Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de febrero de 2017

Entrevista a Diego García en Alquibla:

Hola a todos,

este post lo escribo con cierta alegría, pues podría considerarse desde la revista literaria digital Alquibla http://www.alquiblaweb.com me han hecho mi primera entrevista como escritor.



Así defino Alquibla y el gran trabajo que llevan a cabo desde ese espacio literario:
Creo que  Alquibla es la respuesta a la necesidad de este mundo al acceso libre a la cultura por un medio al que todas las personas puedan acceder. Nos encontramos de lleno en la cultura de la liquidez que el recientemente difunto Zygmunt Bauman sostenía. La cultura analógica es lenta, obsoleta y limitada. La era digital nos obliga a poseer un hambre de cultura casi insaciable. Cuando estamos probando un bocadito de historia contemporánea, un hipervínculo nos redirige a Napoleón, de ahí a Córcega, de ahí a cruceros por el Mediterráneo, cultura griega, Esparta, Gerard James Butler en el papel de Leónidas, cine actual… y en cinco minutos nos hemos recorrido una biblioteca entera. Alquibla es parte de esa biblioteca en la que podemos encontrar escritos, escritores y el acceso a la cultura no dirigida y/o no impuesta.

Podéis ver la entrevista entera en:
http://www.alquiblaweb.com/2017/02/15/entrevista-a-diego-garcia-escritor/


Gracias por vuestra fidelidad y espero que la disfrutéis :)



miércoles, 22 de julio de 2015

Ficciones (12): No es editorial para novatas.

Cómo me dejé engañar por Víctor... pero es que tiene labia, es atractivo y muy persuasivo. Es tan difícil no caer rendida frente a él...
Lo peor de todo es que pensé que iba en serio conmigo, que podíamos llegar a algo... ¡Y encima tendré yo la culpa!

No logro concentrarme, me aterra pensar que pueda estar con pie y medio fuera de la editorial, por no presentar a tiempo las correcciones, por no lograr una buena definición en las traducciones...
Por andar tan espesa y pensando en lo que no debería me hallo perdida en mí misma y perdiendo mi talento por culpa de algo que nunca debió existir.

Pero tendré encima yo la culpa...
Por creerme lo imposible, por fantasear con lo no probable, con dejarme llevar por lo impredecible y creer en lo inalcanzable...
Y lo pienso y es posible que sea mejor así. Aunque me fastidia pensar en numerosas ocasiones que soy poca cosa, que no soy suficiente, que chicas como Angie son las afortunadas, mientras otras nos conformamos con ser queridas, y no amadas.

Estos días en la editorial han sido bastante... tensos. Notaba el nerviosismo de Felipe lanzándome andanadas de fuego por sus ojos... y en ocasiones los notaba clavándose en mi nuca y atravesándomela hasta proyectarse sobre la pantalla de mi ordenador... ¡Qué horror!

Estoy al borde del abismo...

Otros parecen estar en su salsa... Especialmente Víctor y Angie, quienes parecen estar en lo alto al más puro estilo matrimonio Curie o Bonnie y Clyde. En cambio el resto parece transitar del mismo modo que siempre, como si el injusto enlace patético de esta nueva pareja no les repercutiera en lo más mínimo...
Pero bueno... si Mar siempre parece enfadada, Jesús siempre parece feliz y Pedro siempre parece deprimido... ¿Qué va a cambiar en ellos?

Felipe es el que parece más variable en estos momentos... y me temo que parte de culpa la tenga Víctor.
No sé qué estará tramando... pero no parece nada bueno, ni para mí, ni para los intereses que no sean los de él y Angie. ¡Con lo buena chica que parecía... qué pronto se ha corrompido!

Yo no sé cómo aguanta el resto este enrarecido clima de tensión que corta el aire... pero yo no puedo ni respirar bajo esta atmósfera tormentosa... por lo que posiblemente acabe rindiéndome y largándome de aquí, lejos, lejos...
Y no creo ser culpable de nada de esto.

Dura travesía para Noe

viernes, 29 de mayo de 2015

Ficciones (10): Un histrión fuera de juego.

Fue divertido, me sentí divertido, vaya.
La cena estuvo bien, fuimos a un lugar del gótic y, la verdad, me sorprendí a mí mismo eligiendo. Bueno, para ser sinceros alguien me habló de ese lugar... pero fue un acierto seguir esas recomendaciones.

De primero una pequeña variedad de ensalada y embutido de la tierra y de segundo rape al horno con jugo de compota de manzana caramelizado y almendras. Delicioso, todo ello acompañado de un blanco estupendo, un Penedés que creo recordar era mezcla Macabeo (80%) y Xarel·lo (20%).
Sí, podría decirse que el lugar, acogedor, amplio, poco ruidoso, bien decorado al estilo art deco que tan de moda volvía a estar, seguramente culpa de ello tendrían las novelas de María Dueñas, era un más que acertado lugar para invitar a una mujer como Mar que, a pesar de ser un año mayor que yo, no quita que podamos sentirnos atraídos.

Bien, la comida un acierto, el lugar un acierto, yo estuve divertido y el ambiente fue propicio. Ninguna nota disonante, ningún altercado y todo fue elegancia informal y notoriedad intelectual. Me gustó.
La noche se comportó. Un clima cálido templado algo húmedo pero despejado hacía muy llevadera la noche de verano en Barcelona. Además, era luminosa, la luna que justamente empezaba a menguar seguía siendo un gran foco luminoso que acompañaba al iluminado artificial de la ciudad.

Sin embargo... algo no acabó de ir bien. En ocasiones me sentía forzado a romper unos silencios desagradables y no me veía acertado. En otras, era ella quien con preguntas amables y una sonrisa educada intentaba acomodarme la velada. Pero aun tratando de llegar a un clima más que agradable, propicio para una segunda cita... como decía, algo no acabó de funcionar.

Al despedirnos... ni un beso. Fueron dos besos, uno por mejilla, los que nos dimos para volvernos a ver en dos días en la editorial.
Todo fue genial... la conversación no fue muy fluida pero... al final... el final es el preludio de la continuación. Y si no hubo nada, nada habrá. Y he de decir que Mar, entre lo inteligente que parece, entre que conmigo estuvo mucho menos sarcástica de lo que ella suele ser y estuvo más amable, entre la elegancia de su vestir y su caminar y su madurez, hizo que se me borrara de la mente cualquier otra mujer. Quería repetir, con Mar, y que esta vez acabáramos al menos con otro preludio, con un sabor a labios, con un continuará en breve. Lo deseaba.

En la sala de la editorial no había manera. Mar siempre tenía una excusa para no quedar conmigo. Siempre estaba ocupada e, incluso, parecía evitar hablar conmigo. Como si supiera que en el momento menos esperado volvería a tratar de proponerle otra cita.

El miedo que me llegaba a paralizar hizo que finalmente me quitara la idea de la cabeza, no a ella, y continué con la pasiva y monótona normalidad con la que transcurre el magnicidio del tiempo.

Fue entonces cuando llegó eufórico Víctor:
- ¡Chaval! ¿A qué no sabes quién me ha felicitado personalmente por mi ascenso y con quién voy a tener una cita y posterior revolcón?-
- ¿Felipe?- pregunté desorientado.
- ¿Felipe? ¿Felipe? ¡Eo! Baja de las nubes Chus, que sigo siendo hetero. Hablo de Angie.-
- ¿Angie? ¿Pero a ella no le gusta Pedro?-
- ¿Qué dices? A Angie le gustan todos y yo soy el macho alfa de aquí, así que mañana me licencio. Toma nota coleguilla, a ver si se te pega algo. ¿Tú qué, sigues mustio por lo de Mar?-
Me hubiera gustado decirle que no, que estaba bien, que no tenía importancia, que sólo fue una cita... pero no podía mentir porque me mentía a mí mismo.
- Un poco, la verdad. Trato de pasar los días con normalidad, pero es verla y...-
- Es una tía como otras. Bueno, no. Mar tiene clase, es inteligente, y está tremenda. Pero hay más mares que navegar. ¡Despierta chaval! que la vida se te escapa y tú vales mucho.- Entonces hizo una pose elegante señalándome y dijo- ¡Y lo sabes!-
Eso me hizo reír.
- ¡Tienes razón! Si no es una Mar será una Montaña.-
- ¿Pero qué dices loco?-
- Montaña... Montserrat... por decir algo, era un juego de palabras.-
- Macho, pasas unas horas a solas con Mar y se te pega su ingenio. Igual debería probar yo también...-
- ¡Oye!- Empezaba a enfadarme su actitud chulesca y desafiante.
- Es broma, Te dejo a lo tuyo, voy a hablar con Felipe a ver si echamos hoy mismo o mañana a Butler y me llevo dos pájaros de un tiro.-
- Bueno, no comparto tu postura pero si eso ayuda a que todo vuelva a la normalidad, estoy contigo.-
- Así se habla, haciendo piña.-

Y se largó el doble de eufórico que vino.
Le envidiaba. Era un hombre brillante, trabajador, decidido, incluso sofisticado dentro de su... aspecto de hombre básico y pueril. Guardaba ases en la manga y con ellos acababa ganando las partidas. Pedro no me caía mal, a decir verdad amenizaba la sala con sus momentos artísticos, con sus extravagantes genialidades, pero mi fidelidad a Víctor me llevaba a aplaudir cualquier acto que llevaba a cabo, sin juzgar la intención.

Puede que todo cambie mañana... puede que mañana, sin Pedro, con Víctor junto a Angie... yo pueda encontrar mi oportunidad. Habrá que esperar, de nuevo, a mañana.

El horizonte de Jesús

lunes, 25 de mayo de 2015

Ficciones (9): El talento no se esconde.

No sé si estoy preparada. Me han pedido dirigir al equipo de edición que conformamos Sandri, Noe, Mar, Jesús y Pedro, mientras Víctor sea el supervisor de toda la planta.

Los veo, a todos ellos, y me siento pequeña, asustada. ¿Dirigirlos, yo? ¿Ser la líder? Este grupo tiene muchísimo talento... ¿por qué yo? Si no tengo ni idea de por dónde empezar o qué directrices hacer que tome este grupo. Incluso me cuesta pensar en ellos como grupo, siendo individualidades tan sobresalientes.

Y Víctor... ¿Estará de acuerdo en todas las decisiones que tome? Yo no soy tan decidida ni estoy tan segura como ese hombre. La verdad es que en ocasiones me resulta un hombre imponente, apabullante, e incluso admirable por su esfuerzo y dedicación. Ha llegado donde quería llegar y lo ha dado todo, o casi todo, pero ¿qué habré hecho yo para ganarme el puesto de líder del grupo?

No sé si seré capaz de guiarlos a todos... veo a Mar... chocaré con ella, con lo bien que me cae. Noe y Jesús los veo más serenos y... Pedro... no sé cómo reaccionará ese chico a mis consejos u órdenes... si parece ir a contracorriente.

Se me acercó Víctor en ese momento de duda, de pensamiento... aunque a decir verdad me pasaba el día pensando en ello.
- ¿Te ves preparada para ocupar ese cargo?- me preguntó con la mirada fija en mí.
- No lo sé, nunca me he visto desde esa perspectiva. No me he planteado nunca dirigir un grupo de edición, y menos éste grupo tan heterogéneo. Son todo personalidades.-
- Bueno,- continuó él- Jesús y Noe son de carácter más bien dócil. Y Sandri es tu amiga aquí.-
- Pero están Mar y Pedro. Mar tiene un carácter muy fuerte y Pedro...- No acabé la frase cuando Víctor estaba proponiéndome una solución.
- Mar te obedecerá, te lo digo yo, le conviene. En cuanto a Pedro... si es un problema lo extirpamos.-
- Pero, ¡Víctor!-
- Tranquila. Pedro también te hará caso. Hará cualquier cosa que le pidas.-
- ¿Cómo sabes eso?- Hablaba tan seguro que parecía conocerle mejor que ninguno de nosotros.
- Todo hombre estaría dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de tenerte satisfecha.-

Aquella frase me hizo ruborizar. No me la esperaba, y menos de Víctor. Me sentí niña delante de ese hombre, pero no una niña insegura y asustadiza, sino una chica protegida y cómoda, y eso me gustó.
Pero a la vez sentía nerviosismo. No sé qué me pasaba. Él se acercó y me acarició el pelo mientras me decía:- Ricitos, no temas, mientras yo gobierne esto tú estás a salvo.-
Y de pronto sentí una necesidad imperiosa de estar rodeada por sus brazos, así que me lancé a que me abrazara. Y me abrazó.
Ese hombre estaba fuerte, notaba su fuerza abrazándome, protegiéndome, ayudándome, como ayudan los padres de una cría de pájaro a que emprenda el vuelo. Apoyé mi cabeza sobre su pecho sin pensar en que nos encontrábamos en medio de la sala... sin pensar que Sandri, Noe, Mar, Jesús y Pedro nos pudieran ver.
De pronto la aparté, me sentí avergonzada... como si hubiera sucumbido a unos encantos a los que antes me resistiera por algún tipo de señal, razón, instinto o falta de confianza.

Y de pronto el rojo de la sala me invadió. Me encontraba sentada, observando cual sería mi nuevo cubículo, receptáculo o despacho, algo más elevado del resto, encarado hacia la esquina de oficina en la que nos encontrábamos. La líder... me empezaba a gustar la idea, aunque seguía teniéndole entre respeto y miedo al cargo y por eso aun no había aceptado.
Sandrí se acercó:
- ¡Hola Angie! ¿Qué tal van tus correcciones?-
Me asusté, por un momento pensé que me preguntaría por el abrazo con Víctor.
- ¡Bien, bien!-
- Oye... ¿Has visto la historia que está corrigiendo Pedro?-
- Ah... sí...- Por momentos olvidé de qué historia se trataba... recuerdo que me gustó, mucho, pero se me había ido de la cabeza... ¿tenía Víctor la culpa de ello?-
- Me parece súper interesante. Le he pedido que me la pase cuando acabe de corregirla y que no sea malo y me diga de quién es. Me voy a hacer fan de él o ella.-
- Sí, no me extraña. Yo también le he pedido que me la pase.-
- Ya... oye Angie y... ¿Estás con Víctor?-
Esa pregunta me descolocó:- ¿Qué, estar, cómo?-
- Quiero decir si te gusta, o si estáis juntos... ya sabes, como pareja. Es que he visto que os abrazabais y claro, es la primera vez que veo que abrazas a un chico.-
- No, no. No estamos juntos.-
- Pero, te gusta, ¿no?-
- Sí, bueno no, bueno, no sé.-
- Pues fíjate que yo pensé que te gustaba Pedro.-
- ¡Anda! ¿Y eso?-
- No sé... parecíais una buena pareja. Sois guapos, con talento y pegáis, a pesar de que en carácter sois muy diferentes, parecíais complementaros.-
- No sé... es que es muy callado, muy reservado y tiene una especie de rollo siniestro...-
- Pero Angie, si decías que tenía un punto.-
- Ay no sé Sandri. ¿Por qué me preguntas esto ahora?-
- No sé... es que creo que me gustaría conocerle mejor.-
- Toma ¿y eso?-
- Pues, es que es la atmósfera que lo rodea. Es... ¿Has...? sí, claro que lo has leído. Y te preguntas... ¿Cómo ha conseguido un texto tan bueno? Si ha sido el último en llegar... No sé... fantaseo. Creo que, es... alguien importante, en plan conocido del director. Sino... ¿Cómo... tiene la mesa que él ha querido?-
- Era la mesa de Víctor, tiene sentido que se la den si él va a heredar el despacho de Jaume.-
- No, ya, pero... ¿Por qué no se la han dado a Mar, por ejemplo?-
- Sandri, a ti te gusta Pedro, luego es normal que te empapes de esa atmósfera mística que dices que tiene.-
- Ya, Angie, pero tú también se la veías... fuiste la primera...-

La conversación me puso triste. Recordé esa sensación con Pedro... y recordé cómo me miró cuando quise acercarme a él. Ese chico es como un puercoespín, cuanto más te acercas a él más daño te haces con sus espinas.
No me imagino sintiéndome protegida en sus brazos como me sentí con Víctor...
Dios, qué estúpida soy. Debería pensar en mis posibilidades de cara al ascenso y me hallo aquí dubitativa por las sensaciones que me despiertan dos hombres que no deberían importarme más que en el plano profesional.

Estoy estresada. Debería tomarme un par de días libres.

Angie worried

lunes, 11 de mayo de 2015

Ficciones (7): Recuerdos que son ahora.

Me gusta mucho más el nuevo mobiliario que el anterior. Resulta más cómodo e incluso a una le hace acabar la faena antes.
Definitivamente, los tonos rojos así como Burdeos le dan un aspecto de más fuerza, carácter... No sé, me gusta, me resulta agradable.

Ya he acabado la corrección de la próxima publicación... ¡Y en breve me dan una traducción! Qué ganas tengo... traduciré a mi primer/a autor/a. ¡Es posible que acabe traduciendo todas sus novelas! Es lo que suele pasar con los autores y las traducciones, se genera una especie de simbiosis que si realmente encaja, acaba por ser una realidad. Autor/a y traductor/a acaban ligados por un mismo hilo, pero con unos matices diferentes.

A veces pienso en que traduzco a un autor de mi edad... que a éste le gusta mi traducción de su texto y que desea conocerme... o quizá al revés... me llena su literatura hasta tal punto que quedo empapada de sus expresiones y trato de hacerlas mías para la traducción... escapándoseme conceptos... pinceladas que estaría deseosa que me explicara.

Las cosas en la editorial empiezan a cambiar poco a poco... no solo el mobiliario... la gente... nosotros, los correctores, editores, escritores... creo que maduramos.
Mar estaba más sarcástica, Jesús más equilibrado... y cuesta pensar que aun se pueda encontrar mayor equilibrio que el que ese chico tiene, Angie más guapa, últimamente se le veía radiante, debe ser que la confianza que tienen depositada en ella la satisface. Luego estaban Víctor... menos chinchoso y más pensativo, raro en él. Noe, bueno, Noe quizá no parecía cambiar demasiado. Y luego estaba Pedro, que se estaba contagiando de la vivacidad del grupo, y entró sigiloso como un gato que busca un cómodo lugar sobre el que posarse y pasar el rato contemplativo, meditativo y en calma.

Empezaba a hacer calor, verano. ¡Qué ganas de disfrutar una tarde de playa! Le diré a Angie de venirse a ver si se apunta. ¡Podría decírselos a todos! Sí, eso haré.
Estamos a punto de acabar... más vale que les mande un mensaje al grupo del whats:

The Infernal Editors: Sandri: Chicossss ¿Qué tal tarde de playita? Aprovechemos un par de horitas al menos.
The Infernal Editors: Angie: ¿Esta tarde? Yo no he pillado bikini.
The Infernal Editors: Mar: Tía, eso se hace con tiempo. Que unas estamos más blancas que Iniesta en Alaska.
The Infernal Editors: Víctor: ¿Bikini? Chorradas, topless o vamos a una nudista.
The Infernal Editors: Sandri: Por mí no, Víctor.
The Infernal Editors: Mar: Paso de que el pervertido ese me vea el pecho.
The Infernal Editors: Víctor: Seguro que es porque lo tienes pequeño, en cambio a mí no me importa que me veáis la...
The Infernal Editors: Pedro: Víctor, no dejes tantas evidencias de tu cociente intelectual.
The Infernal Editors: Víctor: ¿Qué dice éste y quién le ha invitado al grupo o desde cuando está en él?
The Infernal Editors: Mar: ¡Olé tú, Pedro!
The Infernal Editors: Angie: ¡Bien dichoooo!
The Infernal Editors: Jesús: Yo no voy a poder... ¿Qué tal el sábado?
The Infernal Editors: Angie: ¡Sábado pícnic en la playa!
The Infernal Editors: Pedro: No sé yo si podré...
The Infernal Editors: Angie: No es si podrás, es si querrás. Quien quiere, puede.
The Infernal Editors: Mar: Yo el sábado me apunto.
The Infernal Editors: Noe: Me apunto para el sábado.
The Infernal Editors: Pedro: Pues eso, no sé yo si querré.
The Infernal Editors: Jesús: Yo me apunto, apuntad a Pedro, lo llevamos a rastras. Igual tiene miedo al agua.
The Infernal Editors: Pedro: ¿Qué? Yo no temo a nada.
The Infernal Editors: Víctor: Bla, bla... te hago una carrera a nado.
The Infernal Editors: Pedro: ¡Venga!
The Infernal Editors: Mar: Uuuuh, pelea de gallos.
The Infernal Editors: Sandri: Jajaja. Os apunto a todos ¿Vale? Traeremos comida para el pícnic del sábado.
The Infernal Editors: Angie: ¡Síiii!
The Infernal Editors: Pedro: Protección solar, al menos factor 30, el primer contacto con el sol es peligroso.
The Infernal Editors: Víctor: ¿Te da miedo el sol?
The Infernal Editors: Pedro: Me das miedo tú... soy hetero.
The Infernal Editors: Víctor: ¡Y yo! ¿De qué vas?
The Infernal Editors: Pedro: Nada, nada, por si acaso...
The Infernal Editors: Víctor: Además... antes que tú me tiraba a Jesús.
The Infernal Editors: Jesús: No sé si agradecerte el cumplido o preocuparme también.
The Infernal Editors: Angie, Mar, Noe (a la vez): Jajajajaja.
The Infernal Editors: Víctor. Bueno, Butler, el sábado te reto a llegar a la primera boya y volver, a ver quién tarda menos.
The Infernal Editors: Pedro: Vale, el que pierda paga una cerveza.
The Infernal Editors: Víctor: ¡Y unos nachos!
The Infernal Editors: Jesús: Y una mariscada.
The Infernal Editors: Mar: Y un viaje a las seychelles, no os fastidia... jajaja.
The Infernal Editors: Angie: Bueno, apuntados todos al pícnic del sábado en la playa. Traed bañadores, protección solar y comida.

Pues con la tontería se nos echó el tiempo encima y tuvimos que salir pitando de la editorial con trabajo para el día siguiente...
Me gustaba... me gustaban los cambios que se estaban dando en la editorial... Me gustaban mucho.
Quién sabe... es posible que yo también esté cambiando.

Paisaje correspondiente con Sandri

domingo, 5 de abril de 2015

Ficciones (4): Aurea mediocritas.

Hoy podría ser otro día... otro día de calor al sol y fresca a la sombra... Otro día... primavera, el verde en el prado, los colores en las flores, el cielo azul y la noche recia. Pero yo me niego a creer que el paso del tiempo no vale, no sirve, que un día es igual que otro y que la vida es aburrida.

Me divierto, lo paso bien. Quizá repito y repito cada día, cada pensamiento, cada minuto y segundo, y segundo que le precede... y que lo que antecedió pudo ser lo mismo a lo siguiente... y que nada cambia ni quiero que ocurra... pero es precisamente eso lo que me gusta de la vida... el dolce fare niente.

Veo a mis compañeros vivir y sufrir como si fueran protagonistas de una novela o serie de televisión. Y eso mismo me apasiona, porque puedo participar de forma casi interactiva en esa serie y casi me convierto en uno de sus protagonistas. En el trabajo, por ejemplo, aunque el protagonismo se lo reparten Víctor, Angie, Mar y ahora un nuevo personaje que ha entrado a escena silenciosamente pero de forma rompedora, Pedro, o mejor dicho, Butler, me entusiasma el hecho de ser alguien más en ese reparto, junto a Sandri y Noe.

Quizá Noelia sea la persona más afín a mí en este microclima, al fin y al cabo actuamos de modo similar: aportando apuntes y tratando de equilibrar una ecuación en constante desequilibrio y pugna por no resolverse nunca.

Y veo eso tan bello... como ayer... me propuse hacer del día de ayer mi día. Estaba un poco cansado de ver como la ecuación se desbalanceaba hacia el lado de Butler y Mar. Por una vez hice de abogado del diablo.

Las chicas estaban embobadas escuchando las anécdotas de Pedro. Que si una noche vio la luna más llena que jamás hubo contemplado estando enfrente de un estanque dónde pasó toda la noche apenas durmiendo un par de horas con un amigo... que mientras el amigo dormía él la contemplaba y pensaba en una enamorada que no existía pero la imaginaba y sabía que aparecería en algún momento... y si no fuera así, amaría a la luna de por vida... O como se enfrentó a tres grandullones que andaban molestando a una chica... y acabó apaleado... pero consiguió que dejaran en paz a la chica... ¡O cómo con sus palabras logró que alguien que estaba a punto de suicidarse cambiara de opinión... diciéndole que él también se quitaría la vida si pensara en el mundo, pero que su orgullo le impedía cometer el mayor acto de egoísmo que pueda considerarse de la vida humana...! Y como esas, miles de anécdotas.

¿Y mis anécdotas? Pues hoy las tendría que hacer relucir... ¡Cómo el día que en la playa de Begur junto una hoguera tomé mi guitarra acústica y entoné unos alegres acordes junto el ron y el vodka y así pasamos un buen rato mi grupo de amigos de toda la vida! Esa tarde-noche fue memorable... esa y tantas otras... ¡Cómo la tarde en la que yo y mi mejor amigo no hicimos absolutamente nada, nada más ir en moto a ningún lugar a sentarnos, pasear y no hacer nada! Pensábamos... "mira, el mundo gira, la gente se mueve... todo son prisas... ¡y nosotros disfrutando sólo por estar aquí, sin hacer nada, únicamente respirando y sintiendo el viento golpeando nuestros rostros!". Y como sentía todos y cada uno de aquellos momentos...

Y aquel día... arranqué y traté de robarle protagonismo a los tres en discordia. Pero es que, para mí, por muy guapa que sea Angie, por muy buena que esté Mar, por muy hipnótico que sea Pedro o por muy imponente que sea Victor... Noelia seguía teniendo ese estar sin ser que tanto me atraía. Y ese día me robaba protagonismo con su look de modesta secretaria. Sus gafas y su falda ceñida que llegaba a cubrirle las rodillas... y eso zapatitos... esa blusa blanca... todo tan pulcro como silencioso... como ella... y yo. Y a pesar de todo nunca daba el paso. No es que deseara a las otras... no es que las viera superiores a ella... o ¿quizá sí? No lo sé... simplemente algo me llevaba a pensar que era ideal para mí. Veía a Sandri demasiado feliz, a Angie demasiado decidida, a Mar demasiado... demasiado... demasiado orgullosa, casi rozando la prepotencia con la que a veces Víctor nos castiga.

Aquella tarde lo logré. Sonrisas, aplausos, miradas y complicidad. Todos ellos, sin excepción, me miraron y parecían sorprendidos. ¡Hasta Butler que parecía importarle un carajo todo lo que los demás dijeran si no era para introducir una de sus historias increíbles apreció mis aportes de vivencias y experiencias especiales!
Me sentí tan grande... me sentí tan grande que llegué a decirle a Mar que me gustaría un día tomar un café con ella para conocerla mejor, para ver si escondía algo bajo su caparazón de fortaleza imbatible. Y aun no entiendo como lo hice... pensaba que Noelia era la persona más afín a mí... pero mi lado dormido despertó e invitó a Mar a una... ¿cita? ¡Y ella aceptó!

Así que... hoy... dentro de una hora tengo una cita con una de las chicas más imponentes, impresionantes, hermosas y bien hechas que jamás he conocido. ¡Yo! Que no hacía apenas nada por lograr nada... que creía que tenía lo que merecía... ¿Acaso merecía más?
No lo sé, tiemblo, y estoy a la vez emocionado. Una hora... una hora y mi vida puede ser la de otro... la de otro... pero mía... Una hora y yo puedo ser otro viviendo mi vida.

Debo haberme vuelto loco... ¡Bendita locura!

Páramo, paisaje de Jesús.