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jueves, 23 de julio de 2015

Ficciones (13): Oh, please, leave the ventana open.

No podía creer que aquello fuera posible.
El autor de aquella novela hizo posible que a cada página que leía sintiera más la necesidad de leer la siguiente... y si al  principio me leía cinco o diez páginas al día, acabé por leerme las últimas treinta en apenas dos horas.

Me sorprendí a mí misma devorando aquella delicia como la más golosa entre las golosas en la fábrica de chocolate de Willy Wonka.
Aquella novela me despertó un entusiasmo irrefrenable, hasta entonces nunca sentido, y deseaba que existiera una segunda parte, una tercera, una saga, una enciclopedia entera sobre la obra.
¡Cuanta era mi necesidad por leer a aquel autor que por fin lograba entender la etimología de la palabra filología!

Aquella mañana no pude esperar más. ¡Fui la primera en llegar a la editorial! Y es que quería que Pedro me confesara quién era el autor de aquella obra de arte... el autor...
Siempre tuve la idea de que una persona podía enamorarse de otra a través de sus palabras, de sus escritos, porque mediante ellos, mediante sus palabras, proyectaba gran parte de su personalidad, de sus ideas, de su pensamiento y seguramente incluso de sus vivencias.
El ser que creó aquella novela, aquellos Resquicios resplandecientes, debía ser en apariencia atormentado pero con brillantes toques de genialidad y magia que embriagaba solo con mirar.
Su mirada, seguramente, diría tanto como sus palabras... ¡O más!
Si una persona puede decir tanto con palabras, con la mirada puede... atravesarnos la  mente a todos.

Pedro no llegaba. ¡Qué desesperación! Todos habían llegado ya y Pedro se retrasaba.
Claro, me habían dicho que se encontraba en el despacho de Felipe. Deseaba que no fuera por los rumores que circulaban sobre su despido. Al parecer no le gustaba mucho a Víctor, y eso me da mucha rabia, porque a mí ese chico sí me parece sobradamente apto para el cargo, válido, bueno y tantos otros agradables adjetivos que me despierta.

Pero mi mente estaba completamente colapsada por el autor de la novela.
Fui a tomar un café en la sala de descanso mientras salía de hablar con Felipe... los nervios que estaba pasando eran como los de una adolescente cuando va a ver a su estrella musical tras el escenario.

Al volver de la sala de descanso por fin lo vi sentado frente el ordenador, leyendo, esta vez parecía no estar corrigiendo nada.
Escuchaba música, Spanish bombs de The Clash.
Lo vi mirar por la ventana, absorto, mientras la letra de la canción decía "Federico Lorca is dead and gone" y no sé por qué me vino una extraña imagen de él.

- ¡Hola Pedro!-
Pedro se giró, sin sorpresa. Me había visto a través del reflejo de la ventana.
- Hola Sandri. ¿Qué te pareció la historia que te pasé?-
- Mira, de eso quería hablarte. No tengo calificativos para describirla.- Y de pronto me sorprendí a mí misma pensando que estaba enamorada del autor, que sentía verdadero amor por alguien a quien no conocía y a quien seguramente nunca llegaré a conocer. ¡Qué burra!
- ¿Tan mala parece?-
- ¡No por Dios, todo lo contrario! Es la mayor maravilla que jamás ha caído en mis manos.-
Pedro abrió los ojos asombrado.
- ¿Es que a ti no te lo parece, Pedro?-
- No, sí, no sé. Vaya, quiero decir que jamás pensé que nadie hablaría así de esta novela.-
- Bueno... pues yo pensaba que igual tú podías decirme el nombre del autor y... quizá pudiera escribirle y decirle lo mucho que me gustó su novela.-
- El nombre del autor te lo puedo decir, pero igual mejor que le digas tú misma en persona cuanto te gustó su obra.-
- ¿Es que me lo vas a presentar?-
Empecé a ponerme mucho más nerviosa y temía que mi nerviosismo fuera patente. Empezaba a parecer muy tonta...
- No hace falta que te lo presente, lo conoces.-
En ese momento se me cayó el vaso de plástico del café al suelo con el poco de café que me quedaba...
- ¿Estás bien Sandri?-
Y Pedro recogió el vaso, viendo que me había manchado las manoletinas. Sacó un pañuelo de papel del bolsillo y me limpió el calzado.
Reí como una tonta de remate y dije una estupidez:
- ¿Eres gay?-
No es que el hecho de que Pedro fuera gay era una estupidez, que podría haberlo sido tranquilamente y nada hubiera ocurrido... pero fueron los hechos que me hicieron creer aquello. El verlo mirar por la ventana... escuchando Spanish bombs mientras citaban a Lorca... su sensibilidad y sensualidad. Tan fino y tan sensible, tan fuera de nuestra órbita... que al verlo limpiarme con tanta delicadeza sentí que era demasiado detallista, demasiado sensible, era la antítesis a Víctor.

Pedro me miró extrañado, se apartó un poco, tiró el pañuelo de papel a la papelera y dijo:
- ¿Te parezco amanerado?-
- No, no es eso, tonto.- Y dije otra cosa que me salió sin querer decirla. Además de no tener clara su condición sexual voy y le llamo tonto. ¡La tonta soy yo, enamorada de alguien que no sé aun quién es!- No, quiero decir. Pedro, es que estoy nerviosa. No hago más que pensar en el autor del libro. Te pregunté lo de gay porque... no sé, de pronto, el ambiente...-
- ¿Gay, ambiente? Ehhh... Sandri- y Pedro me sonrió- estamos en una editorial, no en un desfile. Aquí el ambiente lo ponen los gritos de Víctor y Mar y las collejas invisibles de Felipe. El resto somos el resto, y claro, la belleza de las chicas de la editorial.-
Y qué idea tan tonta que cada vez que hablaba me parecía más... vaya, haría buena pareja con alguien como Víctor si no fuera porque parece que se odien.
- Oye, oye, pero por favor. Dime. ¿Quién es el autor de Resquicios resplandecientes?-

Pedro sonrió y cerró los ojos antes de responder. A mí me iba a dar un vuelco el corazón porque cuanto más pasaba el rato hablando con el chico más sentía que era él el autor.
Y por fin salió el autor de sus labios:
- El autor de esta novela... soy yo.-
Oh Dios. Cerré los ojos y exhalé un profundo suspiro. Mis piernas temblaban e incluso noté hormigueos por partes de mi cuerpo que no soy capaz de describir.
Estaba delante del autor de esa novela, de La Novela. Y de pronto, mientras había estado manteniendo conversaciones con él, ahora me veía incapaz de articular sonido alguno.

Víctor en esos momentos se encontraba en el despacho del director, Felipe, hablando sobre los cambios... ¡Qué tonta, otra vez, tonta! No se me ocurrió preguntar a Pedro si los rumores de su marcha eran ciertos.
Primero Pedro fue a hablar con Felipe, luego Víctor. Aquí pasaba algo o algo estaba a punto de pasar...
Pero lo único que pude hacer es salir corriendo a hablar con Angie y decirle que Pedro era el autor de Resquicios resplandecientes.

Y yo, enamorada.

Sandri enamorada

miércoles, 22 de julio de 2015

Ficciones (12): No es editorial para novatas.

Cómo me dejé engañar por Víctor... pero es que tiene labia, es atractivo y muy persuasivo. Es tan difícil no caer rendida frente a él...
Lo peor de todo es que pensé que iba en serio conmigo, que podíamos llegar a algo... ¡Y encima tendré yo la culpa!

No logro concentrarme, me aterra pensar que pueda estar con pie y medio fuera de la editorial, por no presentar a tiempo las correcciones, por no lograr una buena definición en las traducciones...
Por andar tan espesa y pensando en lo que no debería me hallo perdida en mí misma y perdiendo mi talento por culpa de algo que nunca debió existir.

Pero tendré encima yo la culpa...
Por creerme lo imposible, por fantasear con lo no probable, con dejarme llevar por lo impredecible y creer en lo inalcanzable...
Y lo pienso y es posible que sea mejor así. Aunque me fastidia pensar en numerosas ocasiones que soy poca cosa, que no soy suficiente, que chicas como Angie son las afortunadas, mientras otras nos conformamos con ser queridas, y no amadas.

Estos días en la editorial han sido bastante... tensos. Notaba el nerviosismo de Felipe lanzándome andanadas de fuego por sus ojos... y en ocasiones los notaba clavándose en mi nuca y atravesándomela hasta proyectarse sobre la pantalla de mi ordenador... ¡Qué horror!

Estoy al borde del abismo...

Otros parecen estar en su salsa... Especialmente Víctor y Angie, quienes parecen estar en lo alto al más puro estilo matrimonio Curie o Bonnie y Clyde. En cambio el resto parece transitar del mismo modo que siempre, como si el injusto enlace patético de esta nueva pareja no les repercutiera en lo más mínimo...
Pero bueno... si Mar siempre parece enfadada, Jesús siempre parece feliz y Pedro siempre parece deprimido... ¿Qué va a cambiar en ellos?

Felipe es el que parece más variable en estos momentos... y me temo que parte de culpa la tenga Víctor.
No sé qué estará tramando... pero no parece nada bueno, ni para mí, ni para los intereses que no sean los de él y Angie. ¡Con lo buena chica que parecía... qué pronto se ha corrompido!

Yo no sé cómo aguanta el resto este enrarecido clima de tensión que corta el aire... pero yo no puedo ni respirar bajo esta atmósfera tormentosa... por lo que posiblemente acabe rindiéndome y largándome de aquí, lejos, lejos...
Y no creo ser culpable de nada de esto.

Dura travesía para Noe

viernes, 29 de mayo de 2015

Ficciones (10): Un histrión fuera de juego.

Fue divertido, me sentí divertido, vaya.
La cena estuvo bien, fuimos a un lugar del gótic y, la verdad, me sorprendí a mí mismo eligiendo. Bueno, para ser sinceros alguien me habló de ese lugar... pero fue un acierto seguir esas recomendaciones.

De primero una pequeña variedad de ensalada y embutido de la tierra y de segundo rape al horno con jugo de compota de manzana caramelizado y almendras. Delicioso, todo ello acompañado de un blanco estupendo, un Penedés que creo recordar era mezcla Macabeo (80%) y Xarel·lo (20%).
Sí, podría decirse que el lugar, acogedor, amplio, poco ruidoso, bien decorado al estilo art deco que tan de moda volvía a estar, seguramente culpa de ello tendrían las novelas de María Dueñas, era un más que acertado lugar para invitar a una mujer como Mar que, a pesar de ser un año mayor que yo, no quita que podamos sentirnos atraídos.

Bien, la comida un acierto, el lugar un acierto, yo estuve divertido y el ambiente fue propicio. Ninguna nota disonante, ningún altercado y todo fue elegancia informal y notoriedad intelectual. Me gustó.
La noche se comportó. Un clima cálido templado algo húmedo pero despejado hacía muy llevadera la noche de verano en Barcelona. Además, era luminosa, la luna que justamente empezaba a menguar seguía siendo un gran foco luminoso que acompañaba al iluminado artificial de la ciudad.

Sin embargo... algo no acabó de ir bien. En ocasiones me sentía forzado a romper unos silencios desagradables y no me veía acertado. En otras, era ella quien con preguntas amables y una sonrisa educada intentaba acomodarme la velada. Pero aun tratando de llegar a un clima más que agradable, propicio para una segunda cita... como decía, algo no acabó de funcionar.

Al despedirnos... ni un beso. Fueron dos besos, uno por mejilla, los que nos dimos para volvernos a ver en dos días en la editorial.
Todo fue genial... la conversación no fue muy fluida pero... al final... el final es el preludio de la continuación. Y si no hubo nada, nada habrá. Y he de decir que Mar, entre lo inteligente que parece, entre que conmigo estuvo mucho menos sarcástica de lo que ella suele ser y estuvo más amable, entre la elegancia de su vestir y su caminar y su madurez, hizo que se me borrara de la mente cualquier otra mujer. Quería repetir, con Mar, y que esta vez acabáramos al menos con otro preludio, con un sabor a labios, con un continuará en breve. Lo deseaba.

En la sala de la editorial no había manera. Mar siempre tenía una excusa para no quedar conmigo. Siempre estaba ocupada e, incluso, parecía evitar hablar conmigo. Como si supiera que en el momento menos esperado volvería a tratar de proponerle otra cita.

El miedo que me llegaba a paralizar hizo que finalmente me quitara la idea de la cabeza, no a ella, y continué con la pasiva y monótona normalidad con la que transcurre el magnicidio del tiempo.

Fue entonces cuando llegó eufórico Víctor:
- ¡Chaval! ¿A qué no sabes quién me ha felicitado personalmente por mi ascenso y con quién voy a tener una cita y posterior revolcón?-
- ¿Felipe?- pregunté desorientado.
- ¿Felipe? ¿Felipe? ¡Eo! Baja de las nubes Chus, que sigo siendo hetero. Hablo de Angie.-
- ¿Angie? ¿Pero a ella no le gusta Pedro?-
- ¿Qué dices? A Angie le gustan todos y yo soy el macho alfa de aquí, así que mañana me licencio. Toma nota coleguilla, a ver si se te pega algo. ¿Tú qué, sigues mustio por lo de Mar?-
Me hubiera gustado decirle que no, que estaba bien, que no tenía importancia, que sólo fue una cita... pero no podía mentir porque me mentía a mí mismo.
- Un poco, la verdad. Trato de pasar los días con normalidad, pero es verla y...-
- Es una tía como otras. Bueno, no. Mar tiene clase, es inteligente, y está tremenda. Pero hay más mares que navegar. ¡Despierta chaval! que la vida se te escapa y tú vales mucho.- Entonces hizo una pose elegante señalándome y dijo- ¡Y lo sabes!-
Eso me hizo reír.
- ¡Tienes razón! Si no es una Mar será una Montaña.-
- ¿Pero qué dices loco?-
- Montaña... Montserrat... por decir algo, era un juego de palabras.-
- Macho, pasas unas horas a solas con Mar y se te pega su ingenio. Igual debería probar yo también...-
- ¡Oye!- Empezaba a enfadarme su actitud chulesca y desafiante.
- Es broma, Te dejo a lo tuyo, voy a hablar con Felipe a ver si echamos hoy mismo o mañana a Butler y me llevo dos pájaros de un tiro.-
- Bueno, no comparto tu postura pero si eso ayuda a que todo vuelva a la normalidad, estoy contigo.-
- Así se habla, haciendo piña.-

Y se largó el doble de eufórico que vino.
Le envidiaba. Era un hombre brillante, trabajador, decidido, incluso sofisticado dentro de su... aspecto de hombre básico y pueril. Guardaba ases en la manga y con ellos acababa ganando las partidas. Pedro no me caía mal, a decir verdad amenizaba la sala con sus momentos artísticos, con sus extravagantes genialidades, pero mi fidelidad a Víctor me llevaba a aplaudir cualquier acto que llevaba a cabo, sin juzgar la intención.

Puede que todo cambie mañana... puede que mañana, sin Pedro, con Víctor junto a Angie... yo pueda encontrar mi oportunidad. Habrá que esperar, de nuevo, a mañana.

El horizonte de Jesús

lunes, 25 de mayo de 2015

Ficciones (9): El talento no se esconde.

No sé si estoy preparada. Me han pedido dirigir al equipo de edición que conformamos Sandri, Noe, Mar, Jesús y Pedro, mientras Víctor sea el supervisor de toda la planta.

Los veo, a todos ellos, y me siento pequeña, asustada. ¿Dirigirlos, yo? ¿Ser la líder? Este grupo tiene muchísimo talento... ¿por qué yo? Si no tengo ni idea de por dónde empezar o qué directrices hacer que tome este grupo. Incluso me cuesta pensar en ellos como grupo, siendo individualidades tan sobresalientes.

Y Víctor... ¿Estará de acuerdo en todas las decisiones que tome? Yo no soy tan decidida ni estoy tan segura como ese hombre. La verdad es que en ocasiones me resulta un hombre imponente, apabullante, e incluso admirable por su esfuerzo y dedicación. Ha llegado donde quería llegar y lo ha dado todo, o casi todo, pero ¿qué habré hecho yo para ganarme el puesto de líder del grupo?

No sé si seré capaz de guiarlos a todos... veo a Mar... chocaré con ella, con lo bien que me cae. Noe y Jesús los veo más serenos y... Pedro... no sé cómo reaccionará ese chico a mis consejos u órdenes... si parece ir a contracorriente.

Se me acercó Víctor en ese momento de duda, de pensamiento... aunque a decir verdad me pasaba el día pensando en ello.
- ¿Te ves preparada para ocupar ese cargo?- me preguntó con la mirada fija en mí.
- No lo sé, nunca me he visto desde esa perspectiva. No me he planteado nunca dirigir un grupo de edición, y menos éste grupo tan heterogéneo. Son todo personalidades.-
- Bueno,- continuó él- Jesús y Noe son de carácter más bien dócil. Y Sandri es tu amiga aquí.-
- Pero están Mar y Pedro. Mar tiene un carácter muy fuerte y Pedro...- No acabé la frase cuando Víctor estaba proponiéndome una solución.
- Mar te obedecerá, te lo digo yo, le conviene. En cuanto a Pedro... si es un problema lo extirpamos.-
- Pero, ¡Víctor!-
- Tranquila. Pedro también te hará caso. Hará cualquier cosa que le pidas.-
- ¿Cómo sabes eso?- Hablaba tan seguro que parecía conocerle mejor que ninguno de nosotros.
- Todo hombre estaría dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de tenerte satisfecha.-

Aquella frase me hizo ruborizar. No me la esperaba, y menos de Víctor. Me sentí niña delante de ese hombre, pero no una niña insegura y asustadiza, sino una chica protegida y cómoda, y eso me gustó.
Pero a la vez sentía nerviosismo. No sé qué me pasaba. Él se acercó y me acarició el pelo mientras me decía:- Ricitos, no temas, mientras yo gobierne esto tú estás a salvo.-
Y de pronto sentí una necesidad imperiosa de estar rodeada por sus brazos, así que me lancé a que me abrazara. Y me abrazó.
Ese hombre estaba fuerte, notaba su fuerza abrazándome, protegiéndome, ayudándome, como ayudan los padres de una cría de pájaro a que emprenda el vuelo. Apoyé mi cabeza sobre su pecho sin pensar en que nos encontrábamos en medio de la sala... sin pensar que Sandri, Noe, Mar, Jesús y Pedro nos pudieran ver.
De pronto la aparté, me sentí avergonzada... como si hubiera sucumbido a unos encantos a los que antes me resistiera por algún tipo de señal, razón, instinto o falta de confianza.

Y de pronto el rojo de la sala me invadió. Me encontraba sentada, observando cual sería mi nuevo cubículo, receptáculo o despacho, algo más elevado del resto, encarado hacia la esquina de oficina en la que nos encontrábamos. La líder... me empezaba a gustar la idea, aunque seguía teniéndole entre respeto y miedo al cargo y por eso aun no había aceptado.
Sandrí se acercó:
- ¡Hola Angie! ¿Qué tal van tus correcciones?-
Me asusté, por un momento pensé que me preguntaría por el abrazo con Víctor.
- ¡Bien, bien!-
- Oye... ¿Has visto la historia que está corrigiendo Pedro?-
- Ah... sí...- Por momentos olvidé de qué historia se trataba... recuerdo que me gustó, mucho, pero se me había ido de la cabeza... ¿tenía Víctor la culpa de ello?-
- Me parece súper interesante. Le he pedido que me la pase cuando acabe de corregirla y que no sea malo y me diga de quién es. Me voy a hacer fan de él o ella.-
- Sí, no me extraña. Yo también le he pedido que me la pase.-
- Ya... oye Angie y... ¿Estás con Víctor?-
Esa pregunta me descolocó:- ¿Qué, estar, cómo?-
- Quiero decir si te gusta, o si estáis juntos... ya sabes, como pareja. Es que he visto que os abrazabais y claro, es la primera vez que veo que abrazas a un chico.-
- No, no. No estamos juntos.-
- Pero, te gusta, ¿no?-
- Sí, bueno no, bueno, no sé.-
- Pues fíjate que yo pensé que te gustaba Pedro.-
- ¡Anda! ¿Y eso?-
- No sé... parecíais una buena pareja. Sois guapos, con talento y pegáis, a pesar de que en carácter sois muy diferentes, parecíais complementaros.-
- No sé... es que es muy callado, muy reservado y tiene una especie de rollo siniestro...-
- Pero Angie, si decías que tenía un punto.-
- Ay no sé Sandri. ¿Por qué me preguntas esto ahora?-
- No sé... es que creo que me gustaría conocerle mejor.-
- Toma ¿y eso?-
- Pues, es que es la atmósfera que lo rodea. Es... ¿Has...? sí, claro que lo has leído. Y te preguntas... ¿Cómo ha conseguido un texto tan bueno? Si ha sido el último en llegar... No sé... fantaseo. Creo que, es... alguien importante, en plan conocido del director. Sino... ¿Cómo... tiene la mesa que él ha querido?-
- Era la mesa de Víctor, tiene sentido que se la den si él va a heredar el despacho de Jaume.-
- No, ya, pero... ¿Por qué no se la han dado a Mar, por ejemplo?-
- Sandri, a ti te gusta Pedro, luego es normal que te empapes de esa atmósfera mística que dices que tiene.-
- Ya, Angie, pero tú también se la veías... fuiste la primera...-

La conversación me puso triste. Recordé esa sensación con Pedro... y recordé cómo me miró cuando quise acercarme a él. Ese chico es como un puercoespín, cuanto más te acercas a él más daño te haces con sus espinas.
No me imagino sintiéndome protegida en sus brazos como me sentí con Víctor...
Dios, qué estúpida soy. Debería pensar en mis posibilidades de cara al ascenso y me hallo aquí dubitativa por las sensaciones que me despiertan dos hombres que no deberían importarme más que en el plano profesional.

Estoy estresada. Debería tomarme un par de días libres.

Angie worried

lunes, 11 de mayo de 2015

Ficciones (7): Recuerdos que son ahora.

Me gusta mucho más el nuevo mobiliario que el anterior. Resulta más cómodo e incluso a una le hace acabar la faena antes.
Definitivamente, los tonos rojos así como Burdeos le dan un aspecto de más fuerza, carácter... No sé, me gusta, me resulta agradable.

Ya he acabado la corrección de la próxima publicación... ¡Y en breve me dan una traducción! Qué ganas tengo... traduciré a mi primer/a autor/a. ¡Es posible que acabe traduciendo todas sus novelas! Es lo que suele pasar con los autores y las traducciones, se genera una especie de simbiosis que si realmente encaja, acaba por ser una realidad. Autor/a y traductor/a acaban ligados por un mismo hilo, pero con unos matices diferentes.

A veces pienso en que traduzco a un autor de mi edad... que a éste le gusta mi traducción de su texto y que desea conocerme... o quizá al revés... me llena su literatura hasta tal punto que quedo empapada de sus expresiones y trato de hacerlas mías para la traducción... escapándoseme conceptos... pinceladas que estaría deseosa que me explicara.

Las cosas en la editorial empiezan a cambiar poco a poco... no solo el mobiliario... la gente... nosotros, los correctores, editores, escritores... creo que maduramos.
Mar estaba más sarcástica, Jesús más equilibrado... y cuesta pensar que aun se pueda encontrar mayor equilibrio que el que ese chico tiene, Angie más guapa, últimamente se le veía radiante, debe ser que la confianza que tienen depositada en ella la satisface. Luego estaban Víctor... menos chinchoso y más pensativo, raro en él. Noe, bueno, Noe quizá no parecía cambiar demasiado. Y luego estaba Pedro, que se estaba contagiando de la vivacidad del grupo, y entró sigiloso como un gato que busca un cómodo lugar sobre el que posarse y pasar el rato contemplativo, meditativo y en calma.

Empezaba a hacer calor, verano. ¡Qué ganas de disfrutar una tarde de playa! Le diré a Angie de venirse a ver si se apunta. ¡Podría decírselos a todos! Sí, eso haré.
Estamos a punto de acabar... más vale que les mande un mensaje al grupo del whats:

The Infernal Editors: Sandri: Chicossss ¿Qué tal tarde de playita? Aprovechemos un par de horitas al menos.
The Infernal Editors: Angie: ¿Esta tarde? Yo no he pillado bikini.
The Infernal Editors: Mar: Tía, eso se hace con tiempo. Que unas estamos más blancas que Iniesta en Alaska.
The Infernal Editors: Víctor: ¿Bikini? Chorradas, topless o vamos a una nudista.
The Infernal Editors: Sandri: Por mí no, Víctor.
The Infernal Editors: Mar: Paso de que el pervertido ese me vea el pecho.
The Infernal Editors: Víctor: Seguro que es porque lo tienes pequeño, en cambio a mí no me importa que me veáis la...
The Infernal Editors: Pedro: Víctor, no dejes tantas evidencias de tu cociente intelectual.
The Infernal Editors: Víctor: ¿Qué dice éste y quién le ha invitado al grupo o desde cuando está en él?
The Infernal Editors: Mar: ¡Olé tú, Pedro!
The Infernal Editors: Angie: ¡Bien dichoooo!
The Infernal Editors: Jesús: Yo no voy a poder... ¿Qué tal el sábado?
The Infernal Editors: Angie: ¡Sábado pícnic en la playa!
The Infernal Editors: Pedro: No sé yo si podré...
The Infernal Editors: Angie: No es si podrás, es si querrás. Quien quiere, puede.
The Infernal Editors: Mar: Yo el sábado me apunto.
The Infernal Editors: Noe: Me apunto para el sábado.
The Infernal Editors: Pedro: Pues eso, no sé yo si querré.
The Infernal Editors: Jesús: Yo me apunto, apuntad a Pedro, lo llevamos a rastras. Igual tiene miedo al agua.
The Infernal Editors: Pedro: ¿Qué? Yo no temo a nada.
The Infernal Editors: Víctor: Bla, bla... te hago una carrera a nado.
The Infernal Editors: Pedro: ¡Venga!
The Infernal Editors: Mar: Uuuuh, pelea de gallos.
The Infernal Editors: Sandri: Jajaja. Os apunto a todos ¿Vale? Traeremos comida para el pícnic del sábado.
The Infernal Editors: Angie: ¡Síiii!
The Infernal Editors: Pedro: Protección solar, al menos factor 30, el primer contacto con el sol es peligroso.
The Infernal Editors: Víctor: ¿Te da miedo el sol?
The Infernal Editors: Pedro: Me das miedo tú... soy hetero.
The Infernal Editors: Víctor: ¡Y yo! ¿De qué vas?
The Infernal Editors: Pedro: Nada, nada, por si acaso...
The Infernal Editors: Víctor: Además... antes que tú me tiraba a Jesús.
The Infernal Editors: Jesús: No sé si agradecerte el cumplido o preocuparme también.
The Infernal Editors: Angie, Mar, Noe (a la vez): Jajajajaja.
The Infernal Editors: Víctor. Bueno, Butler, el sábado te reto a llegar a la primera boya y volver, a ver quién tarda menos.
The Infernal Editors: Pedro: Vale, el que pierda paga una cerveza.
The Infernal Editors: Víctor: ¡Y unos nachos!
The Infernal Editors: Jesús: Y una mariscada.
The Infernal Editors: Mar: Y un viaje a las seychelles, no os fastidia... jajaja.
The Infernal Editors: Angie: Bueno, apuntados todos al pícnic del sábado en la playa. Traed bañadores, protección solar y comida.

Pues con la tontería se nos echó el tiempo encima y tuvimos que salir pitando de la editorial con trabajo para el día siguiente...
Me gustaba... me gustaban los cambios que se estaban dando en la editorial... Me gustaban mucho.
Quién sabe... es posible que yo también esté cambiando.

Paisaje correspondiente con Sandri

jueves, 7 de mayo de 2015

Ficciones (6): Como pluma al viento.

A las ocho vino. Yo le estaba preparando una buena cena, con velas y rosas y todo, con una ropa de noche sensual y provocativa bajo mi ropa de andar por casa, mientras esperaba que me diera esa gran noticia que quería darme...

A la vez que cocinaba, brindábamos con un rosado espumoso sin tener muy claro aun por qué lo estábamos haciendo... hasta que de pronto me lo lanzó:
- Me han ascendido Noe, soy el encargado de la sección.-
Aquello... no era lo que esperaba oír. No es que fuera malo, no, todo lo contrario. A pesar que tuviera más miedo de que más miradas y admiración fueran levantadas, sin hablar de Mar, pululando a su alrededor, la noticia era increíble. Mi amado Víctor nuestro jefe, qué bien sonaba eso... a decir verdad me sentía excitada. ¡Y sí, se lo merecía! Ha estado trabajando duro para lograr ese ascenso. Esta noche iba a ser su noche, y yo me encargaría de que así fuera.

Pero al día siguiente no me esperó para ir juntos al trabajo. Con la excusa de adelantar faena, que tenía mucha, se escabulló y, de nuevo, volveríamos a ser simples compañeros en la editorial, o aun peor, empleada y superior...

Los días siguientes vería como su atención iba desviándose de mí y cómo iba obsequiando a Mar con su humor ácido y sarcástico. Estoy casi convencida de que le gusta. A pesar de todo siempre logra calmarme con algún gesto o palabra que únicamente me dedica a mí.

Me fue diciendo que iba a proponer a Felipe cambios, cambios especialmente en nuestra sección. Se trataba, básicamente, de ahorrarse una persona, ya que el trabajo en formato físico, no en archivos informáticos, iba disminuyendo y el otro trabajo podríamos ir desempeñándolo en casa, con más comodidad y cobrando más por ello.

Su propuesta me gustaba mucho... quizá podría insinuarle que podría traerse trabajo a mi casa y así, poco a poco, hacer que se fuera quedando... cada día un poco más... hasta que ya no se fuera. Para ello tenía que echar a Pedro de la editorial. La idea no me parecía mala, a pesar de que no tuviera nada en contra de Butler, menos que es raro. Pero quería estar al lado de mi coordinador editorial... así que Pedro me estorbaba, porque le estorbaba a Víctor.

Cuando le proponga a Felipe la reestructuración, quiero estar presente para decirle que estoy totalmente de acuerdo con la medida. ¡Cuánto dinero podríamos llegar a ganar los dos juntos! Quién sabe si más adelante pudiéramos abrir nuestra propia editorial y pasar más tiempo juntos... sin Mar pululando.

Puede que parezca una sombra ondeante eclipsada por el radiante carisma de todos y cada uno de los trabajadores de nuestra editorial, pero esta sombra ondeante sabe bien tras de qué elemento refugiarse cuando el sol atice con fuerza para no sentir su abrasador calor quemarle las entrañas.

Bajo la sombra de Víctor me levantaré reclamando mi puesto de princesa sin corona. La furia de los titanes aplasta a los malaventurados. Primero caerá Pedro, pero Mar será la siguiente.

Pantano, paisaje correspondiente a Noe.


lunes, 30 de marzo de 2015

Ficciones (2): Las chicas "cool" ven unicornios.

Pedro, el chico que entró nuevo a la editorial hace un par de semanas, aun no ha venido con nosotros al break del café. No sé si es que le caemos mal, no quiere relacionarse con nadie en el trabajo o simplemente es un chico solitario... sin embargo le envuelve un halo misterioso que le otorga un encanto peculiar. La gente no tardaba en especular sobre su vida y tendencias.

Allí estaba yo, en la pausa del café, tomándome un capuccino con Mar, Jesús, Víctor, Noe y Sandri. Precisamente Jesús se dio cuenta de mi comportamiento taciturno y meditabundo.
Jesús:- ¿Angie, qué pasa, no está suficientemente removido tu capuccino?-
Ángeles:- ¿Eh? Sí. Es que pensaba en el nuevo.-
Jesús:- ¿Butler? Es rarito, ¿no?-
Víctor:- Es el típico callado que te mete una bomba en la oficina, o que come carne humana, que trata de pasar desapercibido y luego aparece en las noticias de todos los canales de televisión.-
Mar:- ¡Venga ya! Sólo es un chico callado y algo tímido. Nada más.-
Sandri:- Yo tengo un amigo que le gusta comer la carne muy cruda porque dice que fantasea con que es humana y también es muy calladito.-
Ángeles:- Yo pienso como Mar, sólo es un muchacho tímido. Nosotros somos los malos sacándole defectos y crímenes que seguramente no se le pasen por la cabeza cometer.-
Víctor:- No subestimes la decrepitud humana. Mira sino lo que hizo el copiloto aquel. Butler tiene toda la pinta de ser un desquiciado.-
Ángeles:- Bueno, ya basta, no creo que sea justo hablar de él así sin que pueda defenderse.-
Jesús:- Venga, va. Angie tiene razón. Sólo es un tipo raro, nada más.-
Ángeles:- Escuchad, y ¿Butler?, ¿por qué?-
Mar:- Adivina...-
Ángeles:- Pues soy muy mala para las adivinanzas-
Mar:- Se le ocurrió a Víctor, obvio, por eso de "el mayordomo siempre es el culpable".-
Víctor:- Es cierto. Ocurre un asesinato en una familia rota... todos los miembros sospechan los unos de los otros y el más silencioso, el que más desapercibido pasa, el mayordomo, acaba siendo el culpable. Éste acaba saliendo en las noticias por cualquier cosa. Seguro que tiene antecedentes.-
Ángeles:- Vamos a ver. ¿Cómo va a tener antecedentes y haber sido contratado por nuestra editorial? ¡No tiene sentido!-
Víctor:- Un buen criminal oculta sus pruebas y las cuida al detalle.-
Ángeles:- Pues tú das más miedo que él.-
Noelia:- En eso lleva razón.-

Los chicos abandonaron el café y ocuparon sus puestos. Jesús le hizo un gesto de aprobación a Pedro, no sé bien si por temor, por respeto, por acercarse a ese ser místico y que empezaba a ser carismático en tan breve tiempo y/o quizá por contagiarse de su aura tan atractiva como oscura.
Cuando Noelia también se sentó le confesé a Sandri algo que me rondaba por la cabeza desde que lo vi:
- Pues tiene un puntillo sexy.-
Sandra:- ¿Víctor?-
Ángeles:- ¡No tía!, jajajaja. Butler, quiero decir Pedro.-
Sandra:- Hombre... pues quizá sí. Ya decía yo que no podía ser Víctor, jajaja.-

Y con ese último comentario nos sentamos...
Nos pasamos toda la tarde echándole miradas al pobre de Pedro. Estoy segura que notaría nuestros ojos clavándosele por todo su cuerpo como rayos X tratando de penetrarle y atravesarle el cuerpo para imprimir una imagen completa de su organismo y hasta incluso de sus pensamientos.
Incluso el grupo de whatsapp esa tarde no paraba de hablar de lo mismo...

The Infernal Editors: Jesús TP: Pues tiene un toque timburtiano.
The Infernal Editors: Angie: ¿Timburtiano?.
The Infernal Editors: Víctor: Sí, de estética de película de Tim Burton. Pesadilla antes de navidad, Eduardo Manos Tijeras, Beetlejuice...
The Infernal Editors: Mar: Bueno, películas de tus tiempos...
The Infernal Editors: Víctor: Mar, por favor... respeto, respeto.
The Infernal Editors: Mar bella: jajajaja.
The Infernal Editors: Sandri: jajajaja.
The Infernal Editors: Angie: (icono de mono tapándose los ojos) jajaja.

Se puede decir que esa tarde fue poco fructuosa para la editorial y para nuestras carreras... sin embargo le sacamos jugo al silencio de nuestro compañero. Por una parte pensaba que se lo medio merecía por mantener el misterio y guardar silencio durante tanto tiempo. por otra parte, deseaba que rompiera ese silencio y quizá que volviera a parecer humano, que mostrara defectos, inquietudes, pensamientos... pero era la menor parte de mí quien quería eso. El resto de mi mente seguía idealizándolo y deseando que jamás se rebajara al nivel humano. Pocas veces en la vida aparecen personas como Pedro "Butler". No quería que desapareciera del mismo modo que apareció, de golpe y porrazo y sin previo aviso.

Paisaje representativo de Angie, fondosdepantallahdgratis.com