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miércoles, 11 de septiembre de 2013

La verdad no se conoce, se experimenta.

Se sentaron a cenar, y en el centro, J dijo:
- En verdad os digo, que más allá de este reino se extiende otro mayor, que nadie en vida ha visto aun, cuyas fronteras podrán cruzar aquellos libres de mácula en sus corazones, puros y nobles, que jamás cejen en su empeño por lograr hacer de su voluntad, la voluntad de todos.-

M se dirigió a él:- ¿Y cómo sabremos que dices la verdad?-

J respondió:- Porque yo no os diré cual es la verdad, la conoceréis por vosotros mismos.-

P:- ¿Y si no somos dignos de conocerla?-

J:- Tanto dignos como indignos, todos y cada uno de vosotros acabará encontrando la verdad.-

F:- Pero... no entiendo... ¿Si somos indignos... y no podemos cruzar la frontera... cómo sabremos que más allá existe ese reino?-

J:- Porque sabréis que si no lo visteis fue por vuestra falta de fe. Si hubierais creído en él, habríais luchado por alcanzarlo. Si hubierais luchado por alcanzarlo lo habríais conseguido y de haberlo conseguido sabríais que estáis en él.-

S:- No me lo creo. Me voy, no son más que habladurías.-

J:- Qué lástima. Tú, S, serás quien menos difrute de ese reino.-

S:- ¿Por qué?-

J:- Porque tan grande es el reino como grande es el camino hasta él. Porque tanto te llena estar en el reino como caminar el camino que te conduce a él. Porque el que más disfruta de la vida es quien a ella le da un sentido.-

No busquéis estas palabras en La Biblia, no vienen recogidas.
Este pequeño relato sirve para que nos demos cuenta de que la verdad no se llega a conocer, solo llega a creerse en ella, se experimenta. Pero no me creáis, ni siquiera yo os estoy diciendo la verdad, como dijo J en mi relato, la verdad la conoceréis por vosotros mismos.

La verdad no es la que te dicen que es, sino la que tú experimentas como cierta (que puede coincidir o no con la verdad de otros). Y hasta esto lo digo con mis dudas... una vez se estudia a René Descartes... llegas a dudar hasta de si estás tecleando sobre un portátil o leyendo un blog...

sábado, 27 de julio de 2013

La televisión, mal medio de cultura.

La gente, en general, tiende a tener como cierto y verdadero todo aquello que aparece o dicen por la tele. Mal, peor, fatal.

En contadas ocasiones habré visto un medio de desinformación tan grande como la televisión.
Y ya ni los noticieros, tenidos como más serios, se libran.
¿Cuál fue el último invento de la televisión? Que este año no iba a haber verano, que iba a ser frío y lluvioso...
¿Y qué hizo la gente? No dejar de repetir como eruditos de la información lo que la televisión había dicho: "Uy... pues este año sin playa, que la tele dice que no hay verano..."

Días de 39 grados centígrados a la sombra. Noches de insomnio por el bochornazo y en todo el mes de Julio, en Barcelona, solo 3 días de lluvia, de 30. Sí, tormentas grandes, pero lo esperable en verano... ¿Dónde están los que anunciaban un verano de frío y aguaceros constantes?
Esos meteorománticos están ahora en el mismo agujero del que se atrevieron a salir en un momento que vieron que tenían la oportunidad de lanzar un mensaje pseudoapocalíptico para no recibir crítica alguna... Mientras tanto, los que continuaron predicando el mensaje de "no hay verano" empezaban a preguntarse "¿Se habrán equivocado?".

No es que se equivocaran, es que nunca estuvieron en lo cierto.
No diré que se trate de una conspiración contra la figura de Andrés Iniesta por querer que todo el mundo coma helado, pero sí daré un consejo:
Toda la información que recibáis, sea en prensa escrita, en televisión o de radio macuto (los bulos más grandes han venido por rumores) o internet (el nuevo canal de difusión de información de todo tipo), contrastadla, dáos el privilegio de dudar de la información que recibáis y no la tengáis por válida hasta que no estéis completamente seguros de ello.
Hay mucha gente, algunos con muy mala intención, que trafica con información falsa y a veces no podemos conocer el verdadero valor de esa información.