Las ciudades, al igual que la humanidad, han ido evolucionando con el paso del tiempo y adaptándose a los requerimientos de la sociedad que habita en ellas, cada vez más homogénea por la incontrolable globalización.
Antes incluso de la aparición de Roma o las polis griegas ya existían grandes asentamientos urbanos de población humana como Sidón y Biblos (Líbano), Aleppo y Damasco (Siria), Plovdiv (Bulgaria), Jericó (Palestina) Fayum (Egipto) o la mítica Ur (Iraq), de las que se servían para establecerse y subsistir dejando de ser nómadas.
Estas antiguas ciudades se crearon por la necesidad de estabilidad puesto que el constante flujo migratorio exponía a la humanidad a mayores peligros y así, con la agricultura, la pesca y la ganadería, lograrían un permanente sedentarismo favorecedor de la procreación de la especie humana.
Las primeras ciudades, entre el 9000 a. C. y el 4000 a. C. constaban de casas de muros de adobe pegadas las unas a las otras por las que se accedía a su interior a través por unas escalerillas situadas en lo alto del tejado. Las afueras estaban dedicadas a las zonas de agricultura y granja de animales. Más adelante las viviendas evolucionarían y constarían de más habitaciones y en las ciudades empezarían a erigirse grandes monumentos sagrados, templos, en honor y culto a sus dioses.
Hacia el 3000 a. C. ya empezarían a levantar grandes muros que protegerían a la ciudad de posibles invasiones, ya que las civilizaciones mesopotámicas estaban enfrentadas entre sí y los persas se consolidaban como una gran amenaza.
Así pues, encontramos que las ciudades antiguas servían a grandes rasgos para estabilizarse, encontrar alimento y sentir protección, espiritual y física. Los grandes mercados empezarían a surgir en los corazones de las ciudades también con la evolución de la sociedad y su deseo de progreso y visión artística. Cabe destacar que desde las primeras ciudades aparecidas la humanidad ya tenía gusto por la decoración y sintió el derecho a conservar la propiedad privada decorando sus casas con pinturas y cráneos de animales. El paso del tiempo haría que las fueran decorando con vasijas, platos y otros elementos de arcilla en un primer momento, luego trabajarían los metales.
A partir del 2000 a.C. y especialmente hacia el 1000 a. C. hasta el 500 a. C., con los imperios de Persia y Grecia, empieza a existir una especial sensibilidad por el decoro y el arte, por el perfeccionamiento de las técnicas artísticas y la mímesis con los elementos naturales y lo que consideraban perfecto.
Los números, el placer estético visual, acrecentado en la antigua Grecia, proporcionó a las ciudades planos más ortogonales, cuyas cuadrículas aportaban más espacio para sus calles. Así podía existir un espacio dedicado a cada cosa, mercado para intercambio de mercancías, grandes puertos marítimos para lograr la hegemonía mercantil en el mediterráneo, ágoras o grandes plazas centrales para el ocio de los ciudadanos, escuelas en las que se enseñaba a escribir o filosofar y una acrópolis dedicada a los templos, las mayores y más hermosas construcciones de la época. Las bibliotecas tratarían de almacenar todo el conocimiento que surgiera de las primeras experimentaciones humanas llevadas a la lógica y razón.
Con Roma el plano ortogonal o de cuadrícula se acentuaría más aun, pues los asentamientos de soldados romanos, o legios, daría como fruto futuras ciudades. Los castillos o "castrum" darán nombre a ciudades ibéricas como "Castro" o ciudades británicas como Chester, Manchester, Chichester... y las legios romanas (legiones), darán nombre a ciudades como la francesa Lyon o la castellana León.
Estos asentamientos en principio militares se formaban en grandes y largas campañas de conquista y se lograban trazando dos grandes calles principales que se cruzan en medio de las cuales queda la tienda del general, a imitación de las ciudades, en cuyo centro quedaba el foro, centro político, económico y de culto de la ciudad romana.
Son los romanos, entonces, los creadores del "centro de la ciudad". Ese centro bullicioso de entretenimiento donde convergen la mayoría de edificios importantes para la sociedad de la época y públicos.
El ocio gana terreno, hay que distraer a la población mientras pagan sus tributos, así que los teatros, anfiteatros, circos y termas tenían que sembrar las grandes poblaciones romanas. Pero a diferencia de Grecia, que daba a la ciudad valor de progreso social, Roma daría a la ciudad un valor de grandeza, de imperio. La grandeza del imperio romano y su ejército tenía que verse en las grandes avenidas decoradas con estatuas a sus emperadores, coronados casi como dioses, no, como descendentes dignos de los mismos dioses por linaje, los foros, plagados de templos y zonas de debate político, cultural y de ocio. Termas grandiosas como las de Caracalla, grandes villas donde vivían los emperadores como grandes palacios, y un enorme anfiteatro en el que cupieran hasta 50.000 personas, pues Roma se había convertido en la ciudad más poblada del mundo con 1 millón de habitantes hacia el 100 a. C. y esa cifra no sería superada hasta 1600 años después.
La Edad Media trajo consigo otra visión del mundo y de las ciudades. Se produciría el éxodo urbano y la población dejaría de concentrarse en grandes urbes para poblar pequeños pueblos, villas y aldeas. La visión de que el trabajo dignifica hizo que la gente de bien cristiana abandonara las ciudades, aglutinantes de vicios, lujuria y maldad, y trabajaran las tierras para el señor feudal a cambio de protección. El mundo se convertía en teocentrista, se alejaba de la visión antropocentrista del mundo clásico para cerrarse en una "visión verdadera y única", pues para la iglesia "somos creación de Dios", y así quedaría reflejado en el arte de la época.
Los templos o iglesias dejaban de ser espacios más abiertos como en el mundo clásico para ser espacios diáfanos y cerrados con el románico y hieráticos y verticales en el gótico, para sentirse más cercanos a Dios, y con vitrales por los que solo la luz (y el espíritu santo) pudieran entrar e iluminar el recinto sagrado.
La ciudad, reflejo de la población. Temerosa de lo desconocido. Abandonaron las técnicas de planificación, únicamente desarrolladas para la construcción de catedrales, y empezaron a construir sus viviendas siguiendo el crecimiento natural y orgánico de la propia ciudad.
Las calles, con la especialización de los artesanos, empezarían a agrupar gremios y así cada calle guardaría una especialización, cuchillería, espartería, herrería, etc. De ese modo, también, se crearían los barrios judíos, expertos en el trabajo por gremios.
El comercio seguiría existiendo, pero de forma más centrípeta, autoabasteciéndose, pues el miedo a lo desconocido, a invasiones, a monstruosidades, daría como resultado el atrincheramiento en ciudades amuralladas con grandes fortalezas para protegerse de las grandes invasiones.
Todo ello acababa proyectando una imagen de cerrojo, cerrada y hermética, de las ciudades medievales, poco salubres por la falta de cloacas (existentes en ciudades romanas), por la cercanía entre las edificaciones, casi pegadas las unas a las otras, cosa que produjo que las grandes infecciones de enfermedades se propagaran con facilidad, como la peste negra, que exterminó casi dos terceras partes de la población europea.
Las ciudades volverían a abrirse con el renacimiento. Un movimiento cultural que volvería a tener como centro de todo al hombre, a pesar de la iglesia, y trataría de abrirse al mundo.
Los puertos marítimos crecían, pues los intercambios (y batallas) en el mar eran de mayores magnitudes que hasta entonces. El intercambio de mercancías era más abultado y más enriquecedor, por lo que la incipiente burguesía empezaba a amasar sus emporios mercantiles (la palabra emporio procede del griego "emporion" que significa mercado y que dio nombre a Empuries, provincia de Girona). Con las ganancias, la burguesía, estrato social más apegado al placer estético del arte, invirtió grandes sumas de dinero en la creación de museos, basílicas, plazas, monumentos y se preocuparon por la conservación de estos. Así, también se convirtieron en grandes mecenas junto a la nobleza de grandes autores y artistas, que volvían a poner el ojo en las formas simétricas y armoniosas.
Las ciudades se convertían en auténticas capitales mercantiles y los puertos un hervidero de personal.
La Edad Moderna atrae más el placer estético y el carácter más práctico de los espacios de las urbes. Grandes plazas alrededor de los edificios importantes para el recreo de los ciudadanos y el buen transitar de estos.
La iluminación de las calles principales se llevaba a cabo con pequeñas hogueras de leña sujetas en farolas de forja de hierro que colgaban de las fachadas de algunos edificios desde la Edad Media.
El empedramiento de las calles favoreció el poder ir más limpio, dejando atrás las manchas de barro cuando llovía, o el polvo en las vestimentas cuando se levantaba ventisca o pasaban caballos al trote o galope.
Pero con la llegada del totalitarismo, las monarquías absolutistas, llegarían las ciudades barrocas y su gran ostentosidad imperial. Planos radiales hacían llegar sus calles al centro de la ciudad, en los que se encontraban palacios, basílicas y otros edificios históricos de poder. Se construyen grandes prisiones para ajusticiar a los enemigos del rey, que no eran pocos, y el cargado arte barroco se dejaba ver por las columnas de mármol rojas, fachadas semejantes a teatros griegos, por la idea de la visión de la vida como un teatro en el que todos actuamos, y en plazas perípteras arqueadas churriguerescas.
Núcleos urbanos como París, Viena, Roma, Madrid o Salamanca empiezan a surgir entre las ciudades más importantes.
Figuras ecuestres, pedestres, sedentes, y de todas formas imaginables aparecían de todos y cada uno de los gobernantes de las grandes ciudades y sus respectivos países.
Es el momento de jugar con las formas, hacer surgir fuentes con agua corriente por doquier, jardines, avenidas y ganas terreno al agua con la urbanización de las ramblas. El teatro cobra fuerza y surgen ateneos. Las universidades están en plena ebullición y las calles se ensanchan para dejar pasar los carros tirados por caballos.
Pero el cambio más significativo, notorio, trascendental y radical se daría en el siglo XIX con las revoluciones industriales.
Es aquí, con la industrialización de las ciudades, donde aparecen los grandes arquitectos y urbanistas.
El trabajo se trasladaba casi por completo del campo a la ciudad. Las fábricas empezaban a plantarse en la periferia de los antiguos núcleos urbanos siguiendo el curso de ríos sobre los que se verterían los deshechos.
De nuevo, plano radial. Cuando más se alejaba del núcleo urbano, menos servicios podía encontrar para los ciudadanos que vivían en condiciones precarias e insalubres cerca de la contaminación de las fábricas y el aglutinamiento humano que extendería la sífilis desde los barrios bajos hasta la alta burguesía.
Calles iluminadas con gas. El gas ya se usaba tanto en iluminación urbana como doméstica. Grandes cañerías de gas cruzarían el suelo de las ciudades, junto a tuberías de agua corriente, calentada por termos y así hasta llegar al modernismo, en el que los radios se veían superados por los extrarradios y la población de las ciudades se multiplicaba por diez.
Colonias industriales se plantaban en las cuencas de los ríos a medio camino entre su nacimiento y su desembocadura. Pequeñas colonias de casas rodeando la fábrica en cuyo recinto se encontraba incluso una iglesia para rezar y varias tiendas de alimentos, como panaderías, etc. propiedad del propio patrón de la fábrica para que, así, el capital se quedara siempre en su bolsillo. Él pagaba a los obreros que compraban en sus tiendas de su colonia industrial, y así, el obrero trabajaba más horas porque evitaba desplazarse, etc.
Todo ello estaba pensado por la funcionalidad de la ciudad. Se tenía que ganar tiempo para poder hacer desplazar al obrero de su hogar al trabajo, así como para transportar mercancías, materias primas para ser manufacturadas, etc.
Y la gran máquina de vapor, que tanto revolucionó las ciudades, lo hizo más aun cuando se construían ciudades lineales, ciudades que seguían el curso de una vía férrea.
Transformación detrás de transformación en poco tiempo. Y con ello los teatros, pubs y cabarets, que era lo que entretenía más al burgués que al proletario (básicamente porque el proletario no tenía tiempo para poder dedicárselo al ocio).
Las ciudades se transformaban, y de la expansión longitudinal de la industrialización, en cuyo centro se elevaban edificios de hasta ocho plantas, con la economización del espacio de la primera mitad de siglo XX se empezó a reinventar la ciudad, está vez jugando con la verticalidad.
Los inventos del automóvil, el montaje en cadena, la luz eléctrica que llenó las calles desde Timisoara hasta Nueva York, la radio, el dirigible (zeppelin), avioneta... todo ello hizo necesitar un espacio más amplio y aprovechar al máximo el existente para lanzar edificios hacia arriba, superando las 20, 30 plantas de altura...
Los cines van apareciendo para el ocio y las autopistas y grandes líneas de tren se proyectan para unir unos núcleos urbanos con otros.
Y de pronto la explosión del transporte. A mediados del siglo XX los medios de transporte se perfeccionan, haciéndolos más voluminosos y con mayor capacidad, así, las mercancías llegaban ya tanto por tierra con grandes camiones o trenes, mar, con enormes ferris cargueros y aire con aviones que aumentaban de tamaño y potencia con los años.
Los aeropuertos empiezan a ganarle parte del terreno que tenían los puertos marítimos, hasta entonces, casi hegemónicos del intercambio y traslado de mercancías.
Los centros urbanos lo siguen siendo también del ocio, como ya lo fuera en la antigua Roma.
El acero propició el levantamiento de edificios aun mucho más altos y hacia los años 70 y 80 del siglo XX, aleaciones de ese metal, con aluminio, hizo posible la construcción de edificios de más de cincuenta plantas de altura.
Época de finanzas, del imperio capitalista, finales del siglo XX. Las ciudades se nutren con edificios altísimos y empiezan a aparecer los núcleos financieros, llenos de rascacielos de acero, aluminio y cristal. La periferia queda contrastada entre urbanizaciones de alto standing, generalmente a pie de montaña, alejados de la contaminación del tráfico denso, con otra clase de periferia, la casi chabolista, de casas de cemento, yeso y ladrillo las más afortunadas. Otras periferias, los barrios obreros, con grandes bloques de pisos esbeltos como muros, puestos los unos delante de los otros, discriminando cada vez más una clase de población de la otra, tratando de mezclarse cuanto menos mejor.
Principios del XXI, la ciudad tecnológica. El ocio se trata de llevar a nuevos emplazamientos. De donde en un principio no habría nada, arena, campo o bosque pegado a la ciudad o entre poblaciones, de pronto son regados con grandes proyectos urbanísticos fruto de la especulación inmobiliaria que tanto beneficio da a los propietarios de empresas del acero, del cemento, y constructoras... ¿Cómo ingeniárselas para lograrlo? Con proyectos como "el fórum de las culturas" del 2004 en Barcelona, la exposición universal del 2008 de Zaragoza, las olimpiadas del 2012 en Londres... Todo ello sirvió para que en Barcelona, un barrio marginal acabara siendo arrasado y aprovechando zonas sin urbanizar para crear un nuevo barrio, Diagonal Mar, con grandes edificios, parques y, sí, un centro comercial. Era la época de plantar un centro comercial en cada nuevo proyecto urbanístico de viviendas para atraer a la gente a barrios de fuera del centro de la ciudad. El ocio se trasladaba. ¿Y la excusa para expulsar a centenares de familias de sus casas para derruirlas y crear esos barrios? El fórum mulicultural mundial, con el que se silenciarían los llantos y quejas vecinales tratando de vender algo espectacular, voceando por doquier el gran acontecimiento que supondría... y que acabó siendo un pufo y un fracaso.
Las olimpiadas también han servido para reurbanizar la ciudad. Ciudades olímpicas crecían de la nada, especialmente a finales del siglo XX y hasta la actualidad.
Pero, como decimos, la tecnología apremia, y si hace falta volver a traer el tranvía, para comunicar por encima del suelo una ciudad que por debajo está hecha un queso gruyere por la perforación de túneles de metro y trenes, pues se trae. Si se tiene uno que inventar un aeropuerto para hacer viajar a gente en poblaciones que no llegan a los 100.000 habitantes, se planta, total, las constructoras, ayuntamientos, ediles, concejales, y hasta ministros, ganan. (Pero será mejor dejar de lado el plano político y centrarnos en lo meramente urbanístico, no es plan de enfadarse más)...
Centros de convenciones, centros de investigación y desarrollo, nichos de empresas, iTechs...
Avanzan los tiempos, a pasos agigantados, y la ciudad evoluciona del mismo modo. Surgen puertos y centros tecnológicos, como el de Tokio, considerado el mayor centro tecnológico del mundo. Se crean diques y se le gana terreno al mar, creando plataformas sobre las que se construye edificios.
Se pasa de los 300 metros de altura, a los 400, y de los 417 de las torres gemelas a finales del s.XX, a los 828 del Burj Khalifa en Dubai, ciudad "inventada" por los jeques y príncipes árabes en donde antes sólo había arena.
Grandes y grotescos edificios de formas estrambóticas y parabólicos poblan diversas zonas de la ciudad en pos del progreso tecnológico.
El tendido eléctrico de la ciudad deja de verse, se soterra, como el tren, para ganar espacio.
El cable telefónico deja de colgar por las fachadas de los edificios para ser sustituido por la fibra óptica. Los cables son más visibles que las cañerías o canalones. La iglesia pierde la hegemonía del "skyline" de las ciudades y éste es tomado por los edificios financieros y tecnológicos.
Grandes antenas son puestas sobre los tejados, emitiendo ondas por todos lados. Y, por las calles, ya no pasean personas saludándose, sino zombies mirando la pantallita de un aparato que sujetan con sus manos, tropezando torpemente con todo aquello que se les cruza en el camino.
Eso sí, si algo bueno está aportando el avance tecnológico a la ciudad es la sostenibilidad. Se trata de hacer que la vegetación resurja por la ciudad, se intenta reducir la emisión de CO2 y otros gases nocivos a la atmósfera y se intenta cambiar el combustible por electricidad, pero los señores del petroleo son muy poderosos para permitir que tal avance se produzca de manera rápida y eficaz. Se necesitará más tiempo para eso.
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lunes, 29 de diciembre de 2014
La evolución de las ciudades, del mundo clásico a la actualidad
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miércoles, 4 de diciembre de 2013
Despropósitos urbanísticos en tiempos de crisis.
Parece ser que no aprendemos. Nos metimos en plena burbuja inmobiliaria a finales de la década del 2000 y siguen surgiendo macro proyectos urbanísticos desmedidos y completamente desorbitados.
1.-Para empezar, el Eurovegas, un proyecto para el que el gobierno tiene que retocar leyes y leyes del código penal, entre las cuales la prohibición de fumar en edificios públicos, y otras tantas leyes que el gobierno de Rajoy está dispuesto a cambiar para satisfacer los caprichos del magnate estadounidense Sheldon Adelson.
Así mismo, se sabe que este proyecto lejos de atraer al turismo familiar, atraerá a mafias cuyo blanqueo de capital pueda ser fácilmente camuflado con ganancias en los casinos, narcotráfico y trata de blancas.
Obviamente la primera piedra no se ha colocado aun y este año queda descartado que puedan empezar las obras.
2.- Ciudad Valdeluz. Urbanización del término municipal de Yebes (Guadalajara) que se creó (inventó) entre 2004 y 2006 para albergar a 30.000 habitantes. A fecha de 2013 tan solo cuenta con 1.800 habitantes.
La idea surgió de un intento de pelotazo urbanístico, al no colocar la estación del AVE en el centro de Guadalajara y aprovechar el flujo de gente que atraería el tren de alta velocidad para generar viviendas "a cascoporro". Así pues, colocaron la estación en el extrarradio y alrededor de ella trataron de inventarse una ciudad que acabó siendo una urbanización fantasma. Eso sí, la familia de Esperanza Aguirre, propietarios de las tierras, vieron como se revalorizaban tras colocar allí la estación y de ahí la venta a constructoras para la explotación.
3.- Barcelona World. Absurdo complejo de ocio de hoteles, restaurantes, parques temáticos, casinos, centros comerciales, campos de golf, piscinas y demás cosas que España no necesita para ocio y disfrute de los grandes asalariados y derrochadores, no apto para bolsillos de españoles medios (en vías de extinción) ni parados (ese 27% de la población activa).
Una de las paradojas que redondean lo absurdo es que ese complejo de ocio estaría emplazado en Vila-Seca y Salou, al lado de Port Aventura, ocupando 8'25 Km cuadrados de terreno en la provincia de Tarragona. Por lo que el nombre de "Barcelona World" suena a chiste. Como si de pronto al inversor Xavier Adserà, responsable del proyecto, le diera por hacer un "Planeta Madrid" en Benidorm o Sanlúcar de Barrameda.
Se estima que esté listo hacia el 2016.
4.- Barcelona Island. ¿Realidad o bulo? Muchos se hacen esta pregunta al ver la magnitud de la idea proyectada en la ciudad condal. Se pretende generar una isla artificial en el mar, al estilo Dubai, con todo tipo de lujos. Casinos lujosos, grandes centros comerciales abiertos 24 horas, acuarios, puertos deportivos, amarres, un "centro de tecnología inmersiva" donde se estudiaría (debo decir presuntamente) la vida en determinados lugares de la tierra y el espacio, jardines verticales, un auditorio, un observatorio, un spa con gravedad cero, todo ello rodeando un hotel de lujo de 300 metros de altura y viviendas de lujo.
Se me antoja que esa burrada ya estaría violando al menos dos leyes, la ley de costas, que prohibe la construcción de cualquier edificio a menos de 50 metros de la costa (ley que ya se violó con el Hotel Wela en la misma ciudad), y la ley de AENA que prohibe la construcción de rascacielos por cercanía con el aeropuerto de El Prat. Dos leyes muy violables si hay dinero de por medio.
Para más info sobre el proyecto, visitar la web del grupo constructor Mobilona:
http://www.barcelonaisland.com/Home
O el artículo de La Vanguardia:
http://www.lavanguardia.com/vida/20130516/54373546915/hotel-isla-artificial-frente-barcelona.html
O del ABC:
http://www.abc.es/local-cataluna/20130522/abci-dubai-llama-puertas-barcelona-201305212022.html
1.-Para empezar, el Eurovegas, un proyecto para el que el gobierno tiene que retocar leyes y leyes del código penal, entre las cuales la prohibición de fumar en edificios públicos, y otras tantas leyes que el gobierno de Rajoy está dispuesto a cambiar para satisfacer los caprichos del magnate estadounidense Sheldon Adelson.
Así mismo, se sabe que este proyecto lejos de atraer al turismo familiar, atraerá a mafias cuyo blanqueo de capital pueda ser fácilmente camuflado con ganancias en los casinos, narcotráfico y trata de blancas.
Obviamente la primera piedra no se ha colocado aun y este año queda descartado que puedan empezar las obras.
2.- Ciudad Valdeluz. Urbanización del término municipal de Yebes (Guadalajara) que se creó (inventó) entre 2004 y 2006 para albergar a 30.000 habitantes. A fecha de 2013 tan solo cuenta con 1.800 habitantes.
La idea surgió de un intento de pelotazo urbanístico, al no colocar la estación del AVE en el centro de Guadalajara y aprovechar el flujo de gente que atraería el tren de alta velocidad para generar viviendas "a cascoporro". Así pues, colocaron la estación en el extrarradio y alrededor de ella trataron de inventarse una ciudad que acabó siendo una urbanización fantasma. Eso sí, la familia de Esperanza Aguirre, propietarios de las tierras, vieron como se revalorizaban tras colocar allí la estación y de ahí la venta a constructoras para la explotación.
3.- Barcelona World. Absurdo complejo de ocio de hoteles, restaurantes, parques temáticos, casinos, centros comerciales, campos de golf, piscinas y demás cosas que España no necesita para ocio y disfrute de los grandes asalariados y derrochadores, no apto para bolsillos de españoles medios (en vías de extinción) ni parados (ese 27% de la población activa).
Una de las paradojas que redondean lo absurdo es que ese complejo de ocio estaría emplazado en Vila-Seca y Salou, al lado de Port Aventura, ocupando 8'25 Km cuadrados de terreno en la provincia de Tarragona. Por lo que el nombre de "Barcelona World" suena a chiste. Como si de pronto al inversor Xavier Adserà, responsable del proyecto, le diera por hacer un "Planeta Madrid" en Benidorm o Sanlúcar de Barrameda.
Se estima que esté listo hacia el 2016.
4.- Barcelona Island. ¿Realidad o bulo? Muchos se hacen esta pregunta al ver la magnitud de la idea proyectada en la ciudad condal. Se pretende generar una isla artificial en el mar, al estilo Dubai, con todo tipo de lujos. Casinos lujosos, grandes centros comerciales abiertos 24 horas, acuarios, puertos deportivos, amarres, un "centro de tecnología inmersiva" donde se estudiaría (debo decir presuntamente) la vida en determinados lugares de la tierra y el espacio, jardines verticales, un auditorio, un observatorio, un spa con gravedad cero, todo ello rodeando un hotel de lujo de 300 metros de altura y viviendas de lujo.
Para más info sobre el proyecto, visitar la web del grupo constructor Mobilona:
http://www.barcelonaisland.com/Home
O el artículo de La Vanguardia:
http://www.lavanguardia.com/vida/20130516/54373546915/hotel-isla-artificial-frente-barcelona.html
O del ABC:
http://www.abc.es/local-cataluna/20130522/abci-dubai-llama-puertas-barcelona-201305212022.html
martes, 1 de octubre de 2013
Templo expiatorio de la Sagrada Familia, Barcelona.
El Templo expiatorio de la Sagrada Familia es la obra maestra del arquitecto catalán Antoni Gaudí, empezada en 1882 y aun en construcción.
Gaudí empezó el proyecto a los 31 años y le dedicó exclusivamente todo su esfruerzo en los últimos quince años de su vida.
Aunque al principio el proyecto fuera dirigido por Francisco de Paula del Villar y Lozano durante el primer año, con la idea de construir una catedral neogótica, por desavenencias con Joan Martorell, asesor de Josep María Bocabella, promotor de la obra, finalmente renunció a continuar. El mismo Martorell recomendó a Gaudí para que continuara el proyecto. El arquitecto de Reus modificó el proyecto, al que iba planteándole nuevas remodelaciones a medida que iba construyéndose, sin tocar la cripta, ya construída, y sobre la que se yergue el templo.
Verticalidad interior proporcionada por las largas columnas que se reparten entre la nave principal y el transepto. La primera imagen corresponde al transepto, en dirección a la fachada de la Pasión. (Fachada muy criticada por la contemporaneidad de las figuras del escultor Josep María Subirachs, que contrastan llamativamente con el resto del estilo de la catedral).
La segunda imagen es el interior de una de las columnas, por la que se puede subir desde el interior al exterior, hasta las partes más altas de la construcción.
![]() |
| Vista de la fachada del Nacimiento, construída mientras Gaudí seguía en vida. |
Gaudí empezó el proyecto a los 31 años y le dedicó exclusivamente todo su esfruerzo en los últimos quince años de su vida.
Aunque al principio el proyecto fuera dirigido por Francisco de Paula del Villar y Lozano durante el primer año, con la idea de construir una catedral neogótica, por desavenencias con Joan Martorell, asesor de Josep María Bocabella, promotor de la obra, finalmente renunció a continuar. El mismo Martorell recomendó a Gaudí para que continuara el proyecto. El arquitecto de Reus modificó el proyecto, al que iba planteándole nuevas remodelaciones a medida que iba construyéndose, sin tocar la cripta, ya construída, y sobre la que se yergue el templo.
Verticalidad interior proporcionada por las largas columnas que se reparten entre la nave principal y el transepto. La primera imagen corresponde al transepto, en dirección a la fachada de la Pasión. (Fachada muy criticada por la contemporaneidad de las figuras del escultor Josep María Subirachs, que contrastan llamativamente con el resto del estilo de la catedral).
La segunda imagen es el interior de una de las columnas, por la que se puede subir desde el interior al exterior, hasta las partes más altas de la construcción.
Detalles de los vitrales, empezados a colocar entre los noventa y principios del dos mil.
Cripta, vista desde arriba, desde la misma planta principal del Templo de la Sagrada Familia.
Un incendio por parte de los grupos anticlericales durante la guerra civil española provocó la desaparición de la mayoría de los planos y proyecciones de Gaudí de su obra maestra, así como la mayor parte de su taller.
Detalle de un pie con forma de tortuga de columna de la fachada del Nacimiento, muy característico de la arquitectura orgánica de Gaudí.
Fachada del Nacimiento.
Una de las esquinas al paso hacia la cripta.
Tumba de Antoni Gaudí, en el interior de la cripta.
La primera imagen, nave principal con vista al ábside. En el techo se puede comprobar como se abren las oquedades en las que van proyectadas las dos torres más altas de la catedral, una dedicada a la Virgen María y otra, la mayor, de 170 metros de altura, a Jesús.
Estas torres estarán rodeadas por cuatro torres algo más bajas, representando a los cuatro evangelistas.
El resto de torres, 12, repartidas en las entradas de la catedral, representan los doce apóstoles.
La segunda imagen corresponde al techo de la cripta y las columnas sobre el que descansa.
Y así quedará, según estiman, en el 2026, acabada finalmente. Lo que aparece como dorado en el dibujo es la parte construida. En gris, lo que aun está por construir.
Y la pregunta es la siguiente:
¿Si han tardado en construir el 65% o 70% de la catedral en 131 años... cómo esperan construir el 30/35% restante en solo 13 años?
O quizá debiéramos planteárnoslo de otro modo. ¿Si son capaces de acabarla en 13 años, qué pasó con los 131 años anteriores?
Aquí expongo algunas cosas que podrían ser claves:
El incendio durante la guerra civil de los proyectos de Gaudí supuso un duro golpe para la catedral, cuya construcción permaneció estancada 11 años, del 1933 al 1944 aproximadamente, fecha en la que acabaron de redirigir la proyección y volver a formar el equipo de arquitectos.
Muchos, especialmente voces procedentes de la iglesia, alegan falta de fondos para pagar la construcción (sometida a constantes revisiones y rehabilitaciones). Sin embargo, teniendo en cuenta que la visitan hasta 3'2 millones de personas, y que la entrada cuesta unos 15 euros, haciendo un total de 48 millones de euros al año, 480 millones de euros en diez años... no parece ser el motivo real. Si a eso le añadimos los constantes donativos que van cayendo a sus arcas... más que motivo poco probable, deja de ser directamente motivo de retraso.
Últimamente, la razón más comentada por la que la construcción se ha prolongado tanto en el tiempo es la de que el efecto llamada de una catedral inacabada, cuya construcción sigue prolongándose por el tiempo, y aun teniendo los medios y los fondos suficientes para acabarla sigue sin estar concluída, es mucho mayor que la inquietud que pueda generar una catedral finalizada.
El estar sin acabar, constantemente en proyección y construcción, deja ese halo enigmático, romántico y místico que tanto atrae a la mayoría, y cuyo turismo aporta a la ciudad condal millones de euros de beneficio.
El efecto llamada que puede generar el anuncio de la finalización en 13 años de esta catedral que lleva 131 en construcción puede ser mucho mayor, por lo que la propaganda lanzada cada año, con un nuevo año de finalización, mueve a unos y desalienta a otros.
jueves, 22 de agosto de 2013
La crisis en España. Urbanismo.
Todo el mundo habla de ella, y es que desde que se instauró de nuevo la democracia en nuestro país jamás habíamos sufrido una crisis tan fuerte y duradera... Pero ¿sabemos qué la produjo?
Hacia finales de los noventa y principios del dos mil, la fiebre urbanística en prácticamente todo nuestro territorio había explotado como si se tratara de la Bonanza Estadounidense.
Toda inmobiliaria se afanaba en obtener a cualquier precio una gran cantidad de hectáreas vírgenes de terreno natural o forestal para recalificarlas y transformarlas en terreno edificable sobre el que echar algunas calles y posar cientos de casas o adosados.
En un principio llegaban a usar pirómanos que provocaran incendios forestales y aprovechar el área afectada para plantar urbanizaciones (el calcinamiento del bosque les ayudaba a reducir los escombros y a debilitar la tierra, empobreciendo las raíces y haciendo más fácil su extracción).
Esto les sirvió hasta que la nueva ley de finales de los noventa prohibía urbanizar incluso en terreno castigado por un incendio.
Entonces, amasando tanto dinero como obtenían, su codicia les llevó a planear con ayuntamientos macro proyectos de construcción en los que la especulación inmobiliaria reinara por encima de cualquier proyecto sólido y sostenible.
Hablamos de fechas entre el 2001 y el 2008. Fechas en las que la creación de un nuevo complejo de exposiciones servía para crear rascacielos y centros comerciales, para revalorizar esos pisos y venderlos entre 10 y 20 veces más caros de lo que costó construirlos.
En Barcelona existen varios proyectos llevados a cabo de esas magnitudes.
El Fórum 2004 o Foro de las culturas... la cosa más inútil que han podido inventarse para plantar 3 hotelazos, varios edificios de oficinas, múltiples edificios de entre 70 y 80 metros de altura de viviendas de medio y alto standing, dos parques y un centro comercial.
Cientos de familias reubicadas en barrios periféricos tras echarlas de sus casas para plantar semejante inutilidad.
Pabellones que una vez acabó el verano del 2004 quedaron vacíos, inservibles, que no se reciclaron ni reutilizaron y una zona de 30 hectáreas que solo se usa para eventos puntuales como festivales musicales.
Una playa artificial apenas usada, y algo que sí es útil, varias placas fotovoltáicas.
324 millones de euros con una previsión de 5 millones de visitantes, de los que solo llegaron a los 3 millones, entradas caras y poca cultura por lo general.
Ahora los bancos, dueños de esos pisos por usar nuestro dinero para pagar las obras, se los están comiendo porque ni de broma se han llegado a vender.
Otro proyecto que sí ha funcionado en Barcelona es la recuperación de las islas interiores de Barcelona. Un proyecto (aun con más ideas especulativas que el anterior) en el que se era más fiel a la idea del urbanista Ildefons Cerdà y su visión de Barcelona, al aportar un interior con un parque en cada isla de casas de la ciudad condal.
Bien, tener un parque verde en vez de almacenes viejos en desuso y añadirle espacios sociales como bibliotecas, casales para gente mayor, etc. impulsa a que el precio del piso viejo suba aun más que si se tratara de obra nueva. Y subir el precio de todas las viviendas de una misma manzana solo por poner un parquecito... es una buena inversión... pero no preveían que si hay paro y congelación de salarios... iban a volverse a comer los pisitos... por lo que los bancos seguían perdiendo nuestro dinero.
Como estas acciones, encontramos aberraciones como Marina d'Or en Oropesa del Mar (Castellón), ciudad de vacaciones inventada en la que no se llega ni al 50% de ocupación de sus apartamentos.
La exposición universal de Zaragoza 2008 también dejó un balance desastroso de pérdidas, 120 hectáreas de huerta expropiada y de cientos y cientos de hectáreas de edificios abandonados y parques usados solo por los corredores o domingueros.
El famoso Polaris World en Murcia y sus campos de golf. Una región castigada por la sequía en la que han plantado un complejo urbanístico de alto standing dedicado al turismo de golf y osea. (Basta con recortar el agua a las familias medias para abastecer a los golfistas de la región y visitantes). 1.170 millones de euros tras la quiebra del grupo Polaris que supuso pérdidas para CAM y Banco Popular en 2009...
Pueblos inventados por poner una estación de AVE.
Las calamidades de "El pocero"...
En definitiva, miles de proyectos que han quedado en poco más que pintorescos, con miles y miles de viviendas sin vender, precios de las cuales eran desorbitados (pues tenían que pagar el desaguisado de las infraestructuras inservibles y el circo "sostenible" y "cultural" que nos vendían) abundan por cualquier región de España. Seguro que por vuestra ciudad o cerca también han tratado de construir montones de viviendas rodeando un centro comercial y han quedado solo habitadas la mitad.
¿Que por qué hay crisis? Una de las muchas respuestas es el derroche de euros puesto en proyectos fiasco que han querido tapar vendiendo pisos a precios desorbitados. Por consiguiente, los bancos quiebran, con nuestro dinero, la bolsa cae, se genera desconfianza, se deja de invertir, las ideas faltan, los bancos se tienen que rescatar con dinero del estado o europeo, crece la deuda, etc.
Si a esto se le añade las famosas comisiones cobradas por los alcaldes por obras fraudulentas, suma y sigue.
Y pensar que no hace mucho nos codeábamos con el G7...
Hacia finales de los noventa y principios del dos mil, la fiebre urbanística en prácticamente todo nuestro territorio había explotado como si se tratara de la Bonanza Estadounidense.
Toda inmobiliaria se afanaba en obtener a cualquier precio una gran cantidad de hectáreas vírgenes de terreno natural o forestal para recalificarlas y transformarlas en terreno edificable sobre el que echar algunas calles y posar cientos de casas o adosados.
En un principio llegaban a usar pirómanos que provocaran incendios forestales y aprovechar el área afectada para plantar urbanizaciones (el calcinamiento del bosque les ayudaba a reducir los escombros y a debilitar la tierra, empobreciendo las raíces y haciendo más fácil su extracción).
Esto les sirvió hasta que la nueva ley de finales de los noventa prohibía urbanizar incluso en terreno castigado por un incendio.
Entonces, amasando tanto dinero como obtenían, su codicia les llevó a planear con ayuntamientos macro proyectos de construcción en los que la especulación inmobiliaria reinara por encima de cualquier proyecto sólido y sostenible.
Hablamos de fechas entre el 2001 y el 2008. Fechas en las que la creación de un nuevo complejo de exposiciones servía para crear rascacielos y centros comerciales, para revalorizar esos pisos y venderlos entre 10 y 20 veces más caros de lo que costó construirlos.
En Barcelona existen varios proyectos llevados a cabo de esas magnitudes.
El Fórum 2004 o Foro de las culturas... la cosa más inútil que han podido inventarse para plantar 3 hotelazos, varios edificios de oficinas, múltiples edificios de entre 70 y 80 metros de altura de viviendas de medio y alto standing, dos parques y un centro comercial.
Cientos de familias reubicadas en barrios periféricos tras echarlas de sus casas para plantar semejante inutilidad.
Pabellones que una vez acabó el verano del 2004 quedaron vacíos, inservibles, que no se reciclaron ni reutilizaron y una zona de 30 hectáreas que solo se usa para eventos puntuales como festivales musicales.
Una playa artificial apenas usada, y algo que sí es útil, varias placas fotovoltáicas.
324 millones de euros con una previsión de 5 millones de visitantes, de los que solo llegaron a los 3 millones, entradas caras y poca cultura por lo general.
Ahora los bancos, dueños de esos pisos por usar nuestro dinero para pagar las obras, se los están comiendo porque ni de broma se han llegado a vender.
Otro proyecto que sí ha funcionado en Barcelona es la recuperación de las islas interiores de Barcelona. Un proyecto (aun con más ideas especulativas que el anterior) en el que se era más fiel a la idea del urbanista Ildefons Cerdà y su visión de Barcelona, al aportar un interior con un parque en cada isla de casas de la ciudad condal.
Bien, tener un parque verde en vez de almacenes viejos en desuso y añadirle espacios sociales como bibliotecas, casales para gente mayor, etc. impulsa a que el precio del piso viejo suba aun más que si se tratara de obra nueva. Y subir el precio de todas las viviendas de una misma manzana solo por poner un parquecito... es una buena inversión... pero no preveían que si hay paro y congelación de salarios... iban a volverse a comer los pisitos... por lo que los bancos seguían perdiendo nuestro dinero.
Como estas acciones, encontramos aberraciones como Marina d'Or en Oropesa del Mar (Castellón), ciudad de vacaciones inventada en la que no se llega ni al 50% de ocupación de sus apartamentos.
La exposición universal de Zaragoza 2008 también dejó un balance desastroso de pérdidas, 120 hectáreas de huerta expropiada y de cientos y cientos de hectáreas de edificios abandonados y parques usados solo por los corredores o domingueros.
El famoso Polaris World en Murcia y sus campos de golf. Una región castigada por la sequía en la que han plantado un complejo urbanístico de alto standing dedicado al turismo de golf y osea. (Basta con recortar el agua a las familias medias para abastecer a los golfistas de la región y visitantes). 1.170 millones de euros tras la quiebra del grupo Polaris que supuso pérdidas para CAM y Banco Popular en 2009...
Pueblos inventados por poner una estación de AVE.
Las calamidades de "El pocero"...
En definitiva, miles de proyectos que han quedado en poco más que pintorescos, con miles y miles de viviendas sin vender, precios de las cuales eran desorbitados (pues tenían que pagar el desaguisado de las infraestructuras inservibles y el circo "sostenible" y "cultural" que nos vendían) abundan por cualquier región de España. Seguro que por vuestra ciudad o cerca también han tratado de construir montones de viviendas rodeando un centro comercial y han quedado solo habitadas la mitad.
¿Que por qué hay crisis? Una de las muchas respuestas es el derroche de euros puesto en proyectos fiasco que han querido tapar vendiendo pisos a precios desorbitados. Por consiguiente, los bancos quiebran, con nuestro dinero, la bolsa cae, se genera desconfianza, se deja de invertir, las ideas faltan, los bancos se tienen que rescatar con dinero del estado o europeo, crece la deuda, etc.
Si a esto se le añade las famosas comisiones cobradas por los alcaldes por obras fraudulentas, suma y sigue.
Y pensar que no hace mucho nos codeábamos con el G7...
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