martes, 30 de julio de 2013

La importancia de proponerse un reto.

La vida tiene los suficientes alicientes como para querer, siempre que se pueda, obtener lo mejor. Pero muchas veces nos plantamos a medio camino, casi llegando o incluso antes de haber iniciado el primer paso para lograr aquello que nos gusta, que queremos o deseamos.

El primer paso para obtener aquello que deseamos es, por supuesto, querer conseguirlo, el segundo paso es más largo y laborioso, empezar a trabajar para obtenerlo, el tercero es el más difícil, la constancia, insistir, continuar trabajando a pesar de la multitud de barreras que puedan cruzársenos. Es en este paso en el que la mayoría abandona.

¿Cómo ayudar a continuar, a superar esas barreras, a pensar que lo que deseamos pueda ser una realidad y no un imposible?
Una muy buena forma es proponerse retos personales.
Por ejemplo, si mi meta (a corto plazo) fuera llegar a las 1000 visitas en este blog, debería proponerme retos que me ayudaran a conseguirlo, como escribir al menos 3 entradas por semana.
Está claro que a metas más grandes, mayores serán los retos.
Por ejemplo: "¡Quiero escribir una obra de ficción épica basada en la edad media de unas 350 páginas en 3 meses!". Supondría el reto diario de escribir unas 4 páginas al día.

También valdría para otros ámbitos. Ejemplo: "Quiero adelgazar 10 kilos en 2 meses". Pues, aparte de recomendarte para tu salud que fueran 3 meses en vez de 2, el reto sería perder 1'7 kg. a la semana, aproximadamente, que supondría otros sub-retos como ingerir menos grasas, evitar fast-foods, etc.
"Quiero jugar mejor a fútbol" - reto: entrenar dos o tres días a la semana.
"Quiero acabar mis deberes" - reto: dos horas sin tele ni internet ni móvil...
"Quiero ser más guapo" - reto: rezar tres padres nuestros... (broma). Mejor cuidarse, comer sano, ejercicio y lavarse los dientes, champú y mascarilla...
Cada meta tendrá sus retos y somos nosotros mismos quienes debemos ponérnoslos para motivarnos.
"Quiero conquistar a ese/a chico/a" - reto: enviarle una carta, sms, mail, whats, cita, paseo, enviar flores, bombones, viaje a París, Londres, Roma, Nueva York, Kyoto, un crucero por el Caribe... (ojo, mejor ser creativo a derrochador o conseguirás conquistar por la cartera y no por el corazón).

En definitiva, el reto, retarnos a nosotros mismos, nos ayuda a continuar trabajando por aquello que queremos conseguir y, de paso, nos hace progresar, evolucionar como personas, pues cada reto logrado puede ser una nueva experiencia, te refuerza y te hace sentir más seguro.

Ante todo, nunca sentirse derrotado, frustrado o fracasado por no haber conseguido superar un reto. Eso pudo pasar porque nos pusimos un reto demasiado grande o porque no pusimos el suficiente empeño. Bastará con regular el reto a nuestras posibilidades o el esfuerzo para el próximo, pues la función de un reto es, también, la de conocer nuestros límites y conocernos a nosotros mismos un poquito más.

Y tú... ¿De qué serás capaz?

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