callecitas comerciales, Miyajima era una parada obligatoria.

Después de pasar la noche en Hiroshima, el noveno día llegamos a Kyoto, a 37 y 38 grados de calor y 80% de humedad. La preciosa ciudad imperial con impresionantes templos y santuarios repartidos por todo lo ancho y largo de la ciudad, nos pareció un horno. Allí pasamos dos días visitando el pabellón dorado, el santuario de los mil toriis, el castillo Nijo... hasta que el undécimo día volvimos a Tokyo.

En la capital pasamos 3 días más, visitando los barrios más significativos, desde Shibuya hasta Akihabara, subiendo a los edificios más altos, como la torre Tokyo Skytree, una torre de telecomunicaciones de 650 metros de altura (la mayor del mundo hasta el momento), y dos miradores, uno a 350 metros y el otro a 450. Toda una aventura entre pachinkos, luces, y zonas en las que de pronto te cruzas con miles y miles de personas y alejándote 10 minutos del centro apenas encuentras a nadie por la calle.

Las distancias en Tokyo son abismales, por lo que optamos por movernos bastante más en transporte público urbano. Durante el viaje. al día caminábamos una media de 15 kilómetros, superando los 22 km. los días que más caminábamos, por lo que al llegar a Tokyo estábamos verdaderamente agotados.

Para que os hagáis una idea de lo descomunalmente grande que es la capital de japón, compararemos Madrid con Tokyo:

Comparativa entre Tokyo y Madrid (pulsar para desplegar)

En azul, sobre Madrid y extendiéndose, la silueta que delimitaría la superficie de lo que se denomina ciudad de Tokyo, con 23 barrios especiales, 26 ciudades, 1 distrito y 4 subprefecturas. El círculo rojo sería el centro de Tokyo y en él cabe perfectamente toda la ciudad de Madrid.

Y aquí os dejo una comparativa entre la mayor isla de Japón, Honshu, y la Península Ibérica, para que os hagáis una idea del tamaño de la isla:

Comparación de la isla de Honshu con España (pulsar para desplegar)
Al plano comparativo con España le he añadido puntos rojos, que eran las ciudades de destino por las que pasábamos en Japón, para que os hagáis una idea de los kilómetros recorridos mientras estuvimos allí.

Para sincerarme, debo decir que pensaba que era un experto en el país nipón. Pensaba que las cuatro expresiones japonesas que todo buen friki aprende de ver series de anime o jugar a videojuegos iban a salvarme el pescuezo en más de una ocasión o incluso podía sorprender a más de uno. Eso, junto a conocer parte de la tradición, costumbres, cultura e historia japonesa, y haberme informado de como desplazarse y alojarse por Japón, me hizo creer que estaba sobradamente preparado para sentirme como pez en el agua en un país que no me iba a parecer raro o fuera de este mundo...

Pues todo lo conocido hasta el momento me sirvió de muy poco y de ello me di cuenta al poco tiempo de pisar suelo japonés. Pero esto también lo iremos viendo a medida que vaya narrando nuestras vivencias.

Al poco de estar allí te das cuenta del riguroso orden que siguen en todo lo que hacen, hasta en el caminar, y ves multitudes cruzándose por los pasillos de las estaciones de tren o por el aeropuerto, y nadie se choca, ni se rozan. Lo comparo como el camino de las hormigas. Un montón de hormigas pueden seguir un trayecto todas en orden, pero cuando pones un elemento que les tapona el camino se rompe la armonía. Bien, pues el elemento obstructor éramos los occidentales (y Chinos) tratando de no ser arrastrados por el fluir de gente.

Y es que era difícil pensar que ellos transitan por la izquierda, tanto en coche como caminando, mientras en España lo hacemos por la derecha. Y cuando te has acostumbrado a dejar paso a los que van más rápido por tu derecha, llegas a la región de Osaka, Kyoto, Kobe o Nara y te cambian el sentido, para luego seguir bajando a Hiroshima y volver a caminar hacia delante por la izquierda.

Pero esa no es la única cosa diferente que llama la atención de ese país. Como curiosidad, me sorprendió el impecable estado en el que tienen todos sus coches. A diferencia que en España, que se ven la mayoría de coches como mínimo con algún arañazo, algo de pintura saltada, corroída, aboyadura, sucios, con algún piloto roto... allí todos los coches (o la gran mayoría) estaban intactos, sin rallajos ni aboyaduras, impolutos. A parte de su cuidado a la hora de conducir (siguen todo lo posible el código de circulación, cediendo pasos cuando se debe, sin sobrepasar los límites de velocidad, etc.), tener coche en Japón es caro, ya que en las grandes ciudades te obligan a ser dueño de un garaje antes de venderte un coche (por la falta de espacio imperante).

Parking a dos alturas en Japón.
Por cierto, pueden aparcar sus coches a tan solo un dedo de distancia de las paredes, algo que nos pone los pelos de punta a los conductores españoles.

Otro detalle es la pulcritud que existe en todo el país. Apenas hay papeles por el suelo y lo que más sorprende es que apenas hay papeleras por las calles. Esto se debe a que no suelen comer por la calle, para que no caigan trozos de comida al suelo y se ensucie. Si les entra sed, o hambre, hay máquinas expendedoras por todos lados con refrescos de café, té, cola, agua, zumos y diversos otros tipos de refrescos, al lado de las cuales hay papeleras de reciclaje de latas y botellas o plásticos y elementos incinerables, así como a los lados de supermercados de estilo 7 eleven. Si eres de los que comen por la calle o te acabas tu refresco y no ves dónde tirar el residuo, llévate una bolsa de plástico en la que guardarlo hasta que encuentres el lugar en el que depositarlo, como hacen ellos. Es chocante como en España, teniendo las calles de nuestras ciudades plagadas de contenedores y papeleras, las tengamos llenas de porquería. En ese sentido, como sociedad, y esto todo el que ha ido allí suele afirmarlo, nos llevan décadas de ventaja.

Papeleras en estación de tren o metro. Lugares comunes donde encontrarlas.
En los restaurantes, fuera, en vez de tener fotografías de sus platos, como tienen prohibida la publicidad engañosa, tienen una réplica de los platos en cera, que parece muy real, expuesta en las vitrinas. Así, de paso, ya sabes el aspecto que tiene la comida que vas a pedir.

Los cables de la luz y el teléfono en Japón van por fuera. 



Un consejo antes de cerrar el post: nosotros visitamos Japón a finales de julio y principios de agosto. Probablemente sea la época menos recomendada (por el fuerte calor y humedad), aunque hay gran cantidad de Matsuris (festivales de verano). Ciertamente, en cualquier época del año Japón es precioso, ya que en primavera tienes los cerezos en flor, en verano tienes unos preciosos paisajes verdes de montaña y matsuris por todo el país, en otoño tienes un contraste de colores marrones, rojizos, anaranjados muy bonitos y en invierno puedes jugar con la nieve. Pero quizá verano sea una época de muchísimo calor, por lo que si decides ir en esa época, prepara mucha agua, buena hidratación y refréscate en cada fuente que veas.

Y hasta aquí el post de introducción al viaje a Japón en 13 días. En breve seguiremos con el primer día en Japón (Ueno, barrio de Tokyo). すぐに会いましょう ¡Hasta pronto!

domingo, 27 de mayo de 2018

Ni la carretera es un juego ni el coche un juguete

Cada año mueren en accidentes de tráfico más de 3000 personas en España. Una cifra muy a tener en cuenta ya que solo 13 causas internas a nuestro organismo (enfermedades, trastornos o insuficiencias) están por delante de esta causa mortal externa.

Con la entrada en vigor del carné por puntos y las continuas y variadas advertencias de la DGT mediante duros anuncios publicitarios y otros tantos mecanismos, controles de alcoholemia, etc. parecía que la cifra iba a reducirse, pero no es así.

Se supone que todo el que conduce un vehículo es porque se ha sacado el permiso para hacerlo (o casi todo el mundo, farruquitos aparte), conoce las normas de circulación y sabe que, con lluvia hay que moderar la velocidad y la distancia de seguridad entre vehículos, lo mismo que con niebla o conducir de noche. Se supone, también, que los sistemas de seguridad, tanto activos como pasivos, deberían ayudarnos a procurar una conducción más segura, avisos de cambios de carril, limitadores de velocidad... Aun así, las estadísticas nos dicen que seguimos conduciendo mal, sin precaución e importándonos poco la vida de los demás (y la nuestra propia) que comprometemos cada vez que salimos a la calle.

Somos inconscientes, y con la cantinela de "llevo más de 20 años conduciendo"... o "el alcohol no me afecta", salimos a arrasar con todo lo que se nos ponga en medio. La lluvia no es un obstáculo, el vehículo de delante tampoco, es solo un estorbo que debemos rebasar lo antes posible.

¿Nuestros ídolos? Fernando Alonso, Carlos Sainz o Marc Márquez... los imitamos en la forma de conducir sin tener en cuenta que ellos compiten en un circuito cerrado, con medidas de seguridad extremas, y en deportes, en los que no se compromete la vida de nadie más que de los propios pilotos (o como mínimo se trabaja a diario para que así sea). Esas personas, posiblemente fuera de los circuitos sean conductores 10, posiblemente no se salten semáforos, no sobrepasen los 120 kilómetros por hora en las zonas marcadas con ese límite, etc. Pero eso no lo vemos, lo que vemos es "que van como un pepino neeen", nos quedamos con esa idea y salimos a imitarlos, en la carretera, por donde circulan centenares de miles de personas a diario.

El alcohol es otra de las mayores causas de accidentes mortales, junto con el exceso de velocidad. NADIE "controla" habiendo ingerido alcohol. Superman no existe, por lo tanto, tú no eres Superman. (Y de existir seguro que no ingeriría alcohol, con todo lo que tiene que hacer por el mundo). Yo llevo 20 años conduciendo y sé que el alcohol afecta a mi forma de conducir, por lo tanto, nunca bebo alcohol cuando tengo que conducir, y si lo hago, trato de solo beber una cerveza o una copa de vino durante la comida, nada más. Para mí, la única tasa segura de alcohol en sangre cuando se conduce es 0.0, a partir de ahí hacia arriba pasas de temerario a criminal.

Y es ahí donde quiero llegar. No somos conscientes de la responsabilidad que conlleva conducir. Estamos deseando sacarnos el carné para hacer lo que queramos con la moto o el coche, sin importarnos que detrás de cada esquina pueda aparecer un niño corriendo, que en cada carretera secundaria pueda cruzársenos una familia de jabalís, o que en la autopista alcancemos al de delante porque haya tenido que frenar de urgencia por un peligro inminente. No mantenemos la distancia de seguridad (y precisamente está para evitar colisiones por imprevistos). No respetamos los límites de velocidad (provocando que la distancia entre el peligro y nuestra respuesta sea más corta y menos eficaz), no sabemos como comportarnos en caso de accidente (algo que podría salvar alguna que otra vida), no nos apartamos cuando llega una ambulancia (algunos ni la ven ni la oyen)... a diario veo comportamientos negligentes por parte de los conductores que me hace pensar que, o las leyes son muy blandas con los conductores negligentes, temerarios, irresponsables o criminales (que practican una conducción deliberada que pone en peligro la vida de los demás), o que no nos han educado lo suficientemente bien como para respetar tanto a los demás como a nosotros mismos en la carretera.

Quizá fallamos en eso. Coches más potentes, más aerodinámicos, más "guapos", auténticas máquinas que nos hacen sentir los reyes de la carretera y, además, esos anuncios de gente guapa conduciendo de forma entre competitiva y de película que nos atrapa y nos hace creer que si conducimos los mismos coches podremos hacer las mismas gil***lleces... si en el fondo es que somos unos ingenuos.

Este artículo es para todo aquel que conduce, en todo momento. Somos frágiles, todos. Ir a 150 km/h no te hace ser más deseable, te hace ser un criminal en potencia. Conducir habiendo ingerido alcohol no te hace volar, al contrario, podrá hacerte estar bajo tierra. No respetar la distancia de seguridad, con seguridad hará que destroces tu coche, el de delante y que tu seguro infle las cuotas anuales por imprudente. Si llueve y no moderas la velocidad, patinarás hacia la mier**.

Esto ya lo sabes. Ahora debes saber que si no lo pones en práctica puedes convertirte en un asesino más. 3000 víctimas anuales y el contador no se detiene. Depende de nosotros.

¿Crees que al que viajaba en el vehículo de la imagen que verás a continuación le sirvió de mucho tener 4 airbags?

Imagen de ElEconomista.es

viernes, 25 de mayo de 2018

618693010 y otros teléfonos o sistemas spam

Es posible que tanto recientemente como desde ya hace tiempo estéis recibiendo las llamadas de teléfonos que no conocéis. Últimamente proliferan los teléfonos móviles, ya que empezamos a asociar los teléfonos fijos a empresas o compañías.

Bien, pues la mayoría de esos teléfonos desconocidos que empiezan a ser teléfonos móviles son teléfonos de compañías subcontratadas por otras compañías para realizar campañas agresivas con falsas ofertas que acostumbran a encubrir sobrecostes en facturas, contrataciones de servicios no deseados, pagos a terceros, aumento de tarifación, etc. todo ello encubierto en suculentas ofertas trampa.

¿Acaso has sido tú quien has llamado para que te hagan una rebaja? ¿Acaso te interesa seguir en una compañía que te está sacando la sangre y que a la mínima que puede te añade servicios y sobrecostes sin venir a cuento? No, claro que no. La única forma que tienen ellos de cobrarte más de forma "legal" es que tú estés de acuerdo. Y la única forma de que estés de acuerdo es ocultándote la verdad detrás de una suculenta oferta por fidelización, por pasarte a la tarifa libre, o cualquier otra historia que oculta sobrecostes en letra pequeña, en comisiones, servicios, tasas o impuestos que no acabas de entender (ni entenderás nunca porque ni te los explicarán, ni vienen definidos en ningún lugar, o si es así, es de una forma que o te buscas un abogado que descifre la legalidad de lo que dice esa letra pequeña, o te la están metiendo doblada).

Para lavarse las manos, las grandes empresas contratan empresas especializadas en campañas agresivas, en España, por ejemplo, existe Avarto Bertelsmann (perteneciente al grupo Bertelsmann, afín al nacionalsocialismo de la Alemania nazi [ https://es.wikipedia.org/wiki/Bertelsmann ], entre otros, que cubre Gas Natural. Estuve en un proceso de selección para dicha empresa y para ese cliente específicamente. Por suerte no lo pasé (les hice preguntas incómodas como "¿cuando se publica que se tiene las facturaciones más bajas del mercado en los diarios o la televisión, no se hace a propósito, bajando la tarifación durante uno o dos meses, mientras dura el anuncio, para captar clientes, para luego volver a subir la tarifación (de forma drástica debo añadir), fidelizar esos clientes, para que no puedan volver a sus antiguas compañías, y sacar así más beneficio?". Obviamente esa pregunta incomodó, no pudieron negar la realidad y me costó no ser seleccionado. Ahora lo aplaudo.

Bien, pues si estás leyendo esto a raíz de que has recibido una llamada del número 618693010, debes saber que se trata de una posible subcontrata que se identifica con Endesa (comercializadora de Gas Natural, no confundir con distribuidora). El gancho de ahora es "la nueva ley de protección de datos europea". Con ese gancho, intentan pasarte a otras tarifaciones, añadirte otros servicios que, mientras estás parpadeando o preguntándote quién es esa gente que te está llamando, por qué, para qué y qué has hecho tú para merecerlo, te han colado packs plus de fidelización, de seguridad, confort, o llámalo X, que provocarán que por los mismos servicios (o semejantes) te estén inflando la factura a base de bien, sin tú poder rechistar.

¿Cómo actuar frente al acoso de números no deseados?

1.- Escuchar hasta identificar que efectivamente se trata de una oferta gancho, no deseada, etc. contestando "hola?", "ahá", "podría ser", "es posible"... pero evitar decir "sí", sobretodo, evitar decir "sí".

2.- Si te sueltan el rollo "ley de protección de datos..." que no te engañen. Hay millones de canales para comunicarte que las empresas están atadas a tu consentimiento para que te notifiquen cualquier chorrada. Simplemente di "ya recibí el mail, gracias". Acto seguido te dirán que para cualquier oferta etc. puedes llamar al teléfono oficial, te darán las buenas tardes (o días), y colgarás con una sonrisa.

3.- Lo más seguro es que tu smartphone, celular, teléfono móvil (o como quieras llamarlo), tiene un apartado de "rechazar llamadas". Búscalo, encuéntralo, y rechaza todos los números que no desees que contacten contigo. Yo, por ejemplo, tengo a Orange y Endesa capados. ¿Que te atosigan por correo electrónico? Marcas como "correo no deseado" y santas pascuas.

Y ahora, en serio. Despertemos, porque nos están comiendo los tiburones. O nos protegemos con organismos legales como la OCU, la OMIC, amigos abogados, el defensor del pueblo, o similares, o nos tienen pillados con todas las de la ley, por lo tanto:

1.- Antes de firmar, o decir que sí a algo, estar siempre del todo seguro que ese algo es lo que se desea.

2.- Tener claro que las grandes empresas no son ONGs, están forradas de millones, si contactan contigo lo más seguro es que no sea para regalarte parte de su fortuna, sino para seguir agrandándola a tu costa.

Y siempre, mucho ojo. Mejor leer y releer mil veces todo lo que te ofrecen antes de firmar. No hay prisa, no para ti, ellos tendrán muchísima, tú no tengas prisa nunca. Y recuerda, este número es uno entre tantos. Estate alerta y no aceptes lo primero que te ofrezcan.

Imagen de la película "teléfono del infierno".

lunes, 19 de febrero de 2018

La mentira sobre el adoctrinamiento en colegios catalanes.

Hola a todos.

Seguramente habréis escuchado en más de una ocasión o habréis visto algún absurdo vídeo que trata de explicar que en Cataluña se adoctrina en los colegios e institutos a los estudiantes para tener una mentalidad independentista, con el afán de hacer creer que son las instituciones públicas catalanas y, más lejos aun, la educación en Cataluña, la responsable de que millones de habitantes estén pidiendo la independencia o, cuanto menos, un referéndum vinculante para decidir su futuro.

Bien, pues, desde mi humilde posición debo aclarar a todo aquel que, no que se lo haya creído, sino que simplemente haya tenido la duda, de que eso es mentira.

Tengo 37 años, he nacido, crecido y vivido en Cataluña todo ese tiempo. He estudiado E.G.B. en plena inmersión lingüística, estudiado un ciclo formativo de grado medio, bachillerato y carrera (Filología Hispánica) en Cataluña (algunos hasta puede que se sorprendan de que se estudie Filología Hispánica en Cataluña, pero es solo una muestra de hasta dónde llega la manipulación mediática). Y es ahí a dónde quiero ir a parar.

Cuando era adolescente escuché en la televisión "els països catalans" o afirmaciones como "al nostre pais" (en nuestro país), refiriéndose a Cataluña. Yo, como buen hijo de padres andaluces que no entiende esa nomenclatura, pensaba, y así se lo decía a mi madre, que eso no existe, que eso se lo inventaba la televisión porque ellos sí creían que eran un país, pero que era una chorrada, porque estábamos en España...

Uno va creciendo, y va leyendo historia, porque tengo que decir que, en los treinta y tantos años de formación académica catalana, en ningún momento y, repito, en ningún momento, se ha hablado de "països catalans" en el colegio, instituto o universidad, y acaba entendiendo la realidad de "los países catalanes" (hay que entender "país" en ese contexto como "tierra", tierra de nobles, terratenientes, de señores feudales, y no como "Estado", que es como entendemos ahora la palabra "país". Lo más cercano en nuestra lengua a esa definición sería "condado, marca o territorio", es decir, que lo más adecuado sería hablar de "condados catalanes". En Italia, a los pueblos se les sigue llamando "paese" (país), en contraposición a la città (ciudad).

Uno acaba entendiendo el surgimiento del nacionalismo catalán, de sus costumbres, de su cultura y su tradición, y acaba viendo cómo, si no son ellos mismos los que tratan de preservar su identidad, su cultura y sus costumbres, todas ellas habrían sido borradas por una aplastante globalización que menosprecia a cualquier pueblo.

Ningún profesor me ha intentado hacer creer en unos países catalanes, ni por asomo, ni han tratado de explicar ni siquiera la realidad política catalana, fuera cual fuere.

Uno llega a la conclusión de que no es la escuela, el colegio, el instituto o la universidad quien adoctrina, sino los medios de comunicación con su manipulación de la realidad y desinformación, quien, ya sea para negar la realidad en Cataluña (la realidad es que la mayor crecida de independentismo que se ha visto en estas tierras se debe a la mala gestión del gobierno de España por parte del PP, por su corrupción, por su tiranía y manipulación, primero dicen que son los poderes políticos quienes intervienen en la legalidad de Cataluña y luego se jactan de que han sido ellos quienes han enviado a los gobernantes catalanes a la cárcel, se funde el dinero de las pensiones y nos chuleen diciendo que tendremos que ahorrar para tener jubilación, y de que aquí se esté harto de votar para sacarlo del gobierno mientras en otras regiones sale elegido por mayoría), o para hablar de la grandeza de una Cataluña libre (fuera de la libertad de no estar gobernados por el PP, no entiendo de qué otra represión tendríamos que liberarnos, pues creo haber vivido en un estado de derecho en el que se aboga por nuestras libertades, pese a la insistencia de M.Rajoy y su equipo de acabar con ellas).

Soy profesor de Lengua y Literatura Española en Cataluña (aunque no ejerza ahora mismo), y estoy totalmente en contra de la idea de que el gobierno central quiera intervenir la educación en Cataluña, ya que es un puntal de multiculturalidad y plirilingüísmo digno de elogio por su respeto a todos los pueblos, etnias, costumbres y culturas, y en donde se enseña más conocimientos y respeto que ideologías y manipulación.

Con el paso del tiempo uno aprende que el que está más manipulado no es el que pasa más tiempo en el colegio, sino el que menos tiempo ha pasado en las aulas.

Dibujo de niños felices en el colegio (extraído de lamiradaperpleja,blogspot.com)

domingo, 17 de diciembre de 2017

Toc, toc... (relato corto).

"¡Toc, toc!"- sonó la puerta de entrada al ser golpeada por un puño cerrado.
Era la mujer de John. Él mismo le abrió la puerta.
Al entrar, todo parecía igual, en apariencia nada había cambiado, pero...

John:- ¿No notas nada diferente?-
Karen:- No. ¿A qué te refieres?-
John:- Pues a la mancha.-
Karen:- ¿Qué mancha?-
John:- La de la pared, la que no se iba y que llevaba ahí 3 semanas. Ya no está.-
Karen:- Ah. Vale.-
John:- La he quitado yo.-
Karen:- Vale, gracias.-
John:- Qué bien que me tengas. Sirvo para todo. ¿No soy perfecto?-
Karen:- ¿Qué? ¿Por quitar una mancha?-
John:- Y por arreglar las averías, y por lavar...-
Karen:- Oye, yo también lavo y...-
John:- Ya, pero no es eso. He quitado la mancha...-
Karen:- Bueno, ya te he dado las gracias.-
John:- ¿Y ya está?-
Karen miró a su marido entre cansada y atónita. Si tuvieran que darle una medalla a su marido por cada pequeño logro que conseguía quizá necesitaría todo un museo como vitrina.

Karen:- Estoy cansada, acabo de llegar del trabajo, no sé qué más esperas.-
John:- Bueno, no sé, esa mancha nos estaba haciendo la vida imposible y yo he acabado con ella.-
Karen:- ¿La vida imposible?-
John:- Bueno, afeaba mucho la pared.-
Karen:- Ya... y ya te di las gracias.-
John:- Sí, y... yo hago muchas cosas...-
Karen:- No creo que sea para tanto, solo era una mancha.-
John:- No es la mancha, es todo.-
Karen:- Mira John, acabo de llegar a casa del trabajo, lo último que me apetece es discutir.-
John:- No estamos discutiendo.-
Karen:- Vale... que sí...-

Pasa un rato sin que ninguno de los dos hable. Karen enciende la televisión y empiezan a ver un programa sobre la corrupción en el país.
En él empezaban a explicar las tramas del gobierno para desviar fondos públicos para pagar sus campañas electorales. También hablarían de los paraísos fiscales en los que otros miembros del partido en el poder tenían empresas a su nombre para evitar tributar en el país y cómo los jueces que trataban de investigarlo se retiraban, morían o decían no ver indicios de delito alguno.
Ese fue el momento en el que John volvió a irrumpir:
- Aun no puedo creer que te dé igual que haya quitado la mancha...-
Karen:- Pero si no me da igual, ya te dije que gracias, y no seas pesado que me interesa lo que dicen.-
John:- ¿Prefieres ver la televisión a tener una conversación con tu marido?-
Karen:- Prefiero ver la tele a cualquier cosa ahora mismo.-
John:- ¿Antes que estar en Honolulu?-
Karen:- ... de verdad, quiero escuchar.-
John:- Yo flipo...-
Karen:- Yo sí que estoy flipando.-
John.:- ... nada... quito la mancha y... en fin...-
Entonces sonó el teléfono móvil de John. Era su madre. Salió a la terraza a hablar con ella.

Margaret:- Hijo, ¿qué tal estás?-
John:- Bien, madre. ¿Qué tal tú?-
Margaret:- Bien también. ¿Sabes que la madre de Paquita me ha echo un feo?-
John:- ¿Y eso?-
Margaret:- Pues que voy a pagar mi compra en el súper, y ella ha puesto dos productos suyos en la cinta cuando me estaban a punto de cobrar, se los han pasado y me los han cobrado a mí. Y le digo que me dé el dinero y me dice que tendría que haber estado atenta. Y le digo que estaba despistada cogiendo el dinero y me dice que "pues yo no tengo la culpa" y digo "pues sí la tienes por ponerlos" y dice ella, así, como con... con rabia ¿sabes? qué mala es, dice "pues por no estar atenta ahora lo pagas" y digo yo "pues lo pagas tú, guapa", y dice "por..." ¿sabes? ¿Cómo se pone así, la tía chula, que es una chula, encima, que me quiere colar sus productos?, pues dice "por 1 euro y poco cómo te pones", pues no, es mi dinero y que me cuesta ganarlo. Y que yo si quiero le compro algo cuando quiera, pero no porque ella quiera que yo lo compre. Que no oye...-
John:- Ah... y... pero todo bien ¿no? Porque eso, bueno, ¿al final te lo ha pagado?-
Margaret:- Al final sí pero, oye, cómo se ha puesto la tía... imb...-
John:- Bueno, pues ya está, cuando vayas a comprar vas sin ella y te evitas problemas, o pagas por otra caja. ¿Por lo demás bien?-
Margaret:- Sí, bueno, y tu hermana... es que no cambia... mira que le digo que con ese tío con el que está que no... que no es bueno para nada, que...-
John:- Ya, pero bueno, déjala, si está con él será porque quiere estar con él. Sino, no estaría. Así que si le va a ir mal, le irá, pero tendrá que ver si le va bien o mal. Es ella quien tiene que verlo.-
Margaret:- Bueno... tú todo bien, ¿no?-
John:- Yo sí. Hoy he quitado una mancha en la pared que llevaba 3 semanas y no se iba.-
Margaret:- Qué apañao' eres. Si es que vales para todo hijo.-
John:- Bueno madre, te dejo que iremos a cenar ahora.-
Margaret:- Vale hijo. Me alegra que estés bien. Dale besos a Karen.-
John:- Claro, de tu parte.-

Volvió al salón y vio que Karen hablaba por teléfono.

Pasty:- Qué ha explotado el coche de papa.-
Karen:- ¿¡Pero él está bien!?-
Pasty:- ¡Qué sí! Que ha sido una oveja que se ha subido al capó y entonces ha explotado.-
Karen:- ¿Pero una oveja? ¿Pero estamos tontos? ¿Cómo una oveja va a hacer explotar un coche? ¿Pero no le ha pasado nada a nadie?-
Pasty:- A la oveja.-
Karen imaginó una explosión como la que levantó el coche de Carrero Blanco tres pisos por encima de la carretera:- ¡Pero cómo ha sido!-
Pasty:- ¡Jobar! ¡Pues no sé! ¡El motor echaba humo y fuego, se habrá calentado!-
Karen:- ¿Pero no has dicho que ha explotado?-
Pasty:- Eso me han dicho, que el motor se ha echado a perder, ¡yo qué sé!-
Karen:- ¡Pero eres boba pegándome esos sustos!-
Pasty:- ¿Ves por qué luego no te cuento las cosas? ¡Cómo te pones, maja!-
Karen:- ¡Jobar maja, pero cómo me lo cuentas!-
Pasty:- ¡Bah! Hala, pues que tengas un buen día. Besos.
Karen:- Besos.-

Entra John y ve a Karen con los ojos vidriosos.
John:- ¿Estás bien?-
Karen:- El coche de mi padre ha explotado.-
John:- ¡J*der! ¿Y está bien? ¿Quieres que te lleve...?-
Karen:- No, si no le ha pasado nada a nadie. Bueno sí, a una oveja, pobre.-
En ese momento Karen se echa a llorar. John la abraza, al fin -piensa-, como su príncipe salvador, y le dice:- ... venga, peque, que solo es una oveja...-
Karen se aparta un poco y le mira a la cara:- ¡Ya lo sé idiota! Pero me he asustado mucho por lo que pudiera haberle pasado a alguien de mi familia.-
John vuelve a abrazarla:- Pero no ha pasado nada. Eso es lo importante...- se queda un rato pensando y finalmente dice:- pero, ¿una oveja?-
Karen:- Dice Pasty que una oveja se ha subido al capó y ha explotado.-
John:- ¿Qué el coche ha explotado porque una oveja se ha subido al capó?-
Karen:- ¡Sí, eso he dicho!-
John:- Vale, vale. Pues eso, que no le ha pasado nada a nadie, gracias a dios.-
Y entonces John empieza a imaginarse la escena. Una oveja, va tranquilamente pastando por el verde prado, a la orilla de las eras, y ve el coche azul reluciente con destellos del sol llamándola. La oveja se desvía de la ruta y salta al capó. En ese momento estalla el coche como una mina anti persona y mutila a la oveja. Pero esta vuelve en calidad de oveja biónica, cual terminator, y se sube a otro coche, para conducirlo dirección a la ciudad de John y Karen mientras dice:- "Beeeeis a ver... beeeeis a ver..."-

Karen:- ¿Qué tal tu madre?-
John:- ¿Mi madre? Bien, como siempre.-

Fin.

Nota: Toc, toc no solo alude a la onomatopeya de golpear una puerta de madera, también es una referencia al TOC (trastorno obsesivo compulsivo).

lunes, 9 de octubre de 2017

Cataluña y España, las banderas de la discordia.

Es difícil explicar y a la vez entender la situación tan desagradable a la que nos han llevado nuestros políticos, tanto el PP desde el gobierno central de España como JuntsxSí desde el govern de la Generalitat de Catalunya.

No hace falta remontarse a las guerras carlinas de hace 300 años, si volvemos la vista atrás, tan solo hace 11 años, veremos dónde empieza el problema que ha acabado derivando en esta locura de banderas de todo tipo, insultos, gritos fascistas y proclamas independentistas.

2004/2005, desde el Parlament, el Govern de la Generalitat de Catalunya aprueba su nuevo Estatut de Autonomía, con el que pretendía equilibrar las retribuciones al Estado con el resto de las Comunidades Autónomas (recordamos que Cataluña aporta el 20% del Producto Interior Bruto de España), trataba de proteger la lengua y cultura catalana y, especialmente, intentaba disponer antes que nada de una sanidad y una educación que diera respuesta a las necesidades de sus ciudadanos.

2006, l'Estatut llega a las Cortes Generales, dónde, ya sin Pasqual Maragall (en mi humilde opinión el mejor President de la Generalitat de Catalunya desde la restauración de la Monarquía Parlamentaria) es recortado tras una campaña de acoso y derribo por parte del Partido Popular (con referéndum de urnas en la calle, qué ironía) en la que se llegó a un acuerdo con el PSC de Montilla (President de la Generalitat de entonces) y bajo el visto bueno de los presidentes eméritos Aznar y González.

Esto provoca el descontento del sector nacionalista catalán, que trata de luchar por conseguir una mejora de su financiación, de sus instituciones y de su nacionalismo, por lo que se hace campaña para intentar recuperar lo que desde las Cortes Generales perdieron.

La campaña, ya sabemos, fue algo desafortunada en las formas. Todos recordamos ese "España nos roba" de Artur Mas. Claro, si en vez de decir "España" hubiera dicho "El Partido Popular", teniendo en cuenta todos los casos de corrupción en los que está envuelto el partido, habría tenido toda la razón. Pero el mensaje (dejando de lado si fuera dirigido con esa intención o estuviera más pensado hacia generar odio por la falta de recursos con los que la Generalitat se veía gracias al retoque del artículo 135 de la Constitución Española, en el que primaban el pago de la deuda externa de España a la subvención de la Sanidad y la Educación públicas), fue siendo repetido como un mantra y fue calando en la sociedad.

Pero tras el descalabro del Gobierno de España al dejar la sanidad y la educación española gravemente tocadas por el nuevo artículo 135 de la Constitución Española, Artur Mas sale reforzado, siendo elegido President de la Generalitat de Catalunya en 2010, con la idea de lograr un mejor pacto fiscal y financiero para la Comunidad Autónoma que gobernaba.

Tras unas duras demandas que acabaron en nada y la acusación desoída de Pasqual Maragall hacia Convergencia i Unió de corrupción (el famoso 3%), el Partido Popular en 2011 alcanzaba la presidencia del Gobierno de España y comenzaba así su política de recortes, con frases también desafortunadas como "les hemos destrozado el sistema sanitario" (Caso Fernández Díaz), refiriéndose al sistema sanitario de Cataluña, entre otras perlas que no tengo espacio ni tiempo suficiente para sacar a relucir... (NOOS, Gescartera, Gurtel, Bankia, Castor, EREs, Púnica, Panamá...).

Todos esos casos de corrupción, sumados a las puyas por l'Estatut recortado, hacen que en Cataluña tanto izquierdas como derechas se unan para lograr así un objetivo común, no ser gobernados por Mariano Rajoy, de la única forma que veían posible, la independencia (les sería más fácil con el sentimiento nacionalista, con el odio por tratar de "engañar a la gente" y no querer en ningún momento escuchar las demandas de Cataluña).

Eso lleva a la aceleración del sentimiento independentista, a usar el independentismo como la solución al gobierno corrupto del Partido Popular. Se celebra una consulta (ilegalizada por parte del Gobierno Español) sobre la independencia de Cataluña. Tras la ilegalización (y posteriór burla por parte de algunos medios de comunicación, que mucho han tenido que ver en este enfrentamiento civil por ambas partes) se persiguió al President de la Generalitat, Artur Mas, al que, finalmente, y después de 7 años de la acusación pública de Pasqual Maragall, el Partido Popular investiga en un acto más por conveniencia que por justicia, haciendo que acabara aislado del Parlament de Catalunya. JuntsxSí entra en acción y a petición de la CUP colocan a Puigdemont como President de la Generalitat, quien, lejos de dejar de lado el sueño independentista de Mas, lo retoma (pues tenemos que recordar que el referendum del 1 de Octubre fue una promesa política).

Se anuncia el referéndum por parte de la Generalitat por la independencia de Cataluña. El Gobierno de España lo ilegaliza. Esto no frena al Govern de Catalunya, quien hace campaña por el Sí (ningún partido en la oposición hace campaña por el No, simplemente se suman al Partido Popular por el "votar es ilegal"). Esto hace que el Govern de Puigdemont se quede solo ante el referéndum, y la población quede dividida. Y aquí empieza la campaña mediática de la prensa por culpar a unos o a otros, haciendo que la mayor parte de nosotros caigamos en la batalla que estaban llevando nuestros gobernantes.

La policía carga brutalmente contra quienes trataban de votar, haciendo que todos nos hiciéramos la misma pregunta: "¿Si era ilegal, por qué no detener a los artífices del acto, y dejar a la gente que votara o no, tranquilamente, sin necesidad de cargar contra ella con la violencia con la que lo hicieron?"

Lejos de entender la fuerte represión por parte del Gobierno de España, Cataluña mostraba una parte de España gris, totalitaria y prohibitiva al extranjero, con la prohibición de votar y la brutal carga policial contra población civil.

Europa decide (hasta hoy, en que finalmente ha pedido una investigación fiscal por el uso de la violencia contra la población) mirar hacia otro lado. Y en España, por parte de Rajoy y Puigdemont, empieza un tira y afloja. Rajoy amenazando con el uso del artículo 155 (artículo que ya ha empezado a aplicar sin anuncio alguno, con el control financiero y policial de la Generalitat), Puigdemont amenazando con la Declaración Unilateral de Independencia (probablemente mañana se declare, cosa que hará empeorar la situación).

En este momento es cuando los medios de comunicación empiezan a hacer campaña. Los de un lado por la unidad de España, haciéndonos olvidarnos de atentados terroristas del ISIS, de los casos de corrupción del Partido Popular, de las víctimas de los huracanes y los terremotos... y por otro lado por las "libertades de derechos"... el llamamiento a Europa, la injusticia y el uso abusivo de la autoridad...

De pronto empiezan a actuar las asociaciones, asambleas y partidos políticos, culpando a unos y a otros, lejos de tratar de buscar una solución, y se convocan manifestaciones masivas bajo distintos gritos, unos separadores, otros separatistas, pero ninguno parece querer realmente una unión fraternal.

Aparece Felipe VI para no decir nada. Aumenta la crispación.

Más manifestaciones, y mientras los medios de comunicación afilando cuchillos para ver quién dice la atrocidad más grande sobre los altercados que puedan ocurrir en dichas manifestaciones y así seguir echando leña a un fuego que solo nosotros, los ciudadanos, el pueblo, puede apaciguar, si dejamos de escuchar esos medios y nos escuchamos a nosotros mismos, ya que parece que somos los únicos que estamos dispuestos a dialogar, abandonados por nuestros gobernantes.

A todo esto, empiezan a aparecer sectores radicales de ultraderecha con cánticos fascistas, y el sentimiento independentista crece y crece cada vez que se ve que el Partido Popular persigue a quienes proclaman consignas independentistas pero deja campar a sus anchas a aquellos que cantan el "cara al sol", levantan la mano extendida y llevan imágenes de Franco y la bandera del águila... ¿Os imagináis estas imágenes en Alemania, con camisetas de Hitler, con los brazos alzados y con la bandera esvástica como estandartes? Yo soy incapaz de imaginarlo, pero parece ser que Spain is different.

La gente, lejos de desconectarse de los medios desinformativos, pasamos más horas siendo bombardeados por todos lados. Facebooks, Twitters, nos pasan vídeos y audios, imágenes escalofriantes de lo que nos está pasando, y nos crispa mas. Y lejos de apagar la televisión, no comprar la prensa y abandonar las redes sociales durante unos días, nos horrorizamos de todo aquello que vemos y oímos y nos produce más odio, más repulsa y más miedo ante la incertidumbre y ante aquellos quienes no nos entienden y ante aquellos a quienes no entendemos.

Ahora, la gente como locos, el que no pone un pasodoble a todo volumen mientras grita "viva España", está con una sardana o con Txarango alzando la voz al grito de "visca Catalunya", y mientras hace apenas 10 años esta situación era impensable, tanto desde un bando como desde el otro se ha procurado precisamente eso, generar bandos. Así, posiblemente, continuarán ambos en el poder, el uno "por la unidad de España" y el otro "por la independencia". Y así, gobernados hasta el fin por incompetentes incapaces de hacer las cosas de forma correcta, mientras nos tienen a la población enfrentados entre nosotros en una guerra que nunca hemos deseado, ellos van tapándonos las boca mientras van llenándose los bolsillos.