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jueves, 2 de abril de 2015

Ficciones (3): La heroicidad de lo iracundo.

Podría empezar mi descripción de lo vivido hablando de Butler, pero me aburriría... ¿Qué monótono y monotemático se tornaría todo de golpe, no es cierto?
En lugar de ello, voy a hablar de lo que realmente me importa, de mí misma.

Bueno... podría hablar de mí, pero obviaría lo irritante del asunto. Y es que Pedro está consiguiendo cada vez más protagonismo, y eso no me irrita, al contrario, celebro que así sea, que el muchacho vaya acoplándose al grupo y vaya generándose de nuevo situaciones que den para más derrame de tinta. Pero... ¿no nos estamos pasando?

Está claro que a Angie le gusta, porque le gusta. Pero... ¿cuáles son las verdaderas intenciones del oscurillo ese? Como sea hacerle daño a mi Angie me lo cargo. Me da igual si sabe alquimia o conjura un tipo de magia negra en mi contra. Yo me lo cargo.
Angie dice que le envuelve un aura mística... que se le ve misterioso y que su silencio habla más que su propia boca, pues desprende palabras de los demás sin necesidad de obligarles a decir nada. Me resulta inquietante.

No, no creo que Pedro quiera hacer daño a nadie, al menos de momento. Parece de los tipos que sólo agreden para defenderse, nunca atacan primero.
¡¿Qué diablos?! ¿Pues no estoy hablando yo de la extraña pareja en vez de explicar mis intríngulis del día a día?

Pues nada... que los celos de Víctor nos van a dar por... que nos van a molestar. De hecho ya está pasando. Angie se ha enfadado ya alguna vez con él y se ha ido un par de veces sin acabarse el café. Y no me extraña... ese tío es tonto.
Jesús a veces le baila el agua... pero por suerte tiene el momento preciso de discernir entre broma y burla. Víctor no, es desmedido y grotesco. Cáustico. Irritable.

El caso es que iba a sacarme hoy un cortado de la máquina, que más que café parece que nos echen "droja", como en el colacao de José Tojeiro (en paz descanse), y allí estaba ya Víctor, como oportuno y calculador, echando la moneda a la espera de que alguien se acercara a la máquina. Y claro... tuve que ser yo. Así que, apoyado él en la máquina de café de la sala de descanso, mirando de reojo por debajo de su antebrazo y con su actitud prepotente y chulesca que destila de los chavales de los ochenta, soltó:

- ¿Qué, Mar, torbellino, un cortado, corto, cortito?-
- Corto tienes tú el cerebro. ¿Para cuando vas a acabar los cuadernillos Rubio? Se te pasa el arroz y tienes poca recursividad.-  Le contesté seca y quedándome tan ancha. Pero el lerdo quería guerra.
- Si tan docta se cree, señorita Ledesma, puede alfabetizarme cuando le plazca.- Contestó el ca**llo.
- No es alfabetización de lo que usted, señor Gutiérrez, anda más carente. Educación, eso le falta, educación. Y a su edad ya poco puede hacerse que no haya hecho su santa madre.-
El mentecato echó a reír. ¡Echó a reír! ¿Pero qué le hizo tanta gracia si esta vez intenté salpicar con cierta acritud mi comentario? ¡Pues el merluzo se echó a reír como un energúmeno!
- ¿Qué te hace tanta gracia?-
- Estás encantadora cuando te enfadas. El nigromante ese no es el único que tiene un puntillo. ¿Sabes?-
- Mira, Víctor, que te den.-

Y sí... ese día yo tampoco acabé el café. ¿Pero qué le pasa al tío ese? Yo creo que anda molesto con la llegada de Pedro. Se está llevando todas las atenciones con muy poco esfuerzo, y él no las consigue ni con estudio y premeditación. Pobrecito.

Podría describir mi estado de forma poética, diciendo que las pinceladas de envidia entorpecían una conjugación de colores perfecta, que me encantan las rosas rojas que tiene Angie en su mesa, que aunque suene encorsetado encaja perfectamente con el halo oscuro del nigrom... de Pedro, que a su vez queda bien encuadernado en la ausencia de notoriedad de Noe, y enlazan en el arcoíris de Sandri, para acabar en mi azul marino, que refleja el verde de Jesús, y no por que sea un pervertido (que no le considero como tal), sino por la paz de la palabra exacta en el momento preciso con la que nos obsequia a menudo. (A ver si hoy acierta y dejo de estar tan alterada). Pero por ahí pululaba Víctor, con su agónico existencialismo, cuyo ego aplastaba cualquier momento de paz.
Yo creo que podría perfectamente ser el payaso de "IT". Igual el Maine de Stephen King no anda tan lejos de esta editorial.

En fin... las cinco y yo sin acabar... ¡El día que me ponga a repartir verdades devolveré el equilibrio al mundo!

Mar... como el mismo mar.

lunes, 30 de marzo de 2015

Ficciones (2): Las chicas "cool" ven unicornios.

Pedro, el chico que entró nuevo a la editorial hace un par de semanas, aun no ha venido con nosotros al break del café. No sé si es que le caemos mal, no quiere relacionarse con nadie en el trabajo o simplemente es un chico solitario... sin embargo le envuelve un halo misterioso que le otorga un encanto peculiar. La gente no tardaba en especular sobre su vida y tendencias.

Allí estaba yo, en la pausa del café, tomándome un capuccino con Mar, Jesús, Víctor, Noe y Sandri. Precisamente Jesús se dio cuenta de mi comportamiento taciturno y meditabundo.
Jesús:- ¿Angie, qué pasa, no está suficientemente removido tu capuccino?-
Ángeles:- ¿Eh? Sí. Es que pensaba en el nuevo.-
Jesús:- ¿Butler? Es rarito, ¿no?-
Víctor:- Es el típico callado que te mete una bomba en la oficina, o que come carne humana, que trata de pasar desapercibido y luego aparece en las noticias de todos los canales de televisión.-
Mar:- ¡Venga ya! Sólo es un chico callado y algo tímido. Nada más.-
Sandri:- Yo tengo un amigo que le gusta comer la carne muy cruda porque dice que fantasea con que es humana y también es muy calladito.-
Ángeles:- Yo pienso como Mar, sólo es un muchacho tímido. Nosotros somos los malos sacándole defectos y crímenes que seguramente no se le pasen por la cabeza cometer.-
Víctor:- No subestimes la decrepitud humana. Mira sino lo que hizo el copiloto aquel. Butler tiene toda la pinta de ser un desquiciado.-
Ángeles:- Bueno, ya basta, no creo que sea justo hablar de él así sin que pueda defenderse.-
Jesús:- Venga, va. Angie tiene razón. Sólo es un tipo raro, nada más.-
Ángeles:- Escuchad, y ¿Butler?, ¿por qué?-
Mar:- Adivina...-
Ángeles:- Pues soy muy mala para las adivinanzas-
Mar:- Se le ocurrió a Víctor, obvio, por eso de "el mayordomo siempre es el culpable".-
Víctor:- Es cierto. Ocurre un asesinato en una familia rota... todos los miembros sospechan los unos de los otros y el más silencioso, el que más desapercibido pasa, el mayordomo, acaba siendo el culpable. Éste acaba saliendo en las noticias por cualquier cosa. Seguro que tiene antecedentes.-
Ángeles:- Vamos a ver. ¿Cómo va a tener antecedentes y haber sido contratado por nuestra editorial? ¡No tiene sentido!-
Víctor:- Un buen criminal oculta sus pruebas y las cuida al detalle.-
Ángeles:- Pues tú das más miedo que él.-
Noelia:- En eso lleva razón.-

Los chicos abandonaron el café y ocuparon sus puestos. Jesús le hizo un gesto de aprobación a Pedro, no sé bien si por temor, por respeto, por acercarse a ese ser místico y que empezaba a ser carismático en tan breve tiempo y/o quizá por contagiarse de su aura tan atractiva como oscura.
Cuando Noelia también se sentó le confesé a Sandri algo que me rondaba por la cabeza desde que lo vi:
- Pues tiene un puntillo sexy.-
Sandra:- ¿Víctor?-
Ángeles:- ¡No tía!, jajajaja. Butler, quiero decir Pedro.-
Sandra:- Hombre... pues quizá sí. Ya decía yo que no podía ser Víctor, jajaja.-

Y con ese último comentario nos sentamos...
Nos pasamos toda la tarde echándole miradas al pobre de Pedro. Estoy segura que notaría nuestros ojos clavándosele por todo su cuerpo como rayos X tratando de penetrarle y atravesarle el cuerpo para imprimir una imagen completa de su organismo y hasta incluso de sus pensamientos.
Incluso el grupo de whatsapp esa tarde no paraba de hablar de lo mismo...

The Infernal Editors: Jesús TP: Pues tiene un toque timburtiano.
The Infernal Editors: Angie: ¿Timburtiano?.
The Infernal Editors: Víctor: Sí, de estética de película de Tim Burton. Pesadilla antes de navidad, Eduardo Manos Tijeras, Beetlejuice...
The Infernal Editors: Mar: Bueno, películas de tus tiempos...
The Infernal Editors: Víctor: Mar, por favor... respeto, respeto.
The Infernal Editors: Mar bella: jajajaja.
The Infernal Editors: Sandri: jajajaja.
The Infernal Editors: Angie: (icono de mono tapándose los ojos) jajaja.

Se puede decir que esa tarde fue poco fructuosa para la editorial y para nuestras carreras... sin embargo le sacamos jugo al silencio de nuestro compañero. Por una parte pensaba que se lo medio merecía por mantener el misterio y guardar silencio durante tanto tiempo. por otra parte, deseaba que rompiera ese silencio y quizá que volviera a parecer humano, que mostrara defectos, inquietudes, pensamientos... pero era la menor parte de mí quien quería eso. El resto de mi mente seguía idealizándolo y deseando que jamás se rebajara al nivel humano. Pocas veces en la vida aparecen personas como Pedro "Butler". No quería que desapareciera del mismo modo que apareció, de golpe y porrazo y sin previo aviso.

Paisaje representativo de Angie, fondosdepantallahdgratis.com

miércoles, 9 de abril de 2014

Ennui, fingido ennui.

A continuación os dejo un poema elaborado al estilo del poeta maldito (más adelante escribiré sobre ellos y detallaré en qué consistían sus obras y el carácter del poeta maldito).

Ennui, fingido ennui:

Sol en las calles, solo en el camino.
Nadie en la carretera, sin ningún destino,
Crece la distancia, se alarga el olvido.
¿Por qué me habrás dejado, oh! deseo divino?

No hay oscuridad, hay rayos en la mente,
luces que cubren sombras, brillo inteligente.
No nací poeta, ni me hice, sinceramente,
solo me he nutrido de la vida lentamente.

Me bebo el tiempo, me quiebra el día,
me pesa el cuerpo de la dura travesía,
y solo quedo con mi propia compañía.

¿Quién dijo que esto es lo que quedaría?
¿Quién pudo acertar que de todo me pasaría
y que en la calle portaría mi triste melancolía?

Ennui, fingido ennui.
Diego García Criado.


viernes, 4 de abril de 2014

Pequeño homenaje a Howard Phillips Lovecraft

En la tormenta le veo, empapado bajo su sombrero negro, recorriendo con aspecto mohíno las calles encharcadas, casi inundadas de Providence.

Y recordé sus mitos de Cthulhu mientras el agua invadía las aceras de las calles de Barcelona... pero ya no era Barcelona... y allí estaba él. Era abril del 1913, Lovecraft tendría 22 años, pues es del agosto del 1890. Y sí, su figura ya languidecía hasta tal punto de parecer querer tocar el cielo.

Su aspecto desnutrido y enfermizo apuntaban a un padecimiento retirado. Se iba, lejos, a las arboledas o las cuevas, lugares en los que él se sentía cómodo consigo mismo y en los que la fantasía le sobrevenía de forma impetuosa e irrefrenable. ¡Tenía que explicar todo aquello!
Y como por arte de magia, guiado por su necesidad, comenzó a escribir y escribir todo lo que le aterraba y fascinaba a la vez.

Un rayo quebró el cielo e impactó sobre la tierra, haciéndola retumbar y vibrar durante segundos. Me sobrecogí. ¿Sentí miedo? Quizá inquietud... puede que cierto nerviosismo. Entonces miré a todos los lados y no había nadie. Me encontraba solo. Solo en medio de un juncal bañado en barro. Y el sonido de la tormenta me seguía por más que quisiera ensordecerlo.

No obstante, Howard permanecía impasible frente aquel espectáculo, lejos ya de la ciudad, aplacado en un parapeto de rocas frente al hayal.
¡Y otro rayo perforó la tierra!
Esta vez el temblor prosiguió durante minutos. Ambos miramos al lugar donde cayó el rayo. Algo se levantó de allí. Algo enorme, gigantesco y horripilante. Apenas sí se podía distinguir entre la oscuridad de la tarde... pero su hedor era nauseabundo y penetrante. Una mezcla a pescado putrefacto y tuberías obstruidas nos abofeteó la pituitaria.

Lo veíamos venir... Aquel ser no surgió de debajo de la tierra... había viajado por el espacio. Era una especie de monstruo extraterrestre con tentáculos y olor hediondo. Me mareaba, a la par que sentía pánico. No pude evitar vomitar lo poco que comí aquel día. Y Lovecraft lo continuaba mirando, admirando, entre terror y alabanza. Entonces el escritor empezó a gritarle:- ¡Estamos en 1937, quince de marzo! ¡Y soy ateo! ¡Soy ateo!-

Mi mente era incapaz de entender aquellas palabras, ni siquiera entendía el espectáculo dantesco que se había generado en escasos minutos frente a mí. Solo podía empezar a reptar hacia atrás con las manos hundidas en barro a la vez que trataba de aguantar la respiración. Y Howard continuó:- Hoy moriré... pero no serás tú quien me mate. ¡La enfermedad se te adelantó, Cthulhu!-

¡Era cierto! La temperatura ambiental había caído muy por debajo de los 20 grados centígrados, la temperatura mínima que la salud enfermiza de Lovecraft toleraba. Eso, sumado a sus problemas de malnutrición provocaron el adelanto de su muerte. ¡Frente a su bestia!

Y como si un camión de materia putrefacta se volcara, Cthulhu cayó de bruces en el barrizal del cañaveral de detrás del hayal frente al cual se encontraban las rocas en las que el cuerpo delgado, largo e inerte de Howard Phillips Lovecraft, se desplomó para fundirse con la naturaleza.

De pronto, las nubes se disiparon, el olor a putrefacción quedó inocuo, colmado por el olor a dióxido de carbono, plomo y otros gases nocivos que la ciudad de Barcelona me lanzaba. Volvía a estar allí, en el restaurante en el que me quedé atrapado por la lluvia. El único pánico lo volví a sentir cuando vino el camarero a traerme la cuenta.

A ti también, Lovecraft, nos vemos en Providence.

Howard Phillips Lovecraft

miércoles, 2 de abril de 2014

Pequeño homenaje a Franz Kafka.

Y aquí va mi pequeño homenaje a Franz Kafka, el grajo que a pesar de las inquisiciones e imposiciones paternas nunca voló bajo. (Para los despistados, "kafka" significa grajo en checo).

Aunque atormentado y apesadumbrado, en ocasiones solo y desamparado, nadie pudo arrancarle las alas con las que volaba, por poco que fuera imaginariamente, escapando de ese mundo oscuro y carcelario que era la vida real.

Para los amantes de los números, nació en una fecha perfecta. 3 de Julio del 1883, y no lo digo por ser Cáncer, sino porque sumados el 3 y el 7 como séptimo mes del calendario , da 10, ese número tan alabado por los pitagóricos, y sumando el 1, el 8, el otro 8 y el 3 de su año de nacimiento, da como resultado 20. Sumado todo, tres veces diez. La trinidad de la perfección. Pero seguiré por otro rumbo antes de ser acusado de pertenecer a alguna logia cabalística.

Murió el 3 de Junio del 1924, a los 40 años y 11 meses. A pesar de su tormento interno, no estuvo del todo solo. Varias novias escritoras e incluso su última pareja, Dora Diamant (quince años menor que él) le acompañaron en sus últimos años.

Si bien tuvo que trabajar sin cobrar como pasador en una agencia de seguros de accidentes laborales durante un año, allí fue donde empezó su periplo como escritor. Y nos dejó obras exquisitas como la que, con su permiso, voy a versionar.
Nos vemos en Praga, amigo.

Franz Kafka


"El artista del hambre 2014"

Permanecía largas horas sentado frente a su ordenador portátil, inmóvil, pegado a una silla de escritorio, delante de un ventanal que daba a un muro de ladrillos y por el que tímidamente asomaba algún rayo de luz procedente del exterior.
Sus manos sí se movían, y vaya si lo hacían. Rápidas, ágiles, fugaces y certeras, se deslizaban por todo el teclado de aquel artilugio artístico y tecnológico que le proporcionaba la suficiente ayuda para plasmar su necesidad en una hoja de procesador de textos.

No comía. No lo necesitaba, bueno, en realidad sí, solo que no sentía esa necesidad. El sol le olvidaba y la noche le caía mientras sus huesudas manos lanzaban aspavientos por la superficie del portátil.- ¡Más, más, más, síii, quiero más!- Gritaba cuando parecía que ya estaba acabando.

Las horas se le acumulaban en la escasa carne que le quedaba... y por la calle, la gente que podía verle desde la cristalera, se lo quedaban mirando mientras se preguntaban...- ¿Es que no tiene vida? ¿No tiene familia? Se pasa la vida ahí pegado, sea la hora que sea, siempre está ahí... ¿Por qué?-.
No, obviamente la gente no podía entender que la necesidad de escribir le sobrepasaba, que le eclipsaba cualquier otra necesidad.

Así fue como el primer curioso le gritó:- ¡Ey, oye, tú, el escritor!- A lo que el artista abrió el ventanal y contestó.- ¿Sí, qué desean?-.
El curioso entre una muchedumbre que empezó a reunirse en aquel pequeño recinto cerrado, una especie de callejón, prosiguió:- muchos de nosotros pasamos por aquí, casi a diario, y sea la hora que sea siempre estás ahí. ¿Es que no tienes a nadie?-.
El artista repuso:- Sí, claro, no estoy solo en el mundo.-
- ¿Entonces?- Insistía el curioso.
- Entonces prefiero escribir.-
- ¿A vivir?-
- Vivo escribiendo.-
- Eso no es vida.-
- Lo que no es vida,- finalmente se proclamó el artista- es que sea invisible al mundo cuando no escribo. Lo que no es vida es no ser, no existir, y dar igual al resto del universo. Quiero ser, quiero existir, por eso escribo.-

Los días seguían acumulándose y el aspecto del escritor empezaba a ser más que deplorable, preocupante. El curioso volvió a saludar al artista, pero preocupado por su salud, le dijo:
- ¿Has comido últimamente?-
- No.- Contestó el artista.
- ¿Por qué?- Al curioso le empezaba a aterrar la imagen espectral que se proyectaba del artista a través del cristal.-
- Porque no me apetece comer. Quiero escribir. Comer me hace perder tiempo. Y es todo tan insulso... tan igual... Escribir me hace vivir. Comer me pudre por dentro. Mi alimento es la literatura.-
- ¡Pero eres un ser humano! ¡Necesitas comer para vivir!-
- ¡No! No. Necesito escribir para vivir.-
- Puedes escribir, pero para ello necesitas nutrirte, o no vivirás para escribir.-
El artista rió en un tono medio irónico y con un toque de soberbia:- Mientras escriba estaré vivo, da igual lo que ocurra luego.-
El curioso volvió a irse, esta vez airado, enfadado por el tono de la última respuesta del artista.

Al poco tiempo se lo encontró en el suelo, con la mesa volcada y el portátil encima de su cuerpo. Trepó por la tubería hasta el ventanal y lo quebró de una patada. Recostó sobre su brazo al esquelético escritor y le dijo:
- Te lo advertí. Necesitabas comer para vivir, mírate.-
- No. He escrito, por eso puedo decir que he vivido.-
- ¿Crees que ha merecido la pena?-
Esta vez el artista sonrió mientras con voz ahogada, suave y exhalando el último soplo de aire dijo:- Sí.-
El curioso volteó el portátil y lo puso del derecho. Vio que había elaborado una obra extensísima durante todos esos días que se había pasado escribiendo en su ordenador.
Entonces, el curioso sentenció:- Sea como sea, escritor, has muerto como un artista. Solo y dejando un gran legado al mundo. Ya puedes descansar en paz y sentirte orgulloso.-

FIN.

lunes, 24 de febrero de 2014

Desvirtuando a Neruda:

Puedo escribir los versos más bellos esta noche.

Escribir por ejemplo: "La noche está estrellada,
porque en la inmensidad del cielo veo de tus ojos su reflejo".

El viento que en la noche susurra, tu voz arrastra.

Puedo escribir los versos más bellos esta noche.
Yo la quise tanto como ella a mí me quiso,
ningún instante fue perdido.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos,
testigo será de como nos seguimos besando.

Ella me quiso tanto como yo la quise a ella.
¿Cómo no haber amado sus grandes ojos inquietos?

Repetiré que puedo escribir lo que escribo,
escribir que la tengo, que nunca la he perdido.

Oír la noche inmensa, pues en ella se encuentra,
y el verso entra al alma como el aire que respiro.

¡Mucho importa que mi amor pueda guardarla!
La noche está estrellada y su presencia está conmigo.

Eso no es todo, solo el principio.
Mi alma no se contenta, brilla y se expande
por tenerla y haberla tenido.

Como para arroparla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella está conmigo.

La misma noche que cubre de brillo las copas
verdes de los árboles en sombra.
Nosotros, los de siempre, jamás cambiaremos,
sólo mejoraremos.

La quiero, se sabe, y siempre la querré.
Mi voz encontrará un refugio siempre en su oído.

De otro, fue de otro, pero después solo de mis besos.
Su voz, su hermoso cuerpo, sus claros ojos,
míos, como los míos son suyos.

La quiero, se sabe, y me enorgullezco,
es tan largo nuestro amor que del olvido ya me olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
recuerdan su tacto y esperan la siguiente con deseo.

Aunque para escribir los versos más bellos
solo necesite tu nombre dejar por escrito.

"Puedo escribir los versos más bellos esta noche"
Por Diego García Criado.

viernes, 19 de julio de 2013

Escritor, Poeta, Generador de ideas, Creador de mundos y Escritor total.

En esta entrada trataré de definir a grandes rasgos las diferencias entre los diversos estilos de escritores que puedan diferenciarse.

En primer lugar está el Escritor, puro, el que lo tiene generalmente por oficio. Puede ser tanto crítico como descriptivo y se amolda con facilidad a lo que le exigen.
Es especialmente crítico y define el mundo según su visión. Suelen ser columnistas de un diario, articulistas, críticos literarios, ensayistas, bloggers, o escribir desde cualquier lugar que les permita desplegar su arsenal argumentativo a favor o en contra de aquello que quieran defender o detractar.
Serían buenos ejemplos de este estilo los escritores/pensadores del siglo XVIII, Feijoo y Jovellanos, de caracter ensayístico, crítico y enciclopédico, y un Mariano José de Larra, del XIX, más crítico y articulista. Miguel de Unamuno, de la generación del 98, el raciovitalista Ortega y Gasset, su discípula María Zambrano o la actual Chantall Maillard.

En segundo lugar tenemos a los Poetas. Captadores de una sensibilidad especial del mundo. Agudizan plenamente sus sentidos para plasmar su visión y sensación del mundo, consciente, inconsciente o subconsciente, de lo que ven o perciben, o simplemente sienten.
Tildados injustamente por la filosofía de "mentirosos", por mostrar una visión exagerada, errónea o falsa del mundo, ellos no hacen otra cosa que mostrar precisamente su verdad. Muestran al mundo la visión que ellos tienen de este.
Aunque también lo critican, generalmente se muestran piadosos, compasivos y resignados a ser simples marionetas, títeres, objetos o piezas de un engranaje más complejo y superior, que empieza por una fuerza superior que envía a las musas a provocar inspiración en ellos para que finalmente sus pensamientos fluyan y muevan sus bocas o dedos, para hacer funcionar la pluma, el bolígrafo, la máquina de escribir u ordenador que plasmará por fin las ideas que les han sido advenidas.
Buenos ejemplos podríamos encontrarlos en el poeta de la antigua Roma, Virgilio, y siguiendo su sensibilidad, el prerrenacentista Dante Alighieri, los renacentistas Francesco Petrarca y Garcilaso de la Vega, los barrocos Francisco de Quevedo y Luís de Góngora, los románticos José de Espronceda, Charles Baudelaire, Arthur Riembaud y Goethe, a los modernistas Valle-Inclán, Rubén Dario o vanguardistas como Vicente Huidobro.

Generadores de ideas son todos aquellos capaces de proyectar una visión y llevarla a la realidad, transformar la realidad o modificarla.
Nos facilitan la vida o nos la complican, pero sin duda no la dejan como está, la mueven y manipulan hasta que esa realidad se asemeja a su idea.
Estos pueden ser publicistas, monologuistas, ensayistas, creadores de discursos y manifiestos, creadores de eslogans o semejantes, pensadores y filósofos que expresan sus visiones, etc.
Referentes de generadores de ideas podrían ser los pensadores del mundo clásico Sócrates o Platón, el holandés Erasmo de Róterdam, los ilustrados Montesquieu, Jean-Jacques Rosseau, el comunista Karl Marx, el futurista Filippo Tommaso Marinetti o el surrealista André Breton.

Los Creadores de mundos son aquellos escritores que amalgaman tal cantidad de mundos en su mente que no les cuesta ningún trabajo plasmarlos y sorprender.
Visionarios como Jules Verne, intrigantes como Alexandre Dumas, extensos como Marcel Proust o James Joyce, terroríficos como Edgar Allan Poe, H.Phillips Lovecraft o Stephen King, sci-fi como Isaac Asimov, épicos como George R. R. Martin o J. R. R. Tolkien, mágicos como J. K. Rowling o condensadores de maravillas como Lewis Carroll, Hans Christian Andersen, los hermanos Grimm (aunque su labor fue más recopilatorio-filológica) o Günter Grass.

Para finalizar, encontramos el grupo de Escritores Totales. Aunque la mayor parte de escritores son capaces de saltar de grupo en grupo por su gran capacidad adaptativa y versatilidad a la hora de escribir y/o plasmar sus ideas, ciertamente hay pocos escritores que consiguen mantener la misma brillantez que en la que suelen destacar.
Los Escritores Totales son Escritores, Poetas, Generadores de ideas y Creadores de mundos, todo en uno. Son capaces de deleitarnos con una obra total, en la que, sea en prosa o verso, nos describen maravillas que nos fascinan, o hacen uso de una gran capacidad literaria con la que nos dejan perplejos.
El nombre que ante todo me viene a la cabeza cuando hablo de este grupo es el de el genial Jorge Luis Borges.

sábado, 29 de junio de 2013

2.-Fobias, manías, pesadillas, fetiches y escritores.

Bien... una vez hemos visto que las manías, las obsesiones, esos ceremoniales que la gente aplica alejándose de la concepción social de lo que es considerado un "comportamiento normal" para superar esos miedos, fobias, traumas, y aplacarlos para no tener pesadillas, ataques de pánico, colapsos, o evitar situaciones que ponen en peligro la propia vida del individuo, explicaremos qué tienen que ver los últimos dos factores en todo ello.

Si los ceremoniales sirven para evitar la amenaza, la agresión, los fetiches sirven para incrementar la sensación de bienestar frente a una situación.
Una persona puede usar únicamente un tipo de calzado solo porque le resulte más cómodo para afrontar las situaciones diarias con las que tiene que lidiar. Otro puede llevar un pañuelo usado por su amada en el bolsillo porque con eso la siente mucho más cercana, y siente su compañía, protección e incrementa su seguridad.
Otras personas extrapolan objetos fetiche incluso en el sexo, para que esta acción, lejos de ser algo que les pueda resultar agresivo, invasivo o fortuito, le parezca dulce, agradable, delicioso, deseable, confortable o incluso conseguir un extra de placer sensorial. Puede incluso ser simplemente uso de la imaginación para llegar a producir mayor sensación de placer al practicar el acto sexual.

Así, por la explicación de la ambivalencia freudiana, algo que nos produce dolor extremo también podría estarnos produciendo un placer extremo (y esto explicaría muchas prácticas sado-masoquistas).
Pero lejos de dichos extremos, los fetiches no están para producir ningún tipo de dolor, al menos en un principio, sino para todo lo contrario, llevar al máximo exponente la sensación de bienestar de la persona.

¿Qué tenemos encima de nuestros escritorios?
Ver un escritorio vacío probablemente nos produciría una sensación de angustia que no podríamos explicar, puesto que al parecer es algo inconsciente. Necesitamos llenar nuestros espacios, hacerlos más cómodos, más agradables y placenteros para nosotros mismos. Cómodos, al fin y al cabo.
Para ello, usamos un sinfín de objetos que nos producen bienestar, placer (sea visual o sea espiritual, sea olfativo o sea auditivo) que nos conforta, y nos aleja de sentirnos agredidos.
(Esto explicaría que cierta música nos produce malestar, nos sentimos agredidos por ella, porque crea un ambiente en el que no nos sentimos cómodos [seguramente porque lo desconocemos]).

Sobre el "horror vacui" y la sensación de pánico, miedo inicial que lleva a muchos a llenar su vida ya sea con objetos o conocimientos para evitar ese miedo universal hablaré en otro momento, acabaré explicando la importancia de todo lo anterior para los escritores o algunos artistas.

Muchos escritores sienten la necesidad de llenar sus hojas, sus escritos, sus historias, novelas, poemas o cuentos con determinados elementos recurrentes que dejan huella en todos o casi todos sus escritos, y con los que podemos reconocerles fácilmente.
La mayoría usa sus miedos, fobias, temores o pesadillas para llenar páginas y páginas de textos. Esas fobias, a muchos que los leyéramos, nos pasarían desapercibidas, sin embargo en los textos de muchos escritores quedan plasmados como huellas, como parte de su caracter, de forma sutil en muchos, o muy obvia en otros.

Dalí pintaba hormigas, montones de hormigas e insectos por los cuales se sentía aterrado. Pesadillas que surgían en el surrealismo y... ¿Qué era el surrealismo artístico sino la expresión de nuestros sueños?
Hormigas, huevos rompiéndose, panes, hechos a base de la manipulación de una masa que recrea un acto más erótico que alimenticio mezclando colores y formas, piernas de mujeres con lencería... imágenes de fobias y fetiches de un genio.

Howard Phillips Lovecraft, sin duda, un maestro de la pesadilla, un maníaco de lo inexplicable, explicado desde el horror. ¿Quién sino iba a generar un mito tan fuerte como la creación de Cthulhú? Alguien cuyo pánico fuera su mayor deseo, el mar, un medio por el que sus antepasados llegaron a la tierra en la que nació y en la que moriría. ¿Cómo no mezclar algo conocido como el mar con algo tan inquietante, incierto y desconocido como el cosmos de su época? Ciertamente, el horror extraterrestre entre 1890 y 1937 era mucho mayor del que podamos suponer.

¿Y Jorge Luis Borges?
El gran genio literario, o antiliterario (como afirmaba en muchas ocasiones al desvirtuar de realidad la literatura, poniéndola como engañosa y falsa), cuyo cociente intelectual hacía temblar a los más inteligentes... ¿Acaso él no se encerraba en sus laberintos? ¿Acaso no vería reflejado infinitud de mundos al poner dos espejos, el uno frente al otro? ¿Qué horror le debería producir la proyección de un sinfín de laberintos frente a dos espejos?
Escaleras, setos, calles que se tuercen, laberintos y el otro, ese otro que se ve reflejado en un espejo y que no vemos nunca (porque no podemos arrancarnos los ojos y ver desde otra perspectiva que la que vemos).
¿Qué horror no supone el hecho de no poder ver más que lo que vemos? Para aquellos que queremos conocer más, supone algo verdaderamente terrible.

Proust le daba mil vueltas a sus textos por una magdalena (aunque no fuera el objeto, sino el símbolo, lo que pudiera producirle esa inquietud. El hecho de que un hecho cotidiano pudiera transportarnos años y años atrás en la memoria y revivir miles de hechos al instante).

Poe y sus relatos que quitan el aliento, pegan en la butaca e inquietan a aquellos quienes lo leen. Cuervos, noches, y soledad (temas tan recurrentes entre los escritores).

¿Cómo no mencionar a las mujeres, esas que en las novelas de Ian Fleming parecían simplemente un accesorio del gran James Bond? Tan solemnes e indispensables en novelas de Agatha Christie, tan fuertemente definidas y cuya sensualidad ultrapasaba los sentidos en novelas de Virginia Woolf, en las que incluso los andróginos eran personajes dotados de una dulzura y sensualidad inimaginables en la actualidad.

Todos, o sino la mayoría de escritores introducimos en nuestros escritos una pequeña marca que nos define, que nos calma, que nos hace sentir que lo que escribimos es nuestro, que nos hace sentir que lo nuestro nos conforta, que lo conocemos, y que lo deseamos del mismo modo que lo gozamos cuando lo obtenemos. O que nos hace huir de aquello que nos perturba.

Sin duda, todo escritor se encuentra en una atmósfera de paz y calma cada vez que ejerce de aquello que más y mejor sabe hacer o conoce, escribir.
¿Qué mejor lugar, pues, para un escritor, que escribe por placer, que sus mismos textos para insertar esos elementos que les aleja de sus fobias?

1.-Fobias, manías, pesadillas, fetiches y escritores.

Pueden parecer cinco conceptos muy diferentes, sin embargo se encuentran mucho más ligados de lo que pensamos.

Está claro que tenemos pesadillas con aquello que nos produce miedo, aquello a lo que le tenemos fobia, ¿y qué es aquello que nos provoca pavor sino una manía?
El intento de nuestra mente por protegernos de aquello que considera nocivo para nuestra persona, una fobia, un elemento no superado tras un trauma que Freud indicaría sufrido en la etapa del complejo de edipo (entre los primeros 1 y 6 años de vida) que no ha sido superado.

Nuestra mente trata de poner parches a esas cosas que no hemos sido capaces de superar, comprender, en una etapa temprana y ahora nos produce temor. Esos parches son manías, ceremoniales o supersticiones que usamos para intentar ahuyentar esos miedos que somos incapaces de comprender.

Con cosas conocidas, que nos producen agrado, que entendemos e incluso que nos dan satisfacción o gozo, o simplemente paz y tranquilidad frente al nerviosismo, somos capaces de tapar, de expulsar ese pánico que sentimos cuando vemos, pensamos o sentimos que algo no coincide con nuestra idea del mundo, o que algo nos está amenazando.

Los antiguos griegos explicaban algo que les aterraba y no podían entender, los relámpagos y los truenos, con la idea de que había un dios que los lanzaba a aquellos quienes no estuvieran de su lado. Para superar ese miedo bastaba con hacer cosas que calmaran la ira de ese dios, ceremonias, sacrificios, que aplacaban la ira de Zeus.

En la actualidad, aunque más conocedores de los fenómenos meteorológicos, no estamos exemptos de padecer miedo frente a ciertas situaciones o cosas y usar la imaginación y ciertos ritos para dejar de sufrirlo.
Por ejemplo, el que de niño hubiera sufrido malos tratos sobre una cama cuyas sábanas estuvieran deshechas, verlas del mismo modo, aunque no pudiera comprender o recordar el hecho, le produciría pavor, ya que la mente guarda en el subconsciente recuerdos que conscientemente no somos capaces de recuperar (más aun cuando estos recuerdos son dolorosos, ya que la mente trata de enterrarlos los primeros para acomodar y proteger la vida del individuo de forma natural e instintiva).
En este caso, la persona que hubiera sufrido tal episodio traumático, inconscientemente sufriría dolor al ver una cama deshecha, y trataría por todos los medios de que no hubiera ni una sola arruga antes de acostarse en ella.

Si esta acción se repite constantemente, cada vez que la persona va a acostarse, se convierte en un ceremonial, una manía. Al igual que los antiguos habitantes de Grecia con sus religiones, supersticiones o imaginaciones, generaban una serie de ritos ceremoniales, el individuo trata de realizar ceremonias, como hacer perfectamente la cama, dar vueltas alrededor de ella, dar dos pequeños saltos antes de acostarse, mirar al techo, abrir tres veces la boca, dar dos palmadas, reproducir un pequeño bulto sobre la almohada. o similares, para intentar aplacar su miedo, su inquietud.
Y sin entrar en detalles sobre la neurosis obsesivo-compulsiva... ¿Qué tiene que ver todo ello con los fetiches y los escritores?
Esta pregunta se responde en la siguiente entrada "Fobias, manías, pesadillas, fetiches y escritores. (2)".