viernes, 4 de abril de 2014

Pequeño homenaje a Howard Phillips Lovecraft

En la tormenta le veo, empapado bajo su sombrero negro, recorriendo con aspecto mohíno las calles encharcadas, casi inundadas de Providence.

Y recordé sus mitos de Cthulhu mientras el agua invadía las aceras de las calles de Barcelona... pero ya no era Barcelona... y allí estaba él. Era abril del 1913, Lovecraft tendría 22 años, pues es del agosto del 1890. Y sí, su figura ya languidecía hasta tal punto de parecer querer tocar el cielo.

Su aspecto desnutrido y enfermizo apuntaban a un padecimiento retirado. Se iba, lejos, a las arboledas o las cuevas, lugares en los que él se sentía cómodo consigo mismo y en los que la fantasía le sobrevenía de forma impetuosa e irrefrenable. ¡Tenía que explicar todo aquello!
Y como por arte de magia, guiado por su necesidad, comenzó a escribir y escribir todo lo que le aterraba y fascinaba a la vez.

Un rayo quebró el cielo e impactó sobre la tierra, haciéndola retumbar y vibrar durante segundos. Me sobrecogí. ¿Sentí miedo? Quizá inquietud... puede que cierto nerviosismo. Entonces miré a todos los lados y no había nadie. Me encontraba solo. Solo en medio de un juncal bañado en barro. Y el sonido de la tormenta me seguía por más que quisiera ensordecerlo.

No obstante, Howard permanecía impasible frente aquel espectáculo, lejos ya de la ciudad, aplacado en un parapeto de rocas frente al hayal.
¡Y otro rayo perforó la tierra!
Esta vez el temblor prosiguió durante minutos. Ambos miramos al lugar donde cayó el rayo. Algo se levantó de allí. Algo enorme, gigantesco y horripilante. Apenas sí se podía distinguir entre la oscuridad de la tarde... pero su hedor era nauseabundo y penetrante. Una mezcla a pescado putrefacto y tuberías obstruidas nos abofeteó la pituitaria.

Lo veíamos venir... Aquel ser no surgió de debajo de la tierra... había viajado por el espacio. Era una especie de monstruo extraterrestre con tentáculos y olor hediondo. Me mareaba, a la par que sentía pánico. No pude evitar vomitar lo poco que comí aquel día. Y Lovecraft lo continuaba mirando, admirando, entre terror y alabanza. Entonces el escritor empezó a gritarle:- ¡Estamos en 1937, quince de marzo! ¡Y soy ateo! ¡Soy ateo!-

Mi mente era incapaz de entender aquellas palabras, ni siquiera entendía el espectáculo dantesco que se había generado en escasos minutos frente a mí. Solo podía empezar a reptar hacia atrás con las manos hundidas en barro a la vez que trataba de aguantar la respiración. Y Howard continuó:- Hoy moriré... pero no serás tú quien me mate. ¡La enfermedad se te adelantó, Cthulhu!-

¡Era cierto! La temperatura ambiental había caído muy por debajo de los 20 grados centígrados, la temperatura mínima que la salud enfermiza de Lovecraft toleraba. Eso, sumado a sus problemas de malnutrición provocaron el adelanto de su muerte. ¡Frente a su bestia!

Y como si un camión de materia putrefacta se volcara, Cthulhu cayó de bruces en el barrizal del cañaveral de detrás del hayal frente al cual se encontraban las rocas en las que el cuerpo delgado, largo e inerte de Howard Phillips Lovecraft, se desplomó para fundirse con la naturaleza.

De pronto, las nubes se disiparon, el olor a putrefacción quedó inocuo, colmado por el olor a dióxido de carbono, plomo y otros gases nocivos que la ciudad de Barcelona me lanzaba. Volvía a estar allí, en el restaurante en el que me quedé atrapado por la lluvia. El único pánico lo volví a sentir cuando vino el camarero a traerme la cuenta.

A ti también, Lovecraft, nos vemos en Providence.

Howard Phillips Lovecraft

miércoles, 2 de abril de 2014

Pequeño homenaje a Franz Kafka.

Y aquí va mi pequeño homenaje a Franz Kafka, el grajo que a pesar de las inquisiciones e imposiciones paternas nunca voló bajo. (Para los despistados, "kafka" significa grajo en checo).

Aunque atormentado y apesadumbrado, en ocasiones solo y desamparado, nadie pudo arrancarle las alas con las que volaba, por poco que fuera imaginariamente, escapando de ese mundo oscuro y carcelario que era la vida real.

Para los amantes de los números, nació en una fecha perfecta. 3 de Julio del 1883, y no lo digo por ser Cáncer, sino porque sumados el 3 y el 7 como séptimo mes del calendario , da 10, ese número tan alabado por los pitagóricos, y sumando el 1, el 8, el otro 8 y el 3 de su año de nacimiento, da como resultado 20. Sumado todo, tres veces diez. La trinidad de la perfección. Pero seguiré por otro rumbo antes de ser acusado de pertenecer a alguna logia cabalística.

Murió el 3 de Junio del 1924, a los 40 años y 11 meses. A pesar de su tormento interno, no estuvo del todo solo. Varias novias escritoras e incluso su última pareja, Dora Diamant (quince años menor que él) le acompañaron en sus últimos años.

Si bien tuvo que trabajar sin cobrar como pasador en una agencia de seguros de accidentes laborales durante un año, allí fue donde empezó su periplo como escritor. Y nos dejó obras exquisitas como la que, con su permiso, voy a versionar.
Nos vemos en Praga, amigo.

Franz Kafka


"El artista del hambre 2014"

Permanecía largas horas sentado frente a su ordenador portátil, inmóvil, pegado a una silla de escritorio, delante de un ventanal que daba a un muro de ladrillos y por el que tímidamente asomaba algún rayo de luz procedente del exterior.
Sus manos sí se movían, y vaya si lo hacían. Rápidas, ágiles, fugaces y certeras, se deslizaban por todo el teclado de aquel artilugio artístico y tecnológico que le proporcionaba la suficiente ayuda para plasmar su necesidad en una hoja de procesador de textos.

No comía. No lo necesitaba, bueno, en realidad sí, solo que no sentía esa necesidad. El sol le olvidaba y la noche le caía mientras sus huesudas manos lanzaban aspavientos por la superficie del portátil.- ¡Más, más, más, síii, quiero más!- Gritaba cuando parecía que ya estaba acabando.

Las horas se le acumulaban en la escasa carne que le quedaba... y por la calle, la gente que podía verle desde la cristalera, se lo quedaban mirando mientras se preguntaban...- ¿Es que no tiene vida? ¿No tiene familia? Se pasa la vida ahí pegado, sea la hora que sea, siempre está ahí... ¿Por qué?-.
No, obviamente la gente no podía entender que la necesidad de escribir le sobrepasaba, que le eclipsaba cualquier otra necesidad.

Así fue como el primer curioso le gritó:- ¡Ey, oye, tú, el escritor!- A lo que el artista abrió el ventanal y contestó.- ¿Sí, qué desean?-.
El curioso entre una muchedumbre que empezó a reunirse en aquel pequeño recinto cerrado, una especie de callejón, prosiguió:- muchos de nosotros pasamos por aquí, casi a diario, y sea la hora que sea siempre estás ahí. ¿Es que no tienes a nadie?-.
El artista repuso:- Sí, claro, no estoy solo en el mundo.-
- ¿Entonces?- Insistía el curioso.
- Entonces prefiero escribir.-
- ¿A vivir?-
- Vivo escribiendo.-
- Eso no es vida.-
- Lo que no es vida,- finalmente se proclamó el artista- es que sea invisible al mundo cuando no escribo. Lo que no es vida es no ser, no existir, y dar igual al resto del universo. Quiero ser, quiero existir, por eso escribo.-

Los días seguían acumulándose y el aspecto del escritor empezaba a ser más que deplorable, preocupante. El curioso volvió a saludar al artista, pero preocupado por su salud, le dijo:
- ¿Has comido últimamente?-
- No.- Contestó el artista.
- ¿Por qué?- Al curioso le empezaba a aterrar la imagen espectral que se proyectaba del artista a través del cristal.-
- Porque no me apetece comer. Quiero escribir. Comer me hace perder tiempo. Y es todo tan insulso... tan igual... Escribir me hace vivir. Comer me pudre por dentro. Mi alimento es la literatura.-
- ¡Pero eres un ser humano! ¡Necesitas comer para vivir!-
- ¡No! No. Necesito escribir para vivir.-
- Puedes escribir, pero para ello necesitas nutrirte, o no vivirás para escribir.-
El artista rió en un tono medio irónico y con un toque de soberbia:- Mientras escriba estaré vivo, da igual lo que ocurra luego.-
El curioso volvió a irse, esta vez airado, enfadado por el tono de la última respuesta del artista.

Al poco tiempo se lo encontró en el suelo, con la mesa volcada y el portátil encima de su cuerpo. Trepó por la tubería hasta el ventanal y lo quebró de una patada. Recostó sobre su brazo al esquelético escritor y le dijo:
- Te lo advertí. Necesitabas comer para vivir, mírate.-
- No. He escrito, por eso puedo decir que he vivido.-
- ¿Crees que ha merecido la pena?-
Esta vez el artista sonrió mientras con voz ahogada, suave y exhalando el último soplo de aire dijo:- Sí.-
El curioso volteó el portátil y lo puso del derecho. Vio que había elaborado una obra extensísima durante todos esos días que se había pasado escribiendo en su ordenador.
Entonces, el curioso sentenció:- Sea como sea, escritor, has muerto como un artista. Solo y dejando un gran legado al mundo. Ya puedes descansar en paz y sentirte orgulloso.-

FIN.

sábado, 22 de marzo de 2014

Siglo XVIII, la ilustración.


Época del saber enciclopédico, de la universalidad, la gente que tenía conocimientos parecía estar obligada a conocerlo todo y opinar de todo, hacer tratados de todo, críticas, cánones, explicaciones y compilaciones de datos e información de forma ciclópea.

Los hombres de ciencias reunidos trataban de reunir todo el saber por escrito para luchar contra el oscurantismo de las religiones o de los políticos. De ahí que trataran de ilustrar más que adoctrinar. Mostrar más que enseñar.

Es un siglo en el que también el poder del conocimiento queda reservado, en algunas ocasiones, en círculos cerrados... como las logias.
Los masones recelan conocimiento y el compartirlo con el resto del mundo se hace algo difícil (cuando no imposible sin filtraciones), por lo que a cierto sector se le empieza a conocer como los "illuminati", portadores de la luz y controladores del otro poder, la sabiduría.

Pero lejos de entrar en la polémica de si este grupo de personas de gran poder intelectual llegaron a existir, si Walt Disney lo era, de si Madonna inicia rituales a Bafomet, o si Michael Jackson era reptiliano... hablaré de otros hombres que sí existieron y sí hicieron mucho por que el mundo del siglo dieciocho evolucionara.

Como Benito Jerónimo Feijoo, monje benedictino que pronto se ganaría sus detractores por sus ideas evolutivas y su desvinculación espiritual hacia un lado más científico.
Ensayista y polígrafo español, se decantó por la postura empirista de Francis Bacon y coqueteó con el eclecticismo y el escepticismo, llamándose a sí mismo "ecléctico o escéptico mitigado".
Entre sus obras, Teatro Crítico Universal o Cartas Eruditas y Curiosas, explica toda suerte de conocimientos, personales y adquiridos, no sin cierto toque irónico, en el que deja especialmente su huella con "El no sé qué", en el que explica como una mujer de campo, desaliñada y vestida con harapos puede llegar a gustar a un cortesano porque tiene ese "no sé qué", que no se puede explicar (y aun así lo intenta).

O sobre Gaspar Melchior de Jovellanos, cuya reforma en la ley agraria supuso la desvinculación de tierras en propiedad de la iglesia o grandes mayorazgos que no usaban para poder darlas a quienes la pudieran cultivar y sacarles un rendimiento y provecho.
Tocó poesía, teatro, aunque es conocido más por sus ensayos políticos desde el espíritu reformador del Despotismo Ilustrado (todo por el pueblo pero sin el pueblo).

Pero las figuras más ilustres de la época acunaron el Despotismo Ilustrado desde Francia. Grandes pensadores, filósofos, ensayistas y científicos a la orden de la felicidad de la naturaleza humana y el buen gobierno.
Thomas Hobbes y su crítica al estado incapaz de madurar en Leviathan.
Charles de Secondat, barón de Montesquieu, quien fue el ideólogo de la separación de poderes del gobierno en legislativo, ejecutivo y judicial, y su célebre frase "las leyes tienen sus leyes".
Voltaire, quien creía en una figura divina, establecía que el pueblo debía tener una jerarquía y estar gobernado por los que mejor preparados estuvieran.
Y Rosseau, que trató de poner las leyes en favor de las libertades y quien decía que la libertad era el cumplimiento de las leyes.

Era una época de los grandes círculos, la vuelta a la naturaleza, los jardines grandes y asalvajados, Versalles, los espejos, las grandes cortes, las potencias portuarias, los piratas, los mosqueteros, cardenales con poder y conspiraciones, los elegantes vestidos con volantes y volutas voluptuosas y pelucas extravagantes... música de cámara, Mozart y Austria y Francia unidas y peleadas según intereses. París como capital del mundo, Viena como segunda capital. Luz de gas, velas e ideas sin electricidad. Escrituras en pluma y tinta china... elegancia, modales y convenciones adquiridas para diferenciarse de la plebe. Refinamiento y exquisitez.


martes, 18 de marzo de 2014

La utilidad de los decálogos:

Proponernos un orden de prioridades en la vida nos sirve para obviamente llevar una vida más ordenada, saludable y fructífera.

Generalmente agrupamos en listas de a diez los pasos a seguir o los elementos a tener en cuenta para que nuestra vida sea lo más agradable y feliz posible, así como también que dé los mayores beneficios y nos ofrezca mayor bienestar.

Podría entenderse como una tradición de la búsqueda de la armonía, el uso del decálogo, ya que desde tiempos pitagóricos el número diez aportaba perfección. Era la suma de los cuatro primeros números naturales entre sí. 1 + 2 + 3 + 4 = 10. Y en la búsqueda de esa perfección nosotros solemos agrupar las acciones o pasos en esos decálogos (cuyo significado en griego clásico es "deca" diez, "logos" palabras).

Ejemplos de decálogos:

Decálogo de la vida sana.

1.- Quitarse de vicios. Sabemos que las cosas en dosis justas y proporcionales pueden ser beneficiosas, en exceso se tornan perjudiciales.
2.- Hacer ejercicio. Mantiene al cuerpo activo, ágil y favorece el riego sanguíneo. El corazón funciona mejor y el cerebro recibe más oxígeno. Además, las endorfinas generadas nos producen una sensación de placer y bienestar muy gratificante.
3.- Beber más agua y menos de otras sustancias. Nuestro cuerpo está compuesto por un 75% de agua. Cuantas más veces lo saciemos con agua en vez de otro líquido, más bien responderá.
4.- Desplazarse menos con coche o transporte público. ¿Para qué contaminar el planeta y oxidar tu cuerpo si tienes que desplazarte durante 45 minutos andando? Cuenta con ese tiempo para caminar, tu cuerpo te lo agradecerá y la ciudad respirará un aire menos pesado.
5.- Pensar más en positivo. A veces, especialmente leyendo las noticias, a uno/a le cuesta mucho mantener su positivismo y entusiasmo. Las noticias no son muy alentadoras. Pero si nos dejamos contaminar por ese negativismo acabaremos formando parte de él y lo agrandaremos. El positivismo también es contagioso, pensar en positivo puede generar un efecto ola que haga que poco a poco el estado de ánimo general cambie y la gente se vuelva más feliz, productiva, solidaria, etc.
6.- Menos televisión y más lectura. Tus ojos recibirán menos radiaciones y tu mente recibirá más cultura. Cien por cien demostrado.
7.- Tratar de tener buenos hábitos alimenticios. Si se tiene que repetir un alimento en la dieta habitual que sean frutas y verduras. Se aconseja cinco piezas de fruta y cinco de verdura cada día. En una dieta sana no debe faltar el pescado, la leche y los cereales. Consumir solo lo justo de grasas y carbohidratos. Estos saturan tus vasos sanguíneos tomados en exceso.
8.- Descansar lo necesario, dormir bien. Nuestro ritmo de vida en ocasiones no nos deja disfrutar de un buen descanso. Abusamos de las horas que el reloj nos ofrece entre día y día y acabamos por no saberlas aprovechar, ya que no nos hemos acomodado un buen descanso. Dormir bien, entre 6 y 9 horas (lo óptimo en un adulto son unas siete horas y media u ocho, aunque depende del esfuerzo realizado durante el día, también). Dormir mal o a destiempo produce un cansancio extra que el cuerpo acumula, impidiendo incluso que nuestra mente funcione como fuera debido.
9.- No usar fármacos al primer estornudo. Generalmente la televisión e incluso nosotros mismos hemos tenido una falta o mala educación/gestión de los medicamentos. Aquello de que "al primer síntoma de gripe, Frenadol"... ¡No, por dios! La gripe es una enfermedad, un virus, que engloba una serie de síntomas que suelen ir apareciendo juntos. La enfermedad es un conjunto de síntomas, un síntoma aislado no tiene por qué ser vestigio de enfermedad. Uno puede pasarse todo el día estornudando y con dolor de cabeza y no necesita atiborrarse de pastillas, porque esos estornudos pueden ser producidos, por ejemplo, por picor de las fosas nasales (o de las aletas), por una exploración nasal (con extracción o no de mucosidad), por algún tipo de alergia (pelo de animal, polen, cambios bruscos en el ecosistema)... Por consiguiente, si se estornuda mucho, lo más normal es que te duela la cabeza, pues es allí donde se concentra la mayor presión al expulsar a 300 km./h. el aire del cuerpo, además de ser zarandeada con virulencia.
Si uno se encuentra mal debe ir al médico. Si no es posible, antes de autodiagnosticarse una encefalopatía espongiforme, mejor consultar al farmacéutico.
10.- No olvidarse o abandonar estas saludables prácticas.

Con seguir un decálogo así en una sola semana, uno/a sentirá una gran mejoría, se encontrará mejor, tenderá a tener pensamientos más positivos, su cuerpo le responderá mejor, se encontrará más ágil mentalmente, más hábil, y habrá conseguido más y mayores logros (quizá esto último no en una semana... pero... tiempo al tiempo).

Este es un ejemplo de la utilidad de los decálogos.

sábado, 15 de marzo de 2014

Sé quien eres, y nunca te olvides de ti.

Hay momentos en la vida en que piensas en que debes tomar decisiones. Decisiones cruciales que pueden marcar tu devenir.

El error que todos solemos cometer es decidir pensando en lo que puede hacer feliz a los demás, pero no en lo que nos hace felices a nosotros.
Es normal que cuando no quieres fallar a la gente a la que quieres pienses en ellos a la hora de tomar decisiones, pero les fallas en el momento en que te guías por sus ideas, ya que no son tus ideas, y ellos, si te quieren, aprecian y respetan, apreciarán y respetarán del mismo modo tus decisiones, porque las has tomado guiándote por tu instinto, forma de ser, vivencias o por que tú eres así.

Quien te quiere por como eres te aceptará las decisiones que tomes, siempre que, claro está, sean coherentes y vayan acorde con tu forma de ser, estilo de vida o forma de pensar.
Con esto lo que quiero decir es que muchas veces somos nosotros mismos quienes nos presionamos o nos sentimos presionados a tomar decisiones que van o no acorde con nuestras ideas.

¿Cuál es el error?
Decidir sintiendo o pensando que estamos presionados a decidirnos de forma ajena a nuestra voluntad.
Nadie decide por nosotros o quiere algo por nosotros. Somos nosotros mismos quienes debemos querer algo por nosotros mismos y, nosotros mismos, a nuestro ritmo, debemos separar el grano de la paja.
Es decir, saber lo que nos conviene y lo que no.

En el momento en que sabemos lo que no nos conviene, sea por la razón que sea, separarlo. En la vida hay que aprender a desprendernos de aquello que nos parece negativo e ir en dirección de aquello que creemos o sentimos que nos va a hacer bien.
A veces lo negativo se tiñe de positivo, y viceversa. En ese punto es complicado distinguir, pues debemos echar mano de las vivencias, de aquello que nos enseñaron e, incluso, de nuestro propio instinto.

Cierto es que en las ocasiones en las que no lo vemos claro podemos dejarnos aconsejar, para luego poder sopesar los consejos que nos han dado y ver si van acorde con aquello que ya sentíamos, preveíamos, intuíamos o se asemejaba a la idea que teníamos.
Esos consejos nos sirven, pues, para acabar de despejar las dudas o incógnitas que en un primer momento pudieran haberse generado tras la duda en una decisión importante.

Del mismo modo, no hay que ser frívolo al tomar una decisión. Hay que sopesar tanto los pros como los contras, y entonces, habiendo hecho balance y teniendo las cosas claras es cuando se decide.

Por último, siempre, y digo siempre, se tiene que pensar lo siguiente:
1- Cuando se está seguro de la decisión que se toma, y es mejor estar seguro cuando se toma la decisión, no hay marcha atrás. Ya lo dijo Franz Kafka, llegados a cierto punto no hay marcha atrás.

2- La primera intuición suele ser la acertada. No siempre es la acertada, pero nosotros, como animales racionales cuyo instinto ya nos alerta de los peligros, podemos intuir las señales de nuestro instinto como un peligro. Es bueno probar y equivocarse. De necios es caer dos veces en la misma piedra, o tres...

3- Aprende de la vida. Si has caminado y conoces a dónde te lleva el camino, sabrás de antemano si el camino que sigues es el acertado o el erróneo. Fíjate un camino y no te desvíes si no lo ves conveniente. Desviándote de ese camino vas a culparte y culpar a los demás. No culpes a los demás si sabías que ese camino no te iba a llevar allí dónde querías estar. Si no lo sabías entonces es posible que no fuera culpa tuya, pero siempre tienes que tener en cuenta quién eres y a dónde quieres llegar. Sabiendo eso, sabrás cuales son tus armas y cuál es tu camino.

4- Habrá quien quiera acompañarte en esa travesía, quien se quede en el camino y quien llegue hasta el final. Sea como sea, del modo que sea, quien quiera acompañarte te estará ayudando y animando en todo momento. De no ser así, no hay que engañarse, difícilmente querrán tu bien. De todos modos, cada vivencia es única, y también es bueno tener en cuenta el punto 3 para sopesar este punto.

5- Una vez has tomado una decisión, síguela a rajatabla, o no se te tomará en serio. Uno puede fallar al mundo, pero nunca debe fallarse a uno mismo, porque fallarse a uno mismo es fallar al mundo. Sé coherente.

6- Nunca se te ocurra pensar que estás solo/a en esta vida. Toma tus decisiones, te seguirá quien esté contigo. Y es seguro que siempre te seguirá alguien. Siempre. Nunca estamos solos.

El resto es cosa del azar. Que todo lo demás sea cosa nuestra.

lunes, 10 de marzo de 2014

La Barceloneta, la Barcelona marinera.

El barrio marinero de la Barceloneta nace con la necesidad de ubicar a las familias desalojadas de sus viviendas del barrio de La Ribera derruidas por la construcción de la Ciudadela que Felipe V mandó construir en 1719, aunque no sería hasta 1753 cuando las obras empezaran.

Las obras aprovecharon la isla de Maians para ganarle terreno al mar y anexionar la isla al continente, formando un triángulo que aprovecharían los arquitectos de la ilustración para dejar su huella. Rectángulos sobre un triángulo.
Pero la especulación inmobiliaria también querría dejar su impronta con el paso del crecimiento industrial y pronto dejó de tener un aspecto de casas unifamiliares anchas con salidas a dos calles para levantar bloques de pisos muy por encima de lo proyectado en un principio y dividir las viviendas en mitades o incluso cuartos.

En la siguiente imagen apreciamos el paso de la especulación inmobiliaria por el tiempo en La Barceloneta:


A continuación, una imagen aérea donde vemos un primer plano del barrio de la Barceloneta:


¿Y qué podemos encontrar en este pintoresco barrio de Barcelona?
Pues desde la iglesia de Sant Miquel del Port, en el centro del barrio a badulaques con refrescos muy apetecibles en verano.
A la derecha de la imagen superior, se puede ver parte del parque de la Barceloneta, lugar donde antes se encontraba la central de gas catalana. Actualmente se conserva el esqueleto de la estructura de metal y una de las torres modernistas de la fábrica.
Justo arriba, ya no perteneciente al barrio pero haciendo frontera, la estación de Francia con el parc de la Ciutadella.

¿Dónde comer? Pues en una pizzería... Bon da Mat. Los dueños, italianos, aseguran hacer las mejores pizzas y, la verdad, quizá no sean las mejores del mundo, pero recomendable sí es probarlas. Son re buenas y son puras pizzas italianas.

Recomiendo también el restaurante de cocina de mercado El Guindilla, en el mercado de la Barceloneta. Aunque Antonio a veces parece que quiere pasarse de gracioso, la comida es exquisita, tapeas con tu pareja con bebidas y postre por unos 35 euros y comes muy muy bien, quedas saciado y el sabor es agradable. Buenos mejillones al vapor, patatas bravas al punto, un delicioso secreto ibérico con chimichurri o unos huevos estrellados con patatas y morcilla de Burgos pueden hacerte pasar una cena muy agradable. Los postres no son su fuerte, pero la crema catalana se dejaba comer.

Y aquí el mercado de la Barceloneta:


A lo largo del Paseo de Joan de Borbò, multitud de restaurantes de especialización en productos marinos y marisquerías salpican las aceras, más indicado hacia el turismo y el capricho de algunos que para los bolsillos corrientes.

En verano, las playas, ideales, con algún chiringuito en el que refugiarse a tomar una sangría fresca.

La última adquisición de este barrio ha sido la ampliación del brazo marítimo para la construcción de un hotel de cinco estrellas de lujo, diseñado por Ricardo Bofill Levi. El hotel W (Vela).
Aparte de incumplir la ley de costas y privatización de suelo público, este superlujoso hotel de 99 metros de altura y 27 plantas (estaba proyectado para tener 170 metros) corona la costa de la ciudad de Barcelona. Inaugurado el 1 de Septiembre del 2009, dispone de 473 habitaciones, el precio de la más barata ronda los 250 euros por noche hasta la Extreme Suite Wow de 11.000 euros por noche, con discoteca panorámica en la planta 26 y restaurantes de autor como el Bravo en el entresuelo (donde se desayuna muy cómodamente en butacas acolchadas y te sirven un regimiento de camareros que te tratan como un conde).


Vista desde una habitación de la planta nueve (afortunados de nosotros)...


Y vistas nocturna a las playas de la ciudad desde el pasillo de la entrada a la discoteca de la planta 26.


En esa zona del brazo marítimo de La Barceloneta también se encuentra el club olímpico de natación, con varias pistas de pádel, zona para correr, playa y el edificio comercial sede de la marca de ropa Desigual.
Al otro lado, al pie de la montaña de Montjuic, queda el puerto marítimo de carga y se extiende hasta la zona franca, aunque eso ya no pertenece al barrio.


martes, 4 de marzo de 2014

Lenguaje SMS, tan rápido como vino, se fue.

Un lenguaje escrito surgido de la necesidad de transmitir la mayor cantidad de información en un espacio reducido de 160 caracteres aproximadamente, los caracteres que permitían ser enviados por cada mensaje de texto sms de un teléfono móvil, tuvo un gran apogeo entre el 2004 y el 2010.

El lenguaje sms, cuyo nombre proviene directamente de los mensajes de teléfono móvil "Short Message Service" (servicio de mensajes corto), nació fruto de esa necesidad que el ser humano tiene de comunicarse. Insisto aquí en volver a citar a Aristóteles y su " 'o andros estin zoon politikon" (el hombre es un animal "político" [social]).
Pues esa necesidad llevó especialmente a los jóvenes (grupo mayoritario de cambio lingüístico) a ingeniárselas para en un breve espacio de 160 caracteres, poder narrar y narrar cantidad de información pasmosa. La solución fue las abreviaciones y las mutilaciones de palabras o reducciones de estas a una sola letra. Así pues, un "xq" sustituía a un "por qué", una "k" a un "qué", y, claro está, se ahorraban los signos de puntuación. Las comas o puntos consumían un carácter, así que la interpretación del texto quedaba más libre para el receptor.

¿Por qué esta mutilación lexico-gráfica?
Sencillamente, a unos 15 céntimos de euro que valía más o menos el mensaje de 160 caracteres entre esas fechas, lo normal no sólo era la economización del lenguaje, también se tenía que economizar el presupuesto destinado a ellos. ¿La solución? Reducir más el significante cargándolo de más significado. Siglas, abreviaturas, sustituciones, todo valía en un lenguaje de difícil interpretación pero que empezaba a generalizarse e incluso se tendía a normativizar.

Hacia finales de la década del dos mil ya empezaban a existir diccionarios que trataban de recoger el lenguaje sms al uso. Muchos eran los lingüistas que intentaban predecir la aparición y comportamiento de este lenguaje en ese periodo de tiempo, incluso se escribían tesis sobre el análisis textual de ese lenguaje, cargado de "smiles" (emoticonos) que sustituían un estado anímico por 3 caracteres  que leídos en horizontal se intuía una cara (los emoticonos introducidos desde oriente se leían en vertical, adaptados a la escritura oriental [japonesa]). Ejemplos: emoticono occidental :-)  emoticono oriental   ^_^

Sin embargo, este lenguaje no dejó de ser una moda pasajera. No cuajó, no acabó de instalarse en nuestra sociedad más que durante un brevísimo espacio de tiempo.
¿Y por qué no continuó su vigencia?
Sencillo. Con el avance de las tecnologías, los sistemas de comunicación también variaron. Lo que acabó de dinamitar ese lenguaje dejándolo obsoleto fue ni más ni menos que la llegada de Whatsapp.
Un sistema en el que los caracteres no estaban limitados ni por espacio ni por dinero, con tarifa plana para poder escribir tanto como se quisiera, la economización léxica ya no tenía sentido. Quedó obsoleta.
Así, el estudio y fijación en el lenguaje sms no dejó de ser meramente anecdótico, tanto como el paso de este por nuestras vidas. Apenas sí empezamos a entenderlo cuando de golpe fue desplazado. ¡La ortografía volvía a contar con la importancia que se merecía, y no se limitaba a bolsillos que pudieran pagarla! ¡Volvía a estar al alcance de todo el mundo!

A pesar de que celebre que se le vuelva a dar la importancia que tiene a las grafías, además de alegrarme porque un sistema que fomentaba la holgazanería del aprendizaje de un código tan rico como el español finalmente ha sido desplazado y se le da por desaparecido, a veces sí añoro el encontrarme mensajes como "ey mñn k acs?" - "5mntarios" (¡Ey! ¿Mañana qué haces? - Sin comentarios [entiéndase el cinco como "sinco"]). Así de complejo y simple era el lenguaje sms.

¡Sayonara!